Málaga Hoy En la batalla del coronavirus: mantenemos nuestra cita en los quioscos con despliegue informativo sobre la pandemia

Análisis

francisco andrés gallardo

Cofradías y el programa de radio de 'El Hormiguero'

Una consecuencia del confinamiento en los programas que se hacen desde las casas es su adaptación como formatos radiofónicos, podcasts en imágenes que no desmerecen en ingenio y en buena voluntad, como sucede con El intermedio, con su cuadrilla de guionistas en forma, el Late Motiv de Buenafuente y aunque se haga en el plató y no en casa, también El Hormiguero. El programa de Pablo Motos, salvo Supervivientes, es el más visto de estas noches con una audiencia superior al de sus entregas habituales con público y colaboraciones exageradas. La distancia les obliga a crear una tertulia de estudio de radio donde hay mucho de puesta en común desenfadada. Ahí lleva ventaja El Monaguillo, tan curtido en las madrugadas interactivas de Onda Cero. Se siente a gusto en una mecánica que maneja bien y está menos irritante que de costumbre.

El propio Motos se ha dirigido a sus orígenes radiofónicos y sólo ha tenido que evocarse a sí mismo para dotar de mayor viveza y cercanía a un programa que gana sin tantos fuegos artificiales. Era un formato con desgaste que debía plantearse su futuro y esta crisis les ha venido bien para replantearse contenidos. Se agradece el gesto del valenciano en crear terapias colectivas para mejorarnos en estos días en los que el desánimo nos aflora más de lo que desearíamos.

Y un último párrafo sobre la cobertura de la Semana Santa en Canal Sur. Fue otro de esos gestos de buena voluntad cubrir estas noches con retransmisiones de otros años pero, con un esfuerzo tal vez no posible en estas circunstancias, hubiera sido mejor haberlas ofrecido en desconexiones provinciales. Al público generalista le mueve en las procesiones televisadas contemplar las de su zona. Y en todo caso, sin entrar en polémicas centralistas, las de Sevilla. Nadie discute que en todo nuestro mapa hay celebraciones sentidas y sensacionales, pero si es por atender a una mayoría, Sevilla es la que despierta el interés, aunque se peque aquí de asimetría cofradiera.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios