Profesores de la UMA denuncian esperas de dos años para ser catedráticos

Los afectados critican el “agravio comparativo” con otras universidades andaluzas como la de Sevilla, donde el plazo es de unos cuatro meses

La UMA aprueba un presupuesto de 345 millones de euros para 2026, un 7% más que el año pasado

Fachada del edificio del Rectorado de la UMA. / Javier Albiñana

Dos años, de media, es lo que tienen que esperar los profesores titulares acreditados como catedráticos por la ANECA (Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación) para poder promocionar dentro de la Universidad de Málaga (UMA). Es lo que denuncian varios de los afectados a este periódico, lamentando, además, el “agravio comparativo” respecto a otras universidades andaluzas como la de Sevilla, donde, según aseguran, tardan cuatro meses. Al ser preguntados, desde la Universidad se remitieron hoy a una respuesta.

Enrique Viguera, profesor de Genética en la Facultad de Ciencias, es uno de los afectados. Explica que para superar la evaluación de la ANECA y poder ser catedrático –la figura más alta dentro de la universidad– han de reunir una serie de “méritos” que implican, entre otros, “haber pasado por varios laboratorios, centros de investigación, tener muchas publicaciones y muy buenas...”. Según dice, “es algo que igual tardas entre 20 y 30 años en conseguir”. En su caso, logró ese “sello de calidad” el pasado mes de julio. “En la Universidad de Sevilla, personas que han sacado la acreditación un mes después que yo, ya son catedráticos, y yo seguramente tendré que esperar uno o dos años más”, lamenta.

Como él hay un centenar de afectados más que, según asegura, están “hartos”. Todos se han organizado en un grupo al que han llamado Colectivo Acuma, desde el que denuncian que llevan “desde febrero de 2024 sin que se convoquen plazas equivalentes” a sus acreditaciones. Según este profesor, el año pasado “solo sacaron 35 plazas para callar bocas”. “El problema son las diferencias generadas entre universidades”, insiste Viguera, pero no solo eso, porque el colectivo también se queja de que el rector, Teodomiro López, “dijo en su programa electoral que iba a promover las plazas para que las personas acreditadas consiguieran promocionar”. “No lo ha hecho, es decir, nos está mintiendo”, asevera.

Además, este profesor recuerda que durante la apertura del curso académico, en septiembre, el consejero de Universidades, José Carlos Gómez Villamandos, “dijo que [la Junta] daba a la Universidad de Málaga 3,8 millones de euros para promoción de su profesorado”. “Ese dinero, la UMA lo ha debido de utilizar para tapar todo el lío de obras en el que está metida desde hace mucho tiempo, con el palacio de mármol, como llamamos al Rectorado nuevo, que es precioso pero que no había necesidad, como tampoco había necesidad de una Facultad de Psicología de lujo y no había necesidad de una Facultad de turismo tan enorme que ahora no tienen dinero para amueblar”. Mientras tanto, insiste, “al profesorado más valioso de tu estás dándole largas”. “Lo que estamos esgrimiendo es menos cemento y más talento”, dice, al tiempo que asegura que “la gente está ya muy cabreada”.

Cuenta que antes de las vacaciones de navidad tuvieron una reunión con el rector y el vicerrector de Ordenación Académica y Profesorado, Bartolomé Andreo, en la que, según su versión, “nos vinieron a decir que había mucha gente que se estaba acreditando y que eso era un problema económico”. “El problema es que inviertas en ladrillo y no apoyes a tu personal”, dice.

Lo mismo relata Manuel González, otro de los afectados, quien lamenta que “se está normalizando que cuando uno se acredita, la Universidad de Málaga tarda dos años en sacarte la plaza, y eso a nivel competitivo te quita muchisimas oportunidades y ves cómo compañeros de otras universidades andaluzas te pasan por delante”. Así, defiende que detrás de una acreditación de catedrático “hay un montón de años de mucho esfuerzo, mucho tiempo que se le quita a la familia y a lo personal, porque la intensidad del trabajo y el ritmo es altísimo”, sin olvidar, según apunta, que eso también hace que la universidad gane prestigio y dinero, porque de cada proyecto de investigación que consiguen la institución académica se queda con un 15% del presupuesto que reciben para desarrollar su investigación.

Con todo, González, profesor de Fisioterapia, critica el “ninguneo constante” por parte del equipo de gobierno. “Cuando le preguntas al rector y nos dice que la Junta no le permite sacar las plazas que a él le gustaría, por la situación económica y la deuda... nosotros lo vamos aceptando, de cierta manera, porque entendemos que la universidad tiene un problema económico importante”, relata, considerando que “el rector se queda sin excusas” tras las palabras del consejero durante la apertura del curso académico.

No hay comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último