José Antonio Satué, obispo de Málaga: "Ante una urgencia como la vivienda, las instituciones se tienen que poner manos a la obra"

Dice que las cofradías ayudan a la cohesión social y las ve como un "dique" frente a la secularización y confiesa estar "expectante" por ver la Semana Santa malagueña

El obispo de Málaga pone en valor las ayudas de Cáritas en los pueblos afectados por el temporal: "Son mucho más inmediatas"

José Antonio Satué, obispo de Málaga.
José Antonio Satué, obispo de Málaga. / Javier Albiñana

José Antonio Satué (Huesca, 1968) tomó posesión como nuevo obispo de Málaga en septiembre. Dentro de poco vivirá su primera Semana Santa en la ciudad, una celebración ante la que dice estar “expectante”, a sabiendas de que la “sensibilidad andaluza” es distinta a la de su tierra. Cercano en el trato, y pausado y reflexivo en sus respuestas, aborda los principales retos de la Iglesia sin esquivar los temas más espinosos como los abusos, el aborto o la homosexualidad.

Pregunta.Lleva ya más de cien días en el cargo. De todo lo que ha visto en este tiempo, ¿qué es lo que más le ha preocupado?

Respuesta.Aparte de las situaciones producidas por las lluvias. Pues, cómo dar respuesta desde la Iglesia a situaciones de pobreza, tanto a lo que se refiere a vivienda, como a migrantes. Y, por otra parte, una de las preocupaciones que nos unen, no solamente a los obispos, sino a todos los cristianos, es la transmisión de la fe, cómo transmitirla a las nuevas generaciones, en culturas y ámbitos tan diversos.

P.¿Cuáles son sus retos al frente de esta Diócesis o qué proyectos quiere impulsar?

R.No he venido con ningún proyecto concreto. Creo en este movimiento que se llama sinodalidad, que el Papa Francisco impulsó y que trata, fundamentalmente, de que entre todos los que formamos parte de la Iglesia podamos ir discerniendo el camino que tenemos que llevar. Mi principal tarea en este momento es esa, por una parte, conocer, y por otra impulsar un proceso de escucha para que podamos ver cómo la misma misión de la Iglesia, que esa no cambia, se realiza en un tiempo concreto como es este, y en un lugar concreto como es Málaga y Melilla.

P.Se está recorriendo la provincia. ¿Qué le queda por ver?

R.Sí. Me faltan muchos lugares por ver, pero ciertamente en estos cuatro meses he visitado unos cuantos. Muchos pueblos, comunidades... Pero todavía queda mucho, y un lugar que me resulta especialmente bonito, por un lado, y desafiante, por otro, es la realidad de Melilla, por la distancia a Málaga y porque ellos demandan de una forma especial la cercanía del obispo.

P.Uno de los principales problemas que tiene Málaga, lo ha mencionado antes, es la vivienda. ¿Cree que las administraciones públicas están haciendo lo suficiente?

R.Yo lo que veo es que hay mucha gente que está sufriendo a causa de este problema, gente en una situación de vulnerabilidad, por un lado, pero también gente normal, gente que tiene trabajo, que tiene un sueldo, pero que, sin embargo, tiene que emplear la mayor parte de su sueldo en pagar un alquiler. Ciertamente, ante una urgencia como esa, las instituciones se tienen que poner manos a la obra, porque nosotros desde la Iglesia podemos acudir a casos concretos, podemos levantar la voz, pero la responsabilidad de las instituciones es insoslayable en un campo como este.

P.¿Cómo se puede ayudar desde la Diócesis?

R.Desde Cáritas y otras realidades eclesiales se tienen pisos que se ponen a disposición de personas con muchas dificultades. Pero ya digo, donde podemos llegar nosotros es bastante poco en comparación a las necesidades que hay. Otra de las tareas que se hacen desde las Cáritas es el asesoramiento, el acompañamiento de personas que en un problema como este, y tantos otros, no saben por dónde empezar.

P.Esta va a ser su primera Semana Santa como obispo en Málaga. ¿La ha visto alguna vez?

R.No, no he tenido la ocasión. Me han hablado mucho de ella, pero como tantas cosas en la vida hay que vivirlo, sentirlo, probarlo... Y de hecho, estoy en ese sentido muy expectante, porque aunque sé que la sensibilidad andaluza es muy distinta a la mía, yo soy aragonés, demás del norte, de Huesca, seguro que voy a aprender mucho y me voy a contagiar de tantas emociones y de una manera de vivir la fe que, aunque no sea la mía, es verdadera, tiene vida. Seguro que me toca el corazón.

P.He visto que estos días ha advertido del riesgo de que las procesiones se conviertan en meros desfiles pomposos. ¿Lo dijo porque ve eso Málaga?

R.No. Estaba en las conferencias de los ejercicios espirituales y dije que, ciertamente, todo lo que se hace en la Iglesia tiene que tener alma, porque si no hasta una procesión puede convertirse en un desfile pomposo, pero también la catequesis puede convertirse en propaganda y las celebraciones pueden convertirse en ritos vacíos. No lo digo porque vea que sean desfiles pomposos, pero advierto de que cuando no está Jesucristo en el corazón las cosas se desvirtúan.

P.¿Cree que tenemos demasiadas procesiones el resto del año?

R.Lo que creo es que lo extraordinario tiene que ser extraordinario. No hace mucho, el barbero me dijo: "A mí con las procesiones me está pasando como con el fútbol, hay fútbol a todas horas y yo, que era una persona que seguía bastante el fútbol, ahora estoy agobiado". Creo que tenemos que favorecer que haya procesiones extraordinarias, pero cuando haya motivos realmente extraordinarios. No podemos devaluar lo extraordinario.

P.¿Qué papel otorga a las cofradías?

R.Desde el punto de vista social, me parece que son una realidad que ayuda a la cohesión como pocas. En este mundo nuestro donde hay tanta polarización, encontrarse una cofradía donde hay gente con una sensibilidad más de izquierda o de derecha, con un tipo de religiosidad distinto, con extracciones sociales también muy diversas, y que puedan reunirse y convivir en un lugar como es una cofradía, a mí me parece que es un valor. Y desde el punto de vista cristiano, son como un dique de cara a la secularización, porque muchas personas, especialmente jóvenes, entran en contacto con lo religioso precisamente por las cofradías. Creo que son un valor social y eclesial muy importante.

P.Respecto a la Catedral, las obras del tejado deben acabar en 2027 y se ha dicho que van a seguir las actuaciones en ella. Sabe que los malagueños la conocemos como la Manquita y que uno de los debates eternos aquí gira en torno a esa segunda torre. Viniendo de fuera, ¿a usted le parece que está bonita así o es de los que la ven inacabada?

R.Me parece una Catedral preciosa, por una parte, y por otra, una Catedral siempre está inacabada. Como responsable del Obispado yo creo que nuestra prioridad tiene que ser siempre el buscar que todos nuestros templos, la Catedral pero también la parroquia de Benaoján, por ejemplo, estén en buenas condiciones. Los recursos limitados de la Iglesia tienen que ir dedicados a las necesidades más urgentes, y en ese sentido lo que se está haciendo en la Catedral me parece que entra dentro de lo urgente. Entonces, si los malagueños y las instituciones se comprometen y quieren llevar adelante esa obra, yo no seré quien me ponga en contra, me alegraré. Pero, ciertamente, los recursos de la Iglesia tienen que ir destinados a actuaciones más urgentes, que las tenemos en muchas de las parroquias.

P.¿Tiene pensado hacer cambios en su equipo de gobierno?

R.Lógicamente, sí. Cuando uno llega a una Diócesis tiene que hacerse su equipo, pero no es un cambio total. Estoy pensando en crear un equipo de gobierno nuevo, teniendo en cuenta el que ahora hay.

El obispo de Málaga, José Antonio Satué, durante la entrevista.
El obispo de Málaga, José Antonio Satué, durante la entrevista. / Javier Albiñana

P.La Iglesia se enfrenta desde hace tiempo a problemas de secularización. ¿Qué le parece que haya gente que diga que cree en Dios pero no en los curas?

R.Pues que me parece muy bien que distingan entre Dios y los curas; porque yo creo en Dios y creo en el género humano, pero en Dios creo de una manera distinta. Otra cosa es que el no creer en los curas suponga desautorizar lo que hacen. Los curas, los obispos, somos gente con muchas limitaciones, también con muchos sueños, como todas las personas. También creo que hay algunas profesiones que parece que tienen una diana: los periodistas, mala gente, los curas, mala gente, los políticos... En ese tipo de generalizaciones no podemos caer.

P.Ahora todo se mueve en redes sociales, no sé si tiene pensado hacerse TikTok para llegar a los jóvenes.

R.[Sonríe] Tengo Facebook, Twitter e Instagram, el vídeo siempre me ha resultado mucho más complicado. No lo sé, no digo que no a nada, pero hoy por hoy siento que llevo las redes en primera persona y ya me supone bastante esfuerzo alimentar lo que tengo. De hecho, hay gente que me dice, contesta a alguien, que no contestas... pues es verdad, yo cuelgo cosas, pero no estoy pendiente. Llego hasta donde llego.

P.¿Puede la Iglesia adaptarse a los cambios sociales sin dejar de lado la doctrina religiosa? ¿O eso nos deriva hacia una religión descafeinada?

R.La Iglesia no puede hacer otra cosa, y no debe hacer otra cosa, que anunciar el Evangelio y ayudar a que las personas puedan vivirlo, porque el Evangelio es un regalo que Dios nos ha hecho y que no podemos cambiar. Pero desde luego, en la manera concreta en que el Evangelio se anuncia y se vive, las posibilidades son muchísimas. La Iglesia tiene o ha tenido a lo largo de la historia mucha capacidad para inculturarse sin perder su esencia, que es el Evangelio, y eso ahora es un desafío especialmente importante, porque como dice tanta gente, no estamos en una época de cambios sino en un cambio de época. Eso significa estar atento a categorías culturales y modos de vida nuevos en los que el Evangelio ha de hacerse realidad. No pretendemos cambiarlo ni acomodarnos, pero sí dar respuesta a preguntas nuevas que surgen en ámbitos nuevos.

P.¿La homosexualidad es un pecado?

R.Ser homosexual no es pecado. Efectivamente, no lo es. Y en ese sentido, la aportación del Papa Francisco ha sido maravillosa, porque nos ha hecho caer en la cuenta de una cosa que es muy importante, y es que el Evangelio, la vida de fe, no es para los que se consideran santos, no es para aquellos que están cumpliendo desde fuera todas las normas, sino que es para todos. Creo que hemos tomado mayor conciencia de que, a una persona por ser homosexual no se le puede discriminar, ni podemos poner más sufrimiento en historias que desgraciadamente han tenido mucho sufrimiento.

P.¿Veremos en algún momento una boda entre dos mujeres o dos hombres oficiada por un cura?

R.Yo creo que nunca habrá un matrimonio de personas del mismo sexo, porque el matrimonio para nosotros es entre hombre y mujer. Pero, bueno, la bendición de personas que tienen un proyecto de pareja del mismo sexo sí que, bajo mi punto de vista, es un paso adelante. Es decir, matrimonio para nosotros siempre será, creo, hombre y mujer, pero ciertamente, tendremos que buscar la manera de encajar mejor en nuestra práctica esta realidad que es innegable.

"Hemos tomado mayor conciencia de que, a una persona, por ser homosexual, no se le puede discriminar"

P.¿Y a mujeres dando misa?

R.Esa es una puerta que hoy por hoy está cerrada. No es una posibilidad cercana, pero creo que tenemos un desafío anterior, y es que las mujeres participen en todo aquello que es posible que puedan participar, y que todavía no participan, o no suficientemente. Todavía es noticia que una mujer sea jefe de un Dicasterio, hay una. Eso se tiene que naturalizar. En nuestras diócesis tiene que haber más mujeres en ámbitos de responsabilidad.

P.¿Por qué la Iglesia se enroca en el 'no' al aborto en cualquier situación?

R.Porque hay una vida humana por el medio. Si la cosa fuera tan sencilla como que es un pedazo del cuerpo de la mujer, la Iglesia no pondría ningún tipo de problema, pero cuando hay una vida humana, la vida humana merece ser protegida absolutamente. No se trata solo de que la Iglesia esté con una obsesión por ese fragmento de la vida, no, yo creo que tenemos que comunicar mejor que la Iglesia quiere defender la vida de todos los seres humanos y especialmente aquellos que están en una situación de más vulnerabilidad, y hoy por hoy un bebé no nacido está en una situación de vulnerabilidad. Hay que buscar el bien de las mujeres, pero cuando la Iglesia propone esto no es por ir contra los derechos de las mujeres, sino por defender la vida humana vulnerable que crece en su ser.

P.En el tema de los abusos en el seno de la Iglesia, la pederastia, en enero se firmó un acuerdo con el Gobierno para reparar a las víctimas. ¿Por qué se ha tardado tanto?

R.Creo que se han dado pasos adelante, creo también que todavía tenemos que mejorar mucho en este aspecto y creo que tenemos que estar muy agradecidos a las víctimas que han tenido el coraje de denunciar, porque gracias a su coraje yo creo que ahora mismo estamos en una sociedad más segura y también en una Iglesia más segura.

P.¿Es suficiente el perdón que se ha pedido? Da la sensación de que se ha ido a regañadientes.

R.En algunos casos eso puede ser verdad, que se haya podido ir forzado por la presión social. Pero, por lo que yo he vivido y he trabajado, la corriente dentro de la iglesia para que este tipo de casos se afronten responsablemente, sabiendo que las denuncias no hacen daño a la Iglesia sino que lo que hace daño es la actitud de algunos de sus miembros, es una corriente muy fuerte y creciente.

P.Como obispo de Málaga, ¿cómo actuaría si le llega una denuncia de abuso sexual por parte de uno de sus sacerdotes?

R.Fundamentalmente, buscaría el bien de la víctima y de acuerdo con ella trataría de acompañarla para que, en primer lugar, se pudiera descubrir la verdad y pudiera ser repara en el caso de que se demostrara que aquello que está diciendo es cierto. Le diría a esa persona que me voy a tomar muy en serio lo que me dice y voy a tratar de buscar la verdad, y apoyarla en todo, denuncie o no.

"Tenemos que estar agradecidos a las víctimas que han tenido el coraje de denunciar"

P.¿Le preocupan los discursos de odio que señalan a los inmigrantes como el origen de todos los males?

R.Me preocupan mucho, porque a veces se da la paradoja de que personas que no han tenido ninguna experiencia negativa con migrantes, sin embargo hablen de ellos como si les hubieran roto la vida. Eso no es bueno ni para los propios migrantes ni para la sociedad. También me preocupa que los migrantes sean utilizados como munición política, y en este sentido yo creo que hay dos principios que tienen que estar en equilibrio, por un lado el derecho y la obligación que tienen los estados de regular los flujos migratorios, y por otra parte, el tener una actitud positiva de acogida ante personas que ciertamente han padecido mucho sufrimiento.

P.¿Qué piensa sobre la regularización anunciada por el Gobierno?

R.Creo que es una buena noticia para ellos y para nuestra sociedad, porque son personas que llevan aquí mucho tiempo, que no tienen ningún tipo de antecedente y, por otra parte, es la manera de que puedan integrarse en nuestra sociedad con todos los derechos y con todas las obligaciones.

P.Quiero terminar con unas cuantas preguntas más personales. ¿Ha probado alguna vez los espetos?

R.Sí, buenísimos.

P.¿Y los camperos?

R.Los camperos no sé qué son. He probado el gazpachuelo que me parece buenísimo.

P.Un libro y una película.

R.Descifrando Enigma, y el libro de Javier Cercas sobre el Papa Francisco [El loco de Dios en el fin del mundo]

P.¿Cómo es vivir en el Centro de Málaga?

R.Pues, por un lado, un privilegio, por otro lado, es un engorro porque entrar y salir con el coche es tremendo, sobre todo cuando hay cualquier tipo de acto masivo. Pero es un entorno muy bonito y en el que me encuentro a mucha gente.

P.La última, me pareció entender por lo que dijo en su toma de posesión que es futbolero. ¿Se ha hecho ya del Málaga CF?

No soy nada futbolero, lo que pasa es que me vino a la mano que jugaba aquel día precisamente con el Huesca, pero no soy nada futbolero. No he tenido nunca carné de ningún equipo, otra cosa es que sí que sigo la actualidad más o menos deportiva, y veo que desde aquello que yo dije, el Huesca ha ido a peor y el Málaga a mejor.

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