Instituciones culturales defienden que las esculturas del Puerto de Málaga necesitan licencia de obras

San Telmo, la Sociedad Económica de Amigos del País, el Ateneo, la Academia de Ciencias e IEUS reclaman más transparencia y afirman que el Ayuntamiento debe posicionarse

Ginés Serrán, autor de las esculturas del puerto: "Veo una trama y una conspiración para que mi obra no esté en Málaga"

Obreros trabajan en las estructuras sobre las que deben descansar la Venus y el Neptuno en el puerto. / JAVIER ALBIÑANA

Segundo comunicado de las grandes instituciones culturales de Málaga en contra de la instalación de cuatro estatuas de grandes dimensiones en el Puerto, junto a la Plaza de la Marina. Dos semanas después de un primer escrito en el que cuestionaban su calidad artística, este miércoles han presentado ante las instituciones un segundo documento en el que no sólo reclaman más transparencia, sino que afirman que la instalación del grupo escultórico que Ginés Serrán cede a la institución necesita licencia de obras, de la que carece –por lo que el Ayuntamiento de Málaga debería pronunciarse–, y que la cesión, por régimen de comodato, necesitaría de un trámite de pública concurrencia, por lo que no iría acorde a la ley.

El escrito, que lo firman la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo, la Sociedad Económica de Amigos del País, el Ateneo, la Academia de Ciencias y el Instituto de Estudios Urbanos y Sociales (IEUS), ha sido presentado por registro a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento de Málaga (en Alcaldía, Cultura y Urbanismo), la Autoridad Portuaria, Puertos del Estado y la Subdelegación del Gobierno. Ya impulsaron una recogida de firmas que supera las 2.000 rúbricas online.

En el mismo, vuelven a expresar su oposición a que se instale el conjunto escultórico. La obra de la discordia se llama Las columnas del mar y está formada por cuatro esculturas: dos dioses y dos leones. Las más grandes, de las que todo el mundo habla, son un Neptuno de 7,5 metros y una Venus de 5,5 metros, que se pondrán sobre sendos pedestales de 3 metros. En total, alcanzarán 10,5 y 8,5 metros, respectivamente, frente a los 12,5 metros de altura que tienen las columnas del puerto junto a las que se instalarán. Por su parte, los leones, que irán directamente puestos en el suelo, tienen 1,9 metros; son algo más altos que los que custodian el Congreso de los Diputados.

En primer lugar, las instituciones aseguran que para el proyecto de estas estatuas "dada su importancia sobre la afección al espacio histórico de Málaga, debería haber concitado [el Puerto] una participación ciudadana y haberse mostrado sus características técnicas de manera efectiva y transparente".

Además, consideran que afecta a la protección del Centro Histórico de Málaga. En este sentido, afirman que la instalación cambia la imagen urbana, patrimonio protegido (el Centro es BIC desde 2012) y afirman que la Consejería de Cultura debería informar sobre el acto al incidir en este bien declarado de interés cultural.

En tercer lugar, señalan que el suelo, por mucho que sea parte del dominio portuario no está eximido de la competencia municipal en materia urbanística, por lo que las obras y usos en el puerto necesitan licencia cuando no sean estrictamente portuarias (muelles, grúas, dragados...). Esto incluye la instalación de las estatuas. Para justificarlo señalan jurisprudencia del Tribunal Supremo. Por ello, solicitan al Ayuntamiento de Málaga que les informe sobre la "posible solicitud de licencia realizada por la Autoridad Portuaria, y, en el caso de no haberse realizado este trámite, la postura que va a mantener la corporación municipal en defensa de la legalidad".

Sobre el comodato, la figura legal elegida por Puerto y artista para la cesión de la obra, afirman que necesita de un trámite de concurrencia, es decir de un concurso público. Por esto consideran que "carece de cobertura legal suficiente y debe ser revocado o declarado nulo al carecer de concurrencia pública".

Serrán, en una extensa entrevista con este periódico, afirmó que “había una trama o conspiración para que mi obra no tuviera presencia en Málaga”, añadiendo que está “muy convencido” de que las esculturas gustarán al público cuando las vea y de que “van a convertirse en un icono de la ciudad”. Además, culpa a Rosario Camacho, presidenta de la Real Academia de San Telmo, de haber iniciado la polémica "sin ver las esculturas, sin hablar conmigo y sin convocar a los miembros académicos a una reunión donde pudieran votar, envió un comunicado a la prensa local y nacional condenando las esculturas e insultándome a mí como artista”.

La polvareda alcanzó tal dimensión que hasta el diario británico The Times se hizo eco del revuelo, llegando a comparar la escultura de Neptuno con Aquaman. El Puerto, entonces, afirmó que la exposición sería temporal y duraría seis meses. Las peanas sobre las que se asentarán las obras, construidas ad hoc para estas, costaron 69.000 euros y tienen tratamiento antivandálico. Si no vuelven a cambiar el plan, deben asentarse este mes de febrero sobre ellas.

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