Ingreso en la academia malagueña de ciencias

El documento tras la trama inquietante

  • Esther Cruces diserta sobre los "Archivos y archiveros en el cine"

Esther Cruces, entre documentos del Archivo Histórico Provincial. Esther Cruces, entre documentos del Archivo Histórico Provincial.

Esther Cruces, entre documentos del Archivo Histórico Provincial. / javier albiñana

Un expediente, un documento que llamó su atención embarcó a Erin Brocovich, ayudante en el despacho de un abogado, en una investigación para determinar la relación entre la enfermedad de una familia y una posible contaminación del agua producida por las perforaciones de una compañía de gas y electricidad. Fue un caso real que Steven Soderbergh llevó a la gran pantalla en el año 2000 con Julia Roberts como protagonista. Y es una de las películas que disecciona Esther Cruces Blanco con la mirada puesta en el tratamiento del documento dentro del séptimo arte. La directora del Archivo Histórico Provincial pronuncia hoy (a las 19:30 en el Rectorado de la UMA) su discurso de ingreso como académica de número en la Academia Malagueña de Ciencias. Historias inquietantes: archivos y archiveros en el cine es el título de la ponencia que será contestada por el censor de la corporación, Ángel Sánchez Blanco.

"He combinado mi vocación y mi actividad con mi afición personal al cine en este discurso de ingreso", explica Cruces, a la que siempre le llamó la atención cómo aparecía reflejada su profesión en la ficción. "Utilizan estereotipos, como probablemente lo hagan de cualquier otra actividad", dice y apunta que "en el cine destaca el archivero como una figura masculina, de cierta autoridad pero también se da el otro extremo, el archivero condenado a trabajar en los sótanos, una figura apartada, en el rincón".

Igualmente, la representación cinematográfica de los archivos camina entre un lugar destacado que conforma el núcleo duro de la trama y un sitio inhóspito en el propio "inframundo". "Son muy mal conocidas por la ciudadanía en general, la palabra archivo inquieta a cualquiera como si se tratase de un mundo inalcanzable". Por eso, considera Cruces, las cintas que suelen recurrir a ellos trazan historias "perentorias, que provocan revuelo, son documentos que se necesitan con premura, que precisan una resolución rápida". Periodistas, fiscales, militares, policías, familiares de víctimas son los que acuden en la búsqueda de esa "prueba, de esa evidencia para desentrañar lo ocurrido".

La ponencia recorre películas de su propio inventario personal, de esas en las que fue anotando las escenas que reflejaban su trabajo con más o menos semejanza a la vida real. En el nombre del padre, Todos los hombres del presidente y Ciudadano Kane son algunos son algunos de los títulos que nombra. "En la filmografía española hay muy pocas referencias y mi hipótesis es que es tan residual que ni siquiera los guionistas se acuerdan de los archivos", dice la directora del Histórico Provincial. También destaca la escasísima presencia de protagonistas cuya profesión sea la de archivero. "Mastroianni en Macarroni sí que lo es, aunque el archivero nunca es el héroe", señala Cruces. No obstante, suele tener relevancia "porque ayuda a resolver la historia". Eso sí, los documentos que aparecen en el celuloide suelen ser vigentes, "de archivos del Estado, los históricos apenas aparecen y si lo hacen no es para realizar una investigación del pasado sino para desentrañar un hecho del presente", agrega.

Con este estudio sobre el tratamiento que la historia del cine le ha concedido a los archivos y sus profesionales, Cruces ingresa en la Academia Malagueña de Ciencias, una institución de larga tradición en la provincia. Fue creada en 1872 como Sociedad Malagueña de Ciencias Físicas y Naturales y que ya tuvo su precedente en la Academia de Ciencias y Buenas Letras instituida en 1757 dentro del espíritu ilustrado del reinado de Carlos III. Fernando Orellana preside la versión más actual de la entidad que pretende transferir conocimiento e implicarse en la vida social de la provincia con actividades que integren los distintos saberes. "Se busca que la academia sea una referencia, que recupere su origen y quede inmersa en el entramado de la actividad cultural y del conocimiento", concluye Esther Cruces.

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