Málaga acogerá la sede de la organización encargada de dar nombre a los elementos químicos
Francisco de la Torre y el presidente de la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada han suscrito el acuerdo que posibilita su instalación
La IUPAC traslada su sede a Málaga tras 30 años en EE.UU.
Málaga adelanta posiciones como referente europeo de la química mundial. El alcalde Francisco de la Torre ha firmado este jueves el protocolo que convierte a la ciudad en sede europea de la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC), la organización científica que ostenta la autoridad para nombrar los elementos de la tabla periódica y establecer los estándares del lenguaje químico global.
La firma del protocolo general de actuación para su instalación ha sido rubricado entre el regidor, acompañado de la concejala de Innovación, Digitalización y Captación de Inversiones, Alicia Izquierdo, y el presidente de la IUPAC, Ehud Keinan, en la Sala de los Espejos del Ayuntamiento. Una iniciativa que refuerza de manera muy significativa el posicionamiento internacional de la ciudad como nodo científico y tecnológico de primer nivel, aseveran.
Tras un competido proceso de selección internacional, IUPAC ha elegido Málaga y Roma para albergar su Secretaría europea, iniciando así el traslado desde Carolina del Norte, donde operaba desde 1997. En este sentido, la decisión, adoptada por su Asamblea General el pasado 16 de julio, supone un hito histórico para la ciudad andaluza, que competía con propuestas de una docena de países de Asia, Europa y América.
Ambas ciudades serán las protagonistas de este modelo de sede compartida, que abandona Estados Unidos tras más de 30 años de presencia en Carolina del Norte para quedarse en territorio europeo. Concretamente, en el Rectorado de la Universidad de Málaga (UMA) y el Consejo Nacional de Investigación (CNR) de Italia, respectivamente.
Fundada en 1919 y compuesta por más de 2.000 miembros de 57 países, IUPAC desempeña un papel fundamental en la comunidad científica mundial; desde nombrar los nuevos elementos de la tabla periódica hasta desarrollar protocolos estandarizados de medición y fomentar la colaboración internacional.
El acuerdo, suscrito entre la organización científica internacional, la UMA y el Ayuntamiento, tiene una vigencia inicial de cuatro años, prorrogables por cuatro más, y recoge aspectos como el espacio, los servicios de oficina y el personal adscrito. Su llegada a Málaga refuerza la proyección de la ciudad como polo de innovación y conocimiento científico a nivel internacional.
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