Málaga CF Una semana después del ERE

  • Siete días después del anuncio de la medida se sigue transmitiendo tranquilidad desde el club y la situación

  • Se esperan importantes avances al respecto este mes de septiembre

El administrador judicial José María Muñoz, a su salida de La Rosaleda. El administrador judicial José María Muñoz, a su salida de La Rosaleda.

El administrador judicial José María Muñoz, a su salida de La Rosaleda. / Álvaro Cabrera

Hace una semana, siete días, del anuncio oficial del Málaga. Se iniciaba otro Expediente de Regulación de Empleo (ERE), el segundo en pocos meses tras el ejecutado a una gran parte del personal no deportivo, unos 50 trabajadores. Esta vez el foco estaba puesto en los futbolistas. Tras una mañana realmente ajetreada de reuniones y llamadas telefónicas entre el administrador judical José María Muñoz y los integrantes del vestuario que iban a formar parte de tal medida, durante el mediodía el club hizo público el proceso. El ERE corrió como la pólvora, no solo a nivel local, sino también a escala nacional e internacional con la consiguiente inexactitud e imprecisión de la información que acarrea.

Es cierto que el lunes dejó más dudas que certezas tras el anuncio. Quedó patente un fuerte malestar entre la plantilla por los tiempos y el modo en el que se produjo la decisión de iniciar el procedimiento. Lógico, por otra parte, dadas las posibles consecuencias para los jugadores. Normal en cualquier caso también por la situación del club. Era la última herramienta en poder del administrador para desbloquear la situación con los altos contratos que aún existían en el vestuario, 14 jugadores para ser exactos, que sobrepasaban los límites salariales interpuestos por LaLiga y también los límites de las arcas del club. Era (y es) una situación insostenible.

Con el cierre del lunes. Martes. Entró en escena la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) con un duro comunicado en el que, más allá de posicionarse en favor del colectivo al que ampara, advirtió a la entidad que, de seguir adelante con tal procedimiento, llevarían a cabo diversas denuncias por impagos con sus consiguientes repercusiones, entre ellas, la posible sanción que imposibilite la inscripción de nuevos futbolistas.

Desde el club seguían transmitiendo la misma tranquilidad al respecto, aunque existía ese lunar. Eran los aplazamientos que estudió la entidad para aplazar parte de lo que se adeudaba de la pasada campaña. Algunos firmaron, otros no. He ahí el quid de la cuestión. Pero desde la entidad seguían luciendo esa actitud serena al respecto.

En el transcurso de la semana se daba a conocer que en el ERE figuraban la totalidad de los jugadores profesionales de la plantilla, tuvieran altos salarios o no, así como los jugadores de La Academia que hubiera firmado ya un contrato profesional: los integrantes del Atlético Malagueño y un núcleo importante del juvenil. La entidad matizaba que se trataba de un simple formalismo necesario para la aprobación del ERE, aunque no sentara bien entre jóvenes y agentes.

En resumidas cuentas, la medida adoptada con el ERE no tenía otro objetivo que renegociar o solucionar más de una decena de contratos que superaban el tope salarial que se ha fijado el club en su nueva realidad: unos 200.000 euros. Los parámetros que impone la patronal son claros y los esfuerzos del Málaga por entrar en ellos están siendo numerosos. Éste último, el más complejo.

Existía predisposición con diversos jugadores como Adrián, Lombán y José Rodríguez, dispuestos a ampliar su contrato renegociando sus emolumentos con tal de seguir ligados a la entidad. Con otros inmersos en el ERE existían opciones de salida. Aunque una semana después no han terminado de cristalizar estas cuestiones, pese a que se sigue trabajando en ello.

En medio del embrollo, la situación deportiva e incluso su planificación desde la dirección de Manolo Gaspar, continuaba. El equipo se concentró en Alhaurín el Grande con una amplia lista de bajas por diversas lesiones, apuntaban desde el club, la mayoría de ellos profesionales: Cifu, Juankar, Pacheco, Renato, Diego, Juanpi... También se daban definitivamente las altas de Escassi, Calero y Barrio y se avazaba postivamente con otros cuatro: Luis Muñoz, Caye Quintana, Jairo y Yanis.

Siete días después desde el club se transmite la misma tranquilidad ante el entuerto, a dos semanas del inicio de LaLiga y algo más de un mes del cierre del mercado. Interrogantes, muchos. Más de los deseados, pero es incuestinable que la hoja de ruta casa con el objetivo: entrar en los parámetros de LaLiga.

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