Tesis de la UMA: el entrenador de fútbol base, ¿suma o resta en sus jugadores?
José Antonio Domínguez analiza hasta qué punto el ambiente que generan estas figuras puede potenciar o frenar el desarrollo psicológico y deportivo
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El entrenador de fútbol base no solo se dedica a enseñar el deporte. También influye en cómo un jugador interpreta el error, el éxito o la presión, entre otros. La tesis doctoral de José Antonio Domínguez, titulada Modelos psicosociales predictivos y explicativos implicados en el rendimiento de jóvenes futbolistas —será defendida en los próximos días—, analiza hasta qué punto el clima motivacional que genera el entrenador de fútbol base puede potenciar o, incluso frenar, el desarrollo psicológico y deportivo de los jugadores. La investigación, en la que intervinieron 328 futbolistas de la provincia, de entre 14 y 18 años, profundiza en cómo los llamados climas empowering (empoderado) o disempowering (desempoderado) influyen en la motivación, rendimiento y bienestar de los jóvenes.
La tesis, desarrollada en la Universidad de Málaga bajo la dirección del catedrático de Psicología Antonio Hernández Mendo y por Rafael E. Reigal Garrido (departamento de Psicología Social, Trabajo Social y Servicios Sociales y Antropología Social), tendrá la mención industrial e internacional gracias al convenio que firmó la Universidad con el Málaga CF, club con el que Domínguez colabora en el departamento de Psicología.
El clima motivacional, según explica Domínguez, es el ambiente generado dentro del equipo, que puede ser empowering o dispowering. ‘‘El primero tiene una connotación más positiva, el segundo crea un ambiente, a priori, más negativo’’, precisa el psicólogo malagueño. El rendimiento de los jugadores y la experiencia en la práctica deportiva es más beneficiosa si el entrenador genera un clima empoderado. El segundo ambiente introduce comparaciones negativas, presión excesiva y un enfoque constante en el error. En la generación de este clima no solo intervienen los entrenadores, también lo hacen, según apunta Domínguez, las figuras de referencia para los jugadores, como puede ser los padres o familiares cercanos que estén con ellos en el día a día, aunque en menor medida.
‘‘El entrenador es una figura importante. Comparte mucho tiempo con los chicos y en función de cómo actúa, va a generar un tipo de clima, que afectará a la motivación de los chicos’’, matiza. En la mayoría de ocasiones, los jugadores ven al entrenador como el padre o madre del grupo. Es importante qué mensaje manda y cómo lo manda, debido a su influencia en el jugador.
El clima empowering se genera cuando el técnico le da apoyo a la autonomía. En palabras de Domínguez, esta acción significa dar libertad al jugador para que tome sus propias decisiones y, en base a ello, adquiera experiencia y aprendizaje. ‘‘De esta forma se contribuye al desarrollo personal del jugador’’, cuenta. Otro factor positivo que genera el clima empoderado es fomentar al jugador una implicación en la tarea: ‘‘Esto quiere decir que el jugador encuentras su motivación dentro de la tarea y de su propio desarrollo personal. En el fútbol o en cualquier deporte. Deben incentivar al jugador a que su motivación sea querer ser mejor por él mismo y disfrutar la práctica deportiva en cuestión’’. En el clima disempowering, la implicación es al ego, es decir, incentivar al jugador a que sea mejor que el resto de compañeros, entrando en comparaciones.
Este segundo clima puede llegar a generar aburrimiento o que aparezca en el jugador el conocido como síndrome del quemado (burnout): ‘‘Puede llegar a abandonar el deporte o cambiar buscando otras características en el ambiente. No necesariamente le coge un odio a la práctica deportiva en sí, sino que puede cambiar porque no se encuentra cómodo’’.
‘‘Los entrenadores no tienen por qué ser conscientes del clima que generan. Incluso, características más representativas de un clima empowering pueden coexistir con las de unclima disempowering en la figura de un mismo entrenador. La cuestión es buscar el punto de equilibrio beneficioso para el buen desarrollo de todos’’, subraya Domínguez. Los psicólogos, en estos casos, analizan el tipo de comportamiento y actuaciones del entrenador y lo ayudan. Con la experiencia que el psicólogo malagueño ha adquirido conoce dónde está el problema: ‘‘Uno de los puntos de conflicto es cuando el entrenador está entrenando a un equipo en etapa de formación y el trato que tienen hacia sus jugadores es el mismo que si estuviera entrenando a un equipo senior de alto rendimiento, por el hecho de que el entrenador quiere satisfacer su propia ambición profesional y ego. En estos casos, se produce una discordancia entre el lugar donde estoy y como estoy actuando’’.
Los climas generados por los entrenadores es uno de los resultados obtenidos de la tesis. Dentro de ella, además, se ha demostrado la eficacia del entrenamiento psicológico a través de una investigación llevada a cabo con un equipo de fútbol de la provincia de Málaga. Este trabajo se realizó durante tres meses, donde se compararon los efectos del entrenamiento realizado en un grupo experimental frente a un grupo de control. ‘‘Hicimos una evaluación inicial a ambos equipos, volvimos a hacer una intermedia para ver la evolución a mitad del programa de entrenamiento y cerramos con una evaluación la final’’, explica. Los resultados fueron significativos, apunta Domínguez, ya que el grupo experimental mejoró en el manejo de variables psicológicas deportivas, como el control del estrés, la motivación, la ansiedad, la autoconfianza y la capacidad atencional, con respecto al grupo control que no había recibido el entrenamiento.
El psicólogo malagueño precisa la importancia de que la investigación, teoría y la parte aplicada deben ir de la mano. ‘‘La clave es aprender de los datos recogidos mediante evaluaciones, analizarlos y retornar ese aprendizaje a la práctica deportiva de nuevo. En el caso de los climas motivacionales, podríamos elaborar sesiones específicas a los entrenadores, aportándoles información de cómo generar un ambiente favorable para todos’’, comenta Domínguez. En el caso del entrenamiento psicológico, cuando se reciben los resultados, si son positivos se busca darle continuidad, e informar y formar al entrenador para que también contribuya al buen desarrollo de las variable psicológicas del deportista.
Esta investigación, antes de ser defendida, se publicó recientemente en la revista International Journal of Sports Science & Coaching, bajo el título de The mediating role of achievement goal orientations on the associations between empowering/disempowering climates and the state of flow in young soccer players. El instrumento utilizado para llevar a cabo la investigación fue el Coach-created Empowering and Disempowering Motivational Climate Questionnaire (EDMCQ-C), un cuestionario que evalúa la percepción del clima motivacional creado por el entrenador en un contexto deportivo, y que consta de 34 ítems agrupados en dos dimensiones: clima empoderador y clima desempoderador.
Referencia bibliográfica de la tesis
Domínguez González, J. A., Morales Sánchez, V., Sánchez García, C., Hernández Mendo, A., & Reigal Garrido, R. E. (2025). The mediating role of achievement goal orientations on the associations between empowering/disempowering climates and the state of flow in young soccer players. International Journal of Sports Science & Coaching, 17479541251395894. https://doi.org/10.1177/17479541251395894
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