Análisis

antonio sempere

Instantánea del momento

Ya leeré con calma el libro Industria del cine y el audiovisual en España, editado por el Festival de Málaga. Imagino que será un retrato imprescindible para conocer cómo anda el sector a estas alturas de siglo XXI. No quiero ser pesimista, pero cuando en el Telediario Carlos del Amor informaba de la compra por parte de Disney por 70.000 millones de dólares del imperio de los 11 superhéroes, me cuestionaba hasta qué punto somos un puntito en el océano de la industria hollywoodiense, que es la que parte el bacalao.

Nos queda el consuelo de apuntar a Francia. Ellos sí saben hacerlo. Si hablamos de números, podemos sacar pecho. Y hasta seguir saboreando todavía la resaca producida por Campeones. Pero pisemos tierra por un momento. Recordemos los estrenos españoles de este año. Porque cine, lo que se dice cine, hemos visto bien poco. Comenzamos con Memorias de un hombre en pijama, una animación mínima para una historia aún más floja. Continuamos con Gente que viene y bah, tan buenista como intrascendente. Pero a la que hicieron digna Bajo el mismo techo y Perdiendo el este, que en según qué secuencias nos hicieron sentir vergüenza ajena. Luego llegaron el buenrollismo de Gerardo Olivares con 4 latas y la fallida Feedback.

Por lo que ha tenido que llegar hoy don Pedro Almodóvar (y no precisamente a Málaga) para que el año cinematográfico arranque de una vez por todas. En su duodécima semana, ya era hora. Aunque visto lo visto en Málaga, no parece que lo que está por llegar a las carteleras hasta el verano vaya a ser mejor. Será el otoño, de nuevo, el que nos devuelva la esperanza. A mí me da que el biopic amenabariano sobre Unamuno va a darnos muchas alegrías. Junto a Plaza, Sorogoyen, García León y alguno más. Algo es algo.

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