Conciertos en Málaga

Raphael: como él no hay dos

  • El artista regresa al Martín Carpena este viernes con su último proyecto, ‘Resinfónico’, y un repaso a sus clásicos de siempre en formato orquestal

Raphael (Linares, 1943), en uno de sus últimos conciertos. Raphael (Linares, 1943), en uno de sus últimos conciertos.

Raphael (Linares, 1943), en uno de sus últimos conciertos. / Málaga Hoy

Este viernes, mientras Málaga disfrute el hechizo de la inauguración de su alumbrado navideño, nada menos que con Antonio Banderas como maestro de ceremonias, otra luz brillará, seguirá brillando, a su manera, incólume, inabarcable, inasible al desaliento, en el Palacio de los Deportes Martín Carpena. Raphael regresará a la ciudad para ofrecer un nuevo concierto, a las 22:00, dentro de su gira Resinfónico, después de haber saldado cuatro noches de éxito en el Fibes sevillano con el cartel de no hay entradas. No por recurrente (el artista ya actuó el pasado con el mismo formato el pasado mes de julio en el Starlite Festival de Marbella), la presencia de Raphael en la provincia resulta menos estimulante dada la posibilidad de asistir a la trayectoria de un cantante que, lejos de atisbar el ocaso, continúa inmerso en una transformación repleta de matices y registros para la que no parece haber fin. En este sentido, el perfil sinfónico parece haber dado nuevas alas al de Linares dada la significativa actualización de su repertorio, incluidos sus himnos intergeneracionales más coreados, con un barniz contemporáneo, verdadera obsesión del artista. El disco Sinfónico ya abrió fuego en 2015 con una primera lectura en clave orquestal de algunas de sus canciones; el álbum fue objeto de una abultada gira internacional en la que Raphael tuvo como principal aliado a la Orquesta Sinfónica Provincial de Málaga y que demostró hasta qué punto la voz del genio brilla en escena arropada por cuerdas y metales. Después de Infinitos bailes, trabajo para el que contó con la colaboración de Pablo López, Rozalén y Dani Martín entre otros ases, el cantante decidió recuperar atriles y partituras para su último álbum, Resinfónico, considerado no tanto una prolongación de Sinfónico como una ampliación y profundización de lo ya logrado en aquel trabajo, con arreglos orquestales más complejos y otros ingredientes notables, sin dejar de lado a nuevos colaboradores tan significativos como Joe Crepúsculo. La recién aparecida edición conjunta de Sinfónico y Resinfónico, puesta a la venta el pasado día 21, sirve en bandeja con tan distinguida vestimenta éxitos como Cuando tú no estás, Hablemos del amor, Digan lo que digan, Payaso, Y fuimos dos, Qué tal te va sin mí, Enamorado de la vida, Yo sigo siendo aquel, Promesas, A que no te vas y, por supuesto, Yo soy aquel y Mi gran noche, testimonios todos de la memoria musical de la España reciente que sonarán en su mayor esplendor mañana en el Martín Carpena.

El artista, en el concierto que ofreció el pasado verano en el Starlite Festival de Marbella. El artista, en el concierto que ofreció el pasado verano en el Starlite Festival de Marbella.

El artista, en el concierto que ofreció el pasado verano en el Starlite Festival de Marbella. / Efe / APZ

Grabado entre Abbey Road en Londres y MG Studios en Madrid con el compositor Lucas Vidal como principal inspirador, Resinfónico brinda además una síntesis perfecta de cuanto ha dado de sí Raphael en sus últimos años en la medida en que añade a la sonoridad orquestal loops y recursos propios de la música electrónica, en una invitación que se inclina por igual a la escucha sosegada y a la pista de baile. Y es precisamente esta disposición libre de prejuicios a la hora de combinar lo viejo y lo nuevo, tanto en el repertorio como en la producción, lo que caracteriza a un Raphael que sigue dando lo mejor de sí en sus conciertos, hasta rubricar verdaderos espectáculos con su voz como epicentro. En una de las últimas entrevistas concedidas a este diario, el cantante afirmaba: “Hay que estar reinventándose siempre y haciendo cosas nuevas; no se puede vivir del pasado. Hay que dar una de cal y otra de arena, enseñar tus trabajos nuevos pero también lo que más gusta. Hay que recompensar al público con esas canciones que son las joyas de la corona de mi carrera”. Quien ha visto al genio en alguno de sus últimos conciertos sabe bien que si algo derrocha Raphael de cara al público es generosidad, con la música como primera y gran protagonista, sin trucos, atajos ni despistes.

"Todo consiste en que el público quiera que estés ahí. No hay que olvidar que el público manda", sostiene el cantante

En este sentido, recordaba Raphael su filosofía esencial respecto a las actuaciones en directo: “Siempre pretendo que los conciertos duren dos horas y media. Es un tiempo bastante largo, pero para el público es poco. Eso es bonito, que no quieran que me vaya. Y, contra lo que dicen algunos, sí que me despeino, y mucho, porque tengo mucho pelo. Siempre hay gente más trabajadora que otra. Yo soy de los que lo hacen, pero no me quiero meter con los que no trabajan, cada uno es cada uno”. Tal y como demuestra en su Resinfónico, lejos de hacer ascos como otros artistas a sus piezas más reclamadas, Raphael accede a los deseos del público sin demora: “He tenido la suerte de tener unas canciones extraordinarias, que han marcado y marcan época en terrenos que no son suyos. La gente canta mis canciones en los campos de fútbol cuando celebran un gol y eso es lo más bonito. Pero para esto no hay ningún secreto: todo consiste en que el público quiera que estés ahí. El público es el que manda siempre, y eso no debería olvidarse”. Si de esto se trata, el público sigue reclamando a Raphael. Y aquí lo tenemos.

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