Málaga CF - Reus | Crónica

Sonrojante traspié

  • Un Málaga muy plano sufre su sexta derrota de la temporada ante un Reus que sigue muy vivo

  • Pol Freixanet brilló con numerosas intervenciones

  • El debut de Hugo, único punto de luz

Los jugadores, decepcionados tras el pitido final. Los jugadores, decepcionados tras el pitido final.

Los jugadores, decepcionados tras el pitido final. / Marilú Báez

Era un partido trampa y Muñiz era sabedor de ello. El ambiente no pudo ser más enrarecido durante toda la semana. Ahora se juega, ahora no, ahora sí. Es difícil en situaciones así lograr que el grupo mantenga altos sus picos de concentración. Pese a ello, el partido no comenzaba mal. El buen agüero era Juanpi que, tras una jugada bien hilvanada del equipo, ejecutaba una vistosa chilena en el área tras un balón plácido que le cayó del cielo. Aunque fueron apenas cinco minutos después cuando se comenzó a truncar todo. Un saque de esquina en corto, la zaga se agita y Carbonell se saca de la manga un buen centro directo a la cabeza de Borjita que, sin oposición ni marca, hace el 0-1.

El Málaga de los primeros 45 minutos fue un equipo plano, sin mordiente y con el único guión del balón al costado y centro buscando cabeza. Y ahí se erigió siempre superior un Pol Freixanet muy distinto al que se marchó de aquí buscando minutos. Más seguro y atento. Los blanquiazules tuvieron el control del esférico siempre pero no la intencionalidad ni los recursos, ni cómos ni porqués. Juanpi parecía batuta pero no decidía y Pacheco no se presentó ayer en La Rosaleda. Muñiz lo notó y al descanso los dejó a ambos en el banquillo. Al campo Hugo y Renato.

Debutaba el canterano, otro más en la lista de Juan Ramón Muñiz, que demostró en su primera intervención las ganas que tenía de hacerlo. Agarraba el balón en la derecha, caracoleaba dentro del área y servía un balón para Renato que remata mal. Eran los dos cambios y ya producían.

Los primeros 45 minutos del equipo de Muñiz fueron muy planos

El Málaga fue a más en la segunda parte, parecía algo más agitado y con sentido, más dañino. Otro balón de Hugo le caía a Harper en el área que tras un buen reverso usaba su zurda para rozar el empate. Tuvo otra el equipo, prácticamente consecutiva, en las botas de Cifu. Un balón del escocés por la izquierda que engancha el lateral. El balón fue desviado y no lo llegó a conectar Renato, que pasaba por allí. De ahí al desastre. Una contra del Reus sentenció el choque. Diego cometía falta sobre Querol, que encaraba a Munir, y el colegiado decretaba penalti. Era fuera del área, pero Gus Ledes pateó desde los 11 metros. El meta adivina pero no atrapa y el 0-2 subía al marcador.

Los blanquiazules no terminaron de reaccionar en ningún momento. Pol se erigió como decisivo para sus compañeros, con varias paradas de mérito, a bocajarro. Si quedaba alguna duda del desaliñado, Querol tras una asistencia del ex blanquiazul Alfred Planas hacía el 0-3 con un toque suave y preciso. Hugo y Adrián pudieron maquillar el marcador sobre la bocina pero Pol fue la estrella de este Reus que ayer resucitó.

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