Análisis

Rogelio Velasco

Cuotas y desigualdad

Berkeley, California, mes de enero de 1993. Una manifestación de estudiantes irrumpe en el campus de la universidad. El motivo que defendían era la vuelta al sistema de cuotas de admisión por razas, que la Universidad de California había impuesto unos años antes, pero que había suprimido recientemente.

Hasta que no nos informamos, no supimos cuáles eran las razones de esa aparente paradoja. Se supone, que la mayoría de los estudiantes -incluyendo los blancos-, los políticos de todos los partidos y las autoridades educativas, desean que las minorías tengan un cierto trato de favor para acceder a las universidades de élite porque las posibilidades de desarrollo profesional y de movilidad social son mayores. Trato de favor significaba, en este caso, que a igualdad de condiciones se da preferencia a los candidatos a entrar en la universidad que pertenezcan a minorías.

En aquellos años, se consideraban minorías a negros, hispanos y asiáticos. Estos últimos provenían de Japón, India, Corea y China.

El problema empezó a revelarse cuando se suprimió el sistema de cuotas y, para sorpresa de la mayoría, los estudiantes asiáticos obtenían los mejores resultados académicos, lo que les permitía ser admitidos en una universidad de élite. En esos años, la población asiática en EEUU representaba el 3% del total. Sin embargo, el número de estudiantes admitidos en Berkeley superaba el 20%. Este patrón se repetía en el resto de universidades de prestigio. Los blancos querían volver al sistema de cuotas para garantizarse, en mayor medida, el acceso a ese tipo de universidades.

El sistema de cuotas ha sido introducido y suprimido en varias ocasiones por distintas universidades y tiene como objetivo final aumentar las probabilidades de los alumnos provenientes de familias con menores recursos, de escalar hacia niveles de renta más elevados.

En la actualidad, el sistema de cuotas por orígenes étnicos ha sido suprimido mayoritariamente y se ha sustituido por un sistema de ayudas directas a los alumnos de rentas bajas. ¿Ha tenido éxito el nuevo sistema?

Algunas universidades aplican un sistema ciego de admisión. Primero se analizan los méritos y los que han conseguido la admisión y carecen de recursos reciben ayuda de la universidad. Otras aplican el sistema contrario, observando la renta que tienen y concediéndoles directamente la ayuda.

El debate generado -que en España debería también existir- no es un asunto puramente académico. Uno de los grandes problemas que padecen en la actualidad los países occidentales es el de la creciente desigualdad favorecida por la crisis, el cambio tecnológico y las actividades intensivas en conocimiento.

Lo observo desde Madrid, en donde se está produciendo una gran concentración de instituciones de alto nivel universitario -algunas nuevas, pero también viejas- que facilitan la entrada en el mercado de trabajo de los alumnos con un alto nivel de renta. Este proceso se va reproduciendo y genera rápidamente notables diferencias de renta. Las autoridades políticas y académicas deberían jugar un papel activo en el análisis de este proceso y en la adopción de medidas para evitar una creciente desigualdad.

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