Tribuna

José Ramón Carmona

Coordinador general del PP de Málaga

Basta de politiqueo

¿No hubiera sido el momento de readaptar los PGE a la realidad”, pregunta el autor

José Ramón Carmona, en una rueda de prensa. José Ramón Carmona, en una rueda de prensa.

José Ramón Carmona, en una rueda de prensa. / M. H.

Hay quien pensará que, siendo yo político en activo, titular una tribuna de esta guisa es, cuanto menos, paradójico, pero nada más lejos de la realidad. Lo que pretendo es reivindicar en estas líneas la Política, y permítanme la ‘P’ mayúscula, entendida como el arte de hacer las cosas posibles; así como el papel que juega en cuestiones tan importantes para nuestra sociedad como es la confección de unos presupuestos.

En poco más de una semana hemos asistido a la presentación de los Presupuestos Generales del Estado y de los presupuestos de la Junta de Andalucía para 2021. Claro está que dada la coincidencia temporal podría utilizar este espacio que me brinda el Grupo Joly para hacer una comparativa que, ya de por sí, constituye un argumento político: con un presupuesto cinco veces mayor que el de Andalucía, el Gobierno central destina a Málaga la mitad de lo que invierte aquí el Gobierno andaluz. Seguido de otro argumento igual de preocupante: donde y cuando gobierna el PSOE, las cuentas no se provincializan.

Sin duda, son dos hechos indiscutibles que dan para muchas ruedas de prensa, tuits ingeniosos y debates televisivos de alta tensión. Pero algo tan importante como son unos presupuestos merece una reflexión más elevada, un comentario más sosegado y pausado que no intente incurrir en los clichés que tan a menudo esgrimimos desde los partidos políticos, lo que sin duda supondría un insulto a la inteligencia de los lectores que se asomen a esta tribuna.

Dentro de toda la acción institucional y política que se desarrolla a lo largo del año, no se me ocurre un hito más importante que el de la elaboración de unos presupuestos. En este proceso, los poderes ejecutivo y legislativo se dan la mano, desarrollando una intensa labor que fructifica en un documento que, más claro que cualquier otro, supone el compromiso de una administración con sus administrados: para qué sirven tus impuestos, en qué se van a invertir, en qué pretendemos mejorar.

Si a ello añadimos la situación por la que estamos atravesando, con una pandemia que ha puesto en jaque nuestros servicios sanitarios y desatado, a la par, unas desastrosas consecuencias sociales y económicas; la confección de las cuentas públicas para un 2021 clave cobra aún más importancia si cabe. Pero lo que se extrae de los PGE de 2021 es una gran oportunidad perdida: se impuso el politiqueo a la Política; el partidismo a la razón; los equilibrios de poder a la realidad. No hay en todo el documento de las cuentas estatales ninguna medida de calado dirigida a los sectores productivos de este país, a los verdaderos creadores de empleo y riqueza.

¿No hubiera sido el momento de readaptar los PGE a la realidad que vivimos, aparcando temporalmente o financiando con fondos europeos las grandes infraestructuras para poder poner el foco en los autónomos, los hoteleros, los hosteleros, los comerciantes y tantos otros sectores que están al borde del abismo?¿No hubiera sido una oportunidad para disponer de todos los fondos públicos posibles para hacer más soportables las pérdidas que sufren todos estos sectores, incluida la destrucción de empleo? ¿Por qué en Alemania, en Francia o en Reino Unido sí es posible y aquí no?

Nadie del Gobierno de PSOE y Podemos va a responder a esta pregunta, porque hacerlo, siquiera plantearla, sería un ejercicio de Política, de la que te pone delante del espejo pero no para mostrar tus bondades, sino tus defectos y los aspectos en los que hay que mejorar. Aspectos como el hecho de que estos PGE parten de una premisa errónea: se han planteado en un marco de supuesto crecimiento económico que, como bien saben pequeños y grandes empresarios y trabajadores de nuestra provincia que han perdido su empleo o temen perderlo, no es real. Todo esfuerzo económico debe dirigirse ahora a la recuperación de los sectores más perjudicados, y no que las cuentas de todo un Estado queden sometidas al gasto sin control y al impacto tan negativo que va a producir el aumento de la presión fiscal.Que renuncie el politiqueo a descargar su dejación en las comunidades autónomas. Bien sabe el Estado los malabares que las regiones, infrafinanciadas y a la vez depositarias de las competencias en educación, sanidad y políticas sociales, hacen para tener un mínimo margen de inversión. Andalucía lo ha vuelto a hacer, ha reforzado la educación, la sanidad y la dependencia, y ha aumentado las inversiones, sin descuidar la obra pública; y todo ello bajando los impuestos. Otro espejo al que seguro que nadie del Gobierno central quiere mirarse. Y tras esta reflexión permítanme una última conclusión: el politiqueo puede convertir el tremendo daño que nuestra sociedad está sufriendo en algo irreparable. Brindémonos como sociedad una actitud exigente y reivindicativa hacia la profesión política, hacia la Política de verdad, la que es capaz de dar la vuelta a esta crisis para afrontar un 2021 que, con permiso de la salud, debe ser el punto de inflexión hacia la recuperación.

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