Los halcones, el "arma secreta" del Aeropuerto de Málaga para evitar el paso de aves

Consiguen alejar palomas, gaviotas o cigüeñas del entorno por donde se cruzan los aviones

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Halcones y águilas vigilan diariamente el Aeropuerto de Málaga para facilitar la labor a los pilotos / Javier Albiñana

Más allá de la Torre de Control del Aeropuerto de Málaga- Costa del Sol se encuentran los halcones y otras rapaces, rápidas y depredadoras, que consiguen abarcar el perímetro de seguridad y alejar a otras aves que puedan provocar incidentes. Lo hacen con vuelos ágiles y atentos que provocan que gaviotas, palomas, cigüeñas u otros pájaros dejen de ver el entorno "atractivo", desde una condiciones "equivalentes" a las del medio natural. Hasta 34 de ellas, de diferentes especies, forman parte del equipo a cargo de Control de Fauna y salen durante todo el día, en distintas franjas horarias, y en función de las condiciones climatológicas de cada momento.

"Dentro de los múltiples riesgos que tenemos que controlar para la seguridad de las operaciones está el de colisiones con aves. Los halcones hacen una labor de disuasión, además, de forma equivalente a un águila, por ejemplo, en su territorio, manteniéndolo libre de otras especies que pudieran venir a intentar asentarse. Entendemos que es una manera amigable para mantener el riesgo controlado y, con nuestro clima, sí que está implantada con mucho éxito", explica a este periódico Ruth Allende, responsable del departamento de Seguridad Aeronáutica en el aeropuerto de Málaga- Costa del Sol.

Halcones y águilas vigilan diariamente el Aeropuerto de Málaga para facilitar la labor a los pilotos / Javier Albiñana

Con ello, tal y como puntualiza la también ingeniera aeroespacial, estos animales llevan en los aeropuertos "prácticamente desde un principio", con mayor o menor presencia, dependiendo de la zona y el clima y han demostrado ser eficaces. Así, van "adaptando" su servicio por los periodos de migración de ciertos tipos de aves. "Es verdad que se usan también otras medidas, pero, en concreto, con la cetrería, creo que somos de los aeropuertos del mundo que la usamos con más implantación", insiste.

De esta forma, Gabriel Pérez, coordinador del Servicio y Control de Fauna, detalla que para ellos los halcones son "como de la familia" por el tiempo que invierten en cuidarlos y entrenarlos para que estén en el estado adecuado para actuar. "A diferencia de lo que la gente cree tienen que estar superfuertes. Son como atletas de élite. Tienen que estar muy musculados, muy bien alimentados y perfectos de pluma para que puedan volar y perseguir a las aves", remarca.

Halcón peregrino en el Aeropuerto de Málaga / Javier Albiñana

Logan, Berta y Fuerte son algunos de los nombres asignados para las diferentes especies con las que cuentan en su centro. Entre ellas, destacan el halcón peregrino -ave más rápida del mundo, capaz de llegar a los 390 km/h en descenso-; el sacre; y el gerifalte, utilizados para aves más grandes como las gaviotas, al descender "muy bien" y ser "más grandes, imponentes y fuertes". Asimismo, disponen de águilas Harris y Azor, principalmente destinadas para cazar conejos, liebres y demás animales, que se encuentran entre la vegetación y que requieran de una persecución corta. Una de las Harris destaca por haber llegado a los 27 años de edad, rindiendo como las demás y superando los límites vitales en cautividad, que se estiman en "20-25 años", mientras, en libertad llegan a los nueve. Todas las aves del aeropuerto son de edades variadas y conviven en el mismo hábitat con cubículos separados y una zona de entrenamiento habilitada.

Halcones en acción

Para empezar la jornada de trabajo, según detalla Pérez, primero hacen un estudio del entorno y a partir de la situación en la que se encuentren los ponen en acción de una manera u otra. Con relación a ello, como "medida preventiva" se hacen vuelos de "marcaje" para evitar que entren las otras aves. O bien, se actúa directamente "con pirotecnia" o mediante una técnica de "persecución" cuando "la amenaza ya está dentro, sean gaviotas, palomas, estorninos". Eso sí, bajo el control de que "no se metan en las pistas o salgan al exterior", y menos si no hay "ninguna presa en el entorno".

Gabriel Pérez, coordinador del Servicio y Control de Fauna del Aeropuerto de Málaga / Javier Albiñana

El equipo a cargo de los rapaces matiza que hay dos tipos de vuelo para estos casos: el de altanería y el de mano por mano. "Con la altanería buscamos techos que superen los 100 metros de altura con una duración de unos 20 minutos aproximadamente, para que el halcón marque el territorio, y que las gaviotas y palomas no se aproximen al lugar. Mientras, el de mano por mano se emplea cuando, por ejemplo, hay un bando de palomas y hay tráfico porque se va a despegar. Una de las cosas que hacemos es coger al halcón y soltarlo delante de ellas, las va a perseguir hasta que abandonen el recinto, y en ese momento lo llamamos para que vuelva", aclara.

Por otra parte, para mantener activos a los ejemplares, los adiestramientos son diarios. De esta forma, en ellos hacen uso de "un señuelo", que normalmente suele elaborarse como simulación de una presa con un trozo de cuero, que luego pasa a ser "su recompensa". Se trata de un "refuerzo positivo".

Halcón peregrino en el Aeropuerto de Málaga / Javier Albiñana

En este punto, Pérez rompe el mito de que hay que mantenerlos con mucha hambre para que vuelvan. "Antiguamente, se hacía porque no había los dispositivos que hay hoy. Tenemos un GPS y sabemos el punto exacto donde se encuentra, antes daba miedo que se escapara y no obtenías los mismos resultados. Los techos de altura eran de 50-60 metros y, ahora, por ejemplo, se llega a los 700 o 800 metros de altura. De hecho, alguna vez se pueden desplazar a 2-3 km, pero sabes dónde están y los puedes recuperar. Nosotros los regulamos todos los días, los pesamos según la actividad que realizan y, según este valor, vamos dándole más o menos alimento. Ni que se sientan supersaciados ni que estén muriéndose de hambre, tiene que ser la necesidad de alimentarse diariamente", apunta.

Más medidas dentro del control aéreo

La gestión y el control de tráfico aéreo y, en concreto, la que implica la desviación de aves y otros animales, también sucede desde otras medidas eficaces. Así, según distingue la coordinadora técnica de fauna del aeropuerto de Málaga Costa del Sol, Sandra Sierra, además de la cetrería cuentan con recursos como la pirotecnia, para simular disparos y otros sonidos "ahuyentadores"; el uso de perros para levantar conejos, liebres o pequeñas bandadas de pájaros; e incluso el "tratamiento de la vegetación", que ayuda si es "uniforme y poco diversa" para atraer menos pájaros.

Equipo del Aeropuerto de Málaga junto a un halcón que vigilan el paso de aves / Javier Albiñana

"Soy la que analiza todos los datos que recogemos aquí relacionados con incidentes, con las medidas que aplicamos y también con cómo se comporta la fauna. Mi labor es reunirlos, analizarlos y exponerlos. Luego se decide si las medidas son eficaces o no para mejorarlas, eliminarlas o aplicar nuevas. Todas son respetuosas, intentamos priorizar la disuasión, capturas sin muerte, o traslocarlas a un hábitat muy parecido al que tenemos, las anillamos y las soltamos. Cada año es distinto, pero se repiten patrones, por ejemplo, en la época de migración. Se observan aves de cierta envergadura como el milano negro, la cigüeña blanca o el avejero europeo, de las que se realiza un seguimiento muy activo", explica Sierra.

"No hay que olvidarse que también esto se hace para proteger a las aves del entorno, en la medida en que no entren en el aeropuerto no tienen tan poco riesgo. Si no estuviésemos, habría más problemas también. Se ayuda a preservar también la vida en el exterior. Igual pasa con la fauna terrestre, por ejemplo, al no permitir que entren gatos, perros u otras especies a la autovía, evitas un atropello", concluye, por su parte, Allende.

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