Una sala blanca ISO 6 y 170 pilares de hasta 30 metros: así será el macrocomplejo del IMEC en Málaga
Karel van Gils, director regional en España del instituto belga, revela el diseño básico del complejo que ocupará 46.000 metros cuadrados
El futuro centro del IMEC en Málaga trabajará de manera integrada con Lovaina e iniciará las obras a final de año
Una sala blanca capaz de filtrar el 99% de las partículas y una estructura que no podrá vibrar más de seis micras por segundo con más de cinco kilómetros lineales de pilares antisísmicos. La futura sede del IMEC en Málaga no será el mayor centro de investigación de microchips del instituto belga, sino que apunta maneras para ser una de las infraestructuras científico-tecnológicas más complejas construidas en Andalucía.
El edificio, que se levantará en el Parque Tecnológico de Andalucía (PTA), ocupará 46.000 metros cuadrados, con 32.000 metros edificables destinados a laboratorios y espacios de desarrollo. Su núcleo será una sala blanca de 2.000 metros cuadrados con certificación ISO 6, preparada para trabajar con obleas de 300 milímetros.
La complejidad técnica de su infraestructura justifica buena parte de los plazos y de la inversión. “Es una pieza extraordinaria de ingeniería macro”, subrayó este martes el director general de IMEC en España, Karel van Gils, durante la XV edición de Transfiere en el FYCMA. La joya de la corona, la sala blanca, requerirá agua ultrapura, en palabras del directivo, con niveles de pureza comparables a diluir un grano de sal en una piscina olímpica, sistemas avanzados de control químico y un entorno con vibraciones extremadamente reducidas. El edificio, que alcanzará los 15 metros de altura en su segunda planta, no podrá registrar movimientos superiores a seis micras por segundo.
Para garantizar esa estabilidad en un terreno con riesgo sísmico, se instalarán 170 pilares de dos metros de ancho y hasta 30 metros de profundidad que, alineados, superarían los cinco kilómetros. El complejo incluirá además un edificio central de servicios para calefacción, refrigeración y tratamiento de agua ultrapura; una plataforma de gases como argón y nitrógeno; y un edificio de oficinas para ingenieros y personal científico.
Van Gils puso el acento, más allá de la citada infraestructura, en la importancia de un diseño sostenible. En este sentido, advierte, no se emplearán refrigerantes de suelo sino bombas de calor. "No habrá gas ni combustibles fósiles en absoluto hasta que pueda haber alguna razón tecnológica para ello", razón que, incide, en este momento no entra en el plan. Es más, el 50% del agua que emplearán será regenerada.
La inversión total asciende a 615 millones de euros, de los cuales alrededor de 500 millones proceden del PERTE Chip del Gobierno central, mientras que la Junta de Andalucía aporta más de 100 millones. El diseño básico -engloba la expuesta definición técnica- se está ultimando junto a la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT).
Con esta infraestructura, Málaga aspira a consolidarse como uno de los nodos tecnológicos más relevantes de Europa en microelectrónica. Todo ello en el marco de la oleada de inversiones estratégicas están redefiniendo el mapa industrial del continente y que, sin ir más lejos, dinamizan el ecosistema malagueño con empresas, además, que ya se han visto atraídas por el potente imán del futuro aterrizaje del IMEC.
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