Málaga

El guardia civil acusado por un accidente: "Fue un simple despiste"

  • Niega que hubiera bebido, que se drogara y que huyera del siniestro, que dejó tres heridos

El acusado, durante la celebración del juicio ayer. El acusado, durante la celebración del juicio ayer.

El acusado, durante la celebración del juicio ayer. / europa press

El guardia civil implicado en el accidente ocurrido a finales de junio de 2017 en la A-7, a la altura de Torremolinos fue ayer juzgado por otro siniestro que tuvo lugar tres años antes, en concreto en 2014; y aseguró que fue "un simple despiste", negando que hubiera bebido o tomado drogas y que huyera del lugar. El juicio continuará el 29 de este mes.

El Juzgado de lo Penal número 6 de Málaga acogió una primera sesión de la vista oral contra este sargento de la Guardia Civil por el siniestro ocurrido en mayo de 2014 en la carretera que une Alhaurín el Grande y Fuengirola, en concreto, dentro del término municipal de Mijas, por donde el acusado conducía un vehículo, colisionando con un turismo y un ciclomotor. El accidente causó lesiones a tres personas, los conductores de ambos vehículos y un ocupante del coche, según la Fiscalía, quien señala que había "ingerido previamente tal cantidad de bebidas alcohólicas que le incapacitaba para el completo dominio de su vehículo" y, además, circulaba "a una velocidad excesiva, superior a la que debía".

El procesado, en prisión provisional, está acusado de dos delitos contra la seguridad vial y se enfrenta a un año y medio de prisión, indemnización para los perjudicados y retirada del carné de conducir durante ocho años. En el juicio sólo admitió que tuvo una "simple distracción y nada más", negando que fuera bebido o drogado, aunque algunos testigos sí aseguraron que olía a alcohol, al igual que uno de los guardias civiles que acudieron al lugar. Asimismo, negó que dijera a las personas que lo auxiliaron, tras dar varias vueltas con el coche, que no llamaran a la Policía.

También declaró que no huyó tras ser atendido en la ambulancia, como considera el fiscal, que sostiene inicialmente que a pesar de ser advertido por un agente del cuerpo de que no podía ausentarse del lugar hasta que se hicieran las diligencias, el acusado decidió "irse sin más, evitando y por tanto negándose a someterse a las pruebas de detección de alcohol".

Al respecto, el acusado explicó que no se fue sin más, sino que fue a recogerlo una persona para llevarlo a una clínica, pero que informó de ello a los compañeros; insistiendo en que "jamás" fue requerido para hacerse la prueba de alcoholemia, que a los demás conductores sí se practicó, pese a estar allí "más de una hora y media". Los testigos y los guardias civiles actuantes sí indicaron que el acusado parecía haber consumido alcohol. El olor, en palabras de un agente, era "bastante fuerte". Además, este afirmó que le informó de que tenía que esperar a que llegara otra unidad para hacer las diligencias, algo que el acusado "debe saber, más siendo sargento".

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