Cultura

Ganaderos versus lobos, un odio cultural

  • Tras 'Wildmed, el último bosque mediterráneo', Arturo Menor vuelve al cine de naturaleza con 'Barbacana'

El realizador Arturo Menor, ayer, en el Rectorado de la UMA. El realizador Arturo Menor, ayer, en el Rectorado de la UMA.

El realizador Arturo Menor, ayer, en el Rectorado de la UMA. / javier albiñana

En los cuentos el lobo es el malo y, por tanto, el perseguido, el que se come a las ovejas, el que trae de cabeza al ganadero. Sin embargo, en el territorio propio de este animal, al norte del río Duero, los pastores coexisten desde siempre con el depredador sin más problemas que establecer unas simples medidas de seguridad. Tener mastines para velar por el rebaño y proteger el redil con una barbacana, una cuerda sostenida con estacas que el lobo no se atreve a rebasar, son suficientes. Esta convivencia entre el hombre y el animal, causa de conflicto en lugares donde hace décadas las manadas no eran comunes es la que relata Barbacana. La huella del lobo, película escrita, dirigida y producida por Arturo Menor. El cineasta afincado en Sevilla presentó una anticipo de su proyecto ayer en el Festival de Málaga.

"El odio hacia el lobo tiene un origen cultural, no está fundamentado en datos reales", explica el realizador, responsable del gran éxito Wildmed. El último bosque mediterráneo, visto en más de un centenar de países por unos 50 millones de personas. En España están censadas 297 manadas, unos 3.000 lobos, una cantidad muy escasa para la extensión territorial del país, según considera Menor. "La población apenas ha crecido pero antes estaba muy localizada. Con el tiempo, la caza, las autovías y las nuevas infraestructuras les han obligado a buscar otros lugares en los que hacía 40 ó 50 años que no había lobos, y ahí es donde empieza el conflicto con los pastores", relata el realizador.

"El ganadero de León tiene 12 mastines a cargo del rebaño, pero el de Ávila deja al ganado suelto porque no tenía que protegerlo, y ahí surgen los problemas de los que se habla en los medios de comunicación", agrega el biólogo especializado en zoología que siempre quiso ser "como Félix Rodríguez de la Fuente". Para conocer el conflicto de primera mano llevó la cámara hasta el bosque, siguió las manadas y grabó conversaciones con pastores de la zona para buscar soluciones.

Barbacana se ha grabado en Zamora, León, Palencia, Guadalajara... y también en Sierra Morena, desde donde se parte el viaje en busca de los lobos. "El conflicto se soluciona con dos medidas, prevención y educación, hay que cambiar la percepción social que se tiene del lobo", considera Arturo Menor, que estuvo rodando diez meses, solo cuando se trataba de seguir a los animales y con un equipo de 12 personas cuando grabaron a los gan aderos. Contó también con la ayuda de naturalistas locales expertos en el terreno que le guiaron en su búsqueda. "Para rodar a los lobos tienes que ir solo, entrar de noche, con ropa de camuflaje y con el viento en contra, de no ser así te ven y te huelen", comenta.

Para Menor el cine de naturaleza -no documental porque existe un guión cerrado- es "universal". De ahí que su anterior película haya cruzado tantas fronteras cuando habla de la seca, un hongo que está matando a encinas y alcornoques en Sierra Morena. "Discovery Chanel compró los derechos de emisión para Asia, el Pacífico y toda Latinoamérica y National Geographic para Europa y África, Canadá lo compró una empresa del país", relata el cineasta, para el que rodar en el campo supone una "pasión". "Lo hago porque me ilusiona muchísimo", confiesa. Ahora mismo está en fase de postproducción y espera estrenar en cines en otoño.

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