Su propio afán

Don Juanma

Será un convencido liberal, pero también, como astuto político, ha escogido muy bien el momento

Nadie diría de mí que soy un columnista de querencias peperas, pero esta columna tiene que ser un sombrerazo a don Juanma Moreno Bonilla. Ha tenido la buenísima idea de bajar los impuestos, tan original. Se lo debo -el sombrerazo- tanto por la sustancia como por la circunstancia.

La sustancia: cualquier alivio en la presión fiscal es una gran noticia. Primero, porque la asfixia es extrema. Segundo, porque menos impuestos implica más libertad real de elecciones concretas y, a la larga, más zonas sin intervencionismo estatal, tanto por activa -más dinero privado- como por pasiva -menos dinero público para financiar políticas ideológicas prescindibles-. Tercero, porque una bajada de impuestos deviene en una mejora de la economía y, por tanto, en unos ingresos superiores, que permitirán nuevas bajadas de impuestos, redondeando la Curva de Laffer hasta un círculo virtuoso. También conllevará menos gastos en desempleo.

Los partidarios de la presión fiscal (que los hay a patadas) sostienen que las rebajas benefician a los más ricos. Siendo los que más pagan, es lógico; no van a beneficiar a los que les sale a devolver… Pero además ese dinero en manos privadas termina revirtiendo al conjunto de la sociedad vía inversión y consumo. Hay un paternalismo socialdemócrata algo insultante en reírse de los que nos alegramos de las bajadas de impuestos aunque no somos ricos. Si supiesen más economía, no se reirían. De los impuestos bajos nos beneficiamos todos. Incluso una administración con menos colesterol y sobrepeso.

Decía que, junto a la sustancia, había que aplaudir a Moreno Bonilla la circunstancia. Será un convencido liberal, pero también, como astuto político, ha escogido bien el momento. Podía haber hecho esta rebaja fiscal en la legislatura anterior, pero ha esperado ahora para que, con su reciente mayoría absoluta en mente, sepamos todos a quién debemos el alivio. Ni Cs ni Vox se pueden apuntar el tanto.

A las puertas del otoño caliente de Sánchez esto es un misil en su línea de flotación. Si el Gobierno central se empeña en subir impuestos, el efecto de la bajada andaluza, por el contraste, se multiplica. Si los socialistas se atreven a aplicar un 155 fiscal a Andalucía mientras dejan hacer sus cositas inconstitucionales a los nacionalistas, el hundimiento electoral del PSOE será catastrófico. Juanma está manejando los tiempos para prepararse unas municipales apoteósicas.

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