Málaga CF Al compás de Ramón Enríquez

  • El granadino está resultando determinante en el esquema de Pellicer, dándole sentido al juego y a sus compañeros

  • Ante el Sporting dejó estadísticas que alaban su presencia e importancia

Ramón Enríquez, durante un lance del partido ante el Sporting. Ramón Enríquez, durante un lance del partido ante el Sporting.

Ramón Enríquez, durante un lance del partido ante el Sporting. / javier albiñana

Hace tan solo un mes que Lina Rodríguez, madre de Ramón Enríquez (2001), contaba en este periódico cómo vivieron el primer gol de su hijo con la elástica blanquiazul. Por aquel entonces se estrenaba el de Órgiva en la 20/21, era su primer encuentro y daba lo tres puntos al equipo, los primeros que caían en el casillero. Hoy, algo más de un mes después de aquello, el Málaga suma diez puntos más y el canterano otras cuatro titularidades en el equipo. Se ha asentado con rapidez, con la misma con la que el engranaje de la plantilla ha conectado entre sí, algo que en parte es gracias al juego del alpujarreño.

Ramón completó ante el Sporting su mejor partido como profesional, como jugador del primer equipo aunque aún conserve su ficha como chico del filial. Son tan solo 19 años los del granadino, pero si algo está primando entre los jóvenes productos de La Academia que están dando al salto con los mayores, derribando la puerta de la titularidad, es la madurez. El 30 blanquiazul pareció soltar aquel 19 de septiembre en Castellón la mochila del vértigo y el miedo que no le permitía desplegar todo su fútbol. Un mes después es todo confianza, tal que el resto de sus compañeros siguen su compás.

De las últimas dos victorias del Málaga, las que más han lucido hasta el momento por el despliegue y la imagen coral, destaca en parte la continuidad de un esquema y unos jugadores que siguen unas pautas claras... y a Ramón. El canterano ha resultado ser capital en la fórmula de juego que ha ideado Pellicer. En ese 5-4-1 que permuta con el 3-4-3 que ha repetido con fortuna el técnico malaguista, la figura del granadino actúa como eje, como principio que da sentido a la narrativa, al hambre y físico que están luciendo sus compañeros.

Ante el Sporting, Ramón –y Luis Muñoz como gregario–, fue ese pegamento instantáneo que requiere la velocidad, la constancia y la presión que impone el Málaga. Ramón siempre está, siempre aparece y se ofrece a los centrales en la salida, se desplaza de izquierda a derecha dándole sentido al juego, llevando la bola de un lado a otro. Su técnica y talento innato, algo de lo que están seguros desde hace tiempo en el cuerpo técnico, necesita desarrollarse bajo ciertas condiciones de confianza y conexión que se han disparado en los últimos partidos dándole sentido al equipo. Los números le alaban: fue el que más pases dio (42) del equipo junto Juande con una efectividad muy alta pese al contexto del partido (35 con éxito; 83%).

Otra acción de Ramón en la que superó a su rival. Otra acción de Ramón en la que superó a su rival.

Otra acción de Ramón en la que superó a su rival. / javier albiñana

Pero Ramón va más allá del juego, su inteligencia en el juego se transfiere a lo táctico, sabe donde estar y recuperar sin necesidad de un físico intimidador. De hecho, el mediocentro acabó el partido con tantas recuperaciones (5) como el trío de zagueros, Juande (2), Escassi (2) y Josua (1); no tantas como un estelar e incansable Yanis (7) y superior a otros oficiosos Calero (4) y Benítez (3). La temporada es larga, sobre todo exigente en lo físico, pero el canterano blanquiazul ya ha puesto sobre la mesa sus credenciales para resultar vital para este Málaga. Todos a su compás.

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