Municipal

El plan de ocupación de la Alameda Principal permitirá hasta 39 puntos de terraza

  • El Ayuntamiento obliga a que cada zona tenga un máximo de 13 metros cuadrados y un tope de cuatro mesas y 16 sillas 

  • El documento, elaborado en coordinación por Urbanismo y Comercio, será aprobado por la Junta de Gobierno Local

Lateral sur de la Alameda, donde ya hay una terraza instalada. Lateral sur de la Alameda, donde ya hay una terraza instalada.

Lateral sur de la Alameda, donde ya hay una terraza instalada. / S. Sánchez (Málaga)

El Ayuntamiento de Málaga tiene ya sobre la mesa el documento mediante el que controlará la ocupación con terrazas de los nuevos espacios peatonales ganados con la reurbanización de la Alameda Principal. Bautizado como Plan Especial de Control de Aprovechamiento del Espacio Público en la Alameda, fija la posibilidad de que en los laterales norte y sur, que estarán cerrados al tráfico una vez culminados los trabajos ahora en marcha, puedan autorizarse hasta 39 puntos sobre los que los negocios de hostelería actuales y futuros puedan instalar mesas y sillas.

Pero no de cualquier manera. Entre las principales novedades incorporadas en el trabajo técnico, que previsiblemente recibirá mañana el visto bueno de la Junta de Gobierno Local, destaca la obligación de que esas delimitaciones se ajusten a una superficie tope de 12,96 metros cuadrados en cuadrículas de 3,6x3,6. A este primer criterio se suma la exigencia de que se respete una densidad de cuatro mesas y 16 sillas a lo sumo.

De acuerdo con la información a la que tuvo acceso este periódico, el planteamiento añade otras características que tendrán que respetar los hosteleros. Por ejemplo, la ocupación tendrá que estar separada de la fachada al menos en 1,8 metros, liberando ese espacio para el tránsito del peatón (fue una de las peticiones que en su día hicieron los colectivos vecinales y sociales), al tiempo que tendrán que dejar un ámbito de protección de cualquier elemento vegetal.

Asimismo, se prohíbe la instalación de toldos verticales y horizontales. "No se podrán poner elementos anclados al suelo; sí se podrán colocar sombrillas", explicaron las fuentes, que abundaron en el hecho de que el plan municipal establece una serie de detalles que deberá respetar el mobiliario que se implante en estas zonas, "buscando una unidad estética que ponga en valor el espacio".

De los 39 puntos susceptibles de permitir terrazas, seis (cuatro en la acera norte y otros dos en la sur) se corresponden con negocios que ya disponen del permiso municipal para esta ocupación y que se están viendo afectados en los últimos meses por el desarrollo de las obras de urbanización. Otros ocho (cuatro al norte y cuatro al sur) son locales "susceptibles de ocupación para terrazas", cuyas peticiones fueron frenadas ante el inicio de las actuaciones. La novedad reside en que a estos puntos se suman otros 24 (ocho en el lateral norte) "como espacio máximo a repartir para futuras ocupaciones".

Se prohibirán los toldos verticales y horizontales anclados al suelo; sí se permitirán sombrillas

El resto de la superficie cerrada al tráfico en los dos laterales de la Alameda queda vetada para la disposición de mesas y sillas, tomando la consideración de "zonas de concurrencia pública". "No todos los locales van a poder tener terraza porque incluso siendo posible por el uso del local tienen que cumplir también por las condiciones de la fachada y no todos lo hacen", apuntaron.

Tomando como referencia las dimensiones máximas que se van a permitir en todos los puntos, la superficie global que podría ser ocupada por terrazas en los laterales de la Alameda rozaría los 500 metros cuadrados, lo que equivale casi el 2,4% de los cerca de 21.000 metros cuadrados de espacio peatonal que se genera con el proyecto de semipeatonalización.

"Lo que se busca es el equilibrio entre los distintos usos en ese espacio público, pero teniendo en cuenta que se ha planteado una transformación urbana en un espacio antes ocupado por coches", destacaron las fuentes consultadas, que precisaron que antes de la operación impulsada por Urbanismo el número de locales con posibilidad de terraza era mínimo. Algo clave para que no exista una sensación de "perjuicio" por parte de los hosteleros.

Con este paso se pretende evitar "falsas expectativas" a empresarios interesados en la compra o arrendamiento de locales en el entorno. Siguiendo el plan, que ahora tiene que ser objeto de tramitación, cualquier empresario sabrá a la perfección si puede o o no disponer de suelo público.

El documento es el resultado de una larga secuencia de reuniones entre los técnicos de la Gerencia de Urbanismo y de Comercio, en el objetivo de garantizar una ocupación adecuada de los espacios ganados en la Alameda. El modelo a seguir, aunque su diseño es posterior al proyecto de reurbanización, tiene ciertas semejanzas con la labor realizada en la propuesta de semipeatonalización del eje Carretería-Álamos, donde la presencia de terrazas se reduce al máximo.

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