La borrasca Francis no da tregua a Cártama: "Pasamos la noche en el pabellón porque era salir o ahogarnos aquí directamente"
Más de una veintena de vecinos buscó refugio en el polideportivo tenis de mesa del municipio cuando el aviso rojo por lluvia se volvía a activar al cabo de una semana
Cártama habilita un pabellón para alojar a vecinos afectados por las inundaciones
Cártama ha sido de nuevo uno de los más afectados por las últimas lluvias de la borrasca Francis de este domingo cuando volvieron a sonar las alarmas por aviso rojo de emergencia, establecido por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Tan solo ha transcurrido poco más de una semana y el río Guadalhorce se ha visto superado por la caída de más de doscientos cincuenta litros de agua en esta y otras zonas cercanas. Carreteras, viviendas y zonas rurales han sufrido incontables destrozos, que aún están pendientes de ser evaluados por las administraciones correspondientes. Mientras, cerca de una veintena de vecinos se vieron obligados a dejar sus casas y refugiarse en el pabellón tenis de mesa de la localidad durante la noche, y volvieron a casa junto al resto de los afectados que continúan limpiando el barro acumulado. Este lunes, los desalohados pudieron volver a sus casas.
"Se complicó bastante la situación, el río no paró de crecer y hasta las dos de la mañana estuvieron entrando familias. Entre ellas, un hombre en silla de ruedas de 81 años y una mujer de 77, que tuvieron que cambiarse de ropa. Antes de ayer ya se organizó el dispositivo con Emergencias 112 y Cruz Roja. Se han dispuesto zonas de duchas, estufas, leche, comida y enseres necesarios. Gracias a esa prevención se han podido salvar estas personas y ser atendidas, por ahora no tenemos conocimiento de que nadie falte, los daños son todos materiales", destaca el alcalde de la localidad, Jorge Gallardo, a este periódico.
Con ello, el edil matiza que por el momento "están haciendo valoraciones" para ver el estado de las viviendas y ayudar en la limpieza también tras la tormenta de la pasada semana cuando "entró por la cara norte", y se cruza con la de este domingo, cuando "ha venido por la cara sur del valle". "Todavía no hemos terminado de ver los desperfectos y hay que empezar con los de ahora. En esta ocasión ha afectado más al medio rural y agrícola, como en la Dana de octubre de 2024. Además, se ha cortado la carretera un montón de horas. Habrá que ir con el resto de las administraciones buscando soluciones, limpiando el río y mejorándolo, para evitar esta situación que ya se viene dando con demasiada frecuencia en Cártama", insiste.
Así, la concejala de Asuntos Sociales del Ayuntamiento de Cártama, Isabel Sánchez, confirma que eligieron este lugar de refugio porque "era el más idóneo" por su acceso y al estar en alto. "Han sobrado pocas camas, la noche no ha sido como en su casa, pero bien, sin miedo que era lo más importante. Hemos traído los animales que hemos podido, hemos estado en familia y han tenido desayuno, merienda y cena. Pero están desesperados, necesitamos que se limpie el cauce. El peligro lo tienen nuestros vecinos, se tendría que abrir una vía de subvenciones y ayudas para aquellos que lo necesiten", apunta.
Un pabellón, un refugio
Entre los y las vecinas que acudieron al polideportivo ubicado en la Estación de Cártama, Clara María Moya, una joven vecina que vive con sus padres y diez perros relata que lo vivió todo "con mucho miedo". "Pasamos la noche aquí porque era salir o ahogarnos directamente. Nos dieron camillas, ropa, mantas y comida, también me trajeron a mis perros al ver que me estaba dando un ataque de ansiedad. El 28 de diciembre se inundó y ayer otra vez, mi casa tiene un metro y medio de agua. Necesitamos ayuda. El Ayuntamiento ha dicho que van a pasar máquinas, pero esto va a seguir, mi casa está destrozada y hace dos años se inundó entera".
Nuria Rodríguez, que vive en la zona de Molino de Carvajal junto a su familia con cuatro niños, cuenta cómo para ella fue "imposible" sacar el agua que se colaba por sus puertas y ventanas: "Esta vez se ha notado mucho más, la casa ha quedado bastante mal, tanto la primera como la segunda planta. Intentamos achicar todo lo posible pero se nos fue de las manos, era más la cantidad que entraba que la que podíamos sacar".
Por su parte, el vecino Adrián Crespillo comenta que nada más ver la alerta, él y su pareja llamaron y les recogió la Cruz Roja. Todo por la "incertidumbre de si se iba a volver a inundar la casa o no". "Nos han dado noche en hostales y hoteles, volvíamos y limpiábamos. Pero solución ninguna. En el tema de la comida nos han dejado de la mano de Dios y como no tenemos seguro y no estamos empadronados no nos pueden arreglar la casa o darnos ayudas. No hay otra alternativa, están los alquileres por las nubes".
Calles anegadas por el barro
El barro ha vuelto a llegar a las puertas de las casas y los vecinos han continuado limpiando puerta por puerta, también con la ayuda de operarios del Ayuntamiento de Cártama y del Cuerpo de Bomberos. Entre las más anegadas, destaca la calle Pizarra, ubicada en conexión con el cauce del río que dispone de unas trampillas abiertas para albergar más litros y tablas de madera sujetas con yeso para evitar que siga llegando el agua a los hogares, sin ser, todavía, medidas suficientes para los que viven allí.
"El río llegó a una altura que no era normal. Esta vez ha llegado al primer escalón pero la otra vez llegó al rellano de la casa. Aquí cada vez que llueve se inunda. Tenemos derecho a tener la calle medio en condiciones. Yo, por ejemplo, la tensión la tenía por las nubes. Cuando pides una solución dicen que no se sabe", instiga Isabel Bueno, residente de la vía.
A su vez, su opinión la corrobora su vecina Trinidad Guillén, que vive en un bajo de un bloque junto a las trampillas. "Esto como siempre es una desgracia. No arreglan las calles ni nada. No estábamos dentro y ha subido el agua unos 20-30 centímetros, y la última vez nos llegaba al cuello. No nos da tiempo a recuperarnos", aclara.
Por otro lado, un poco más hacia el principio vive Daniel Vargas, quien se pasó parte de la noche sacando agua: "Se salió el río y empezó a entrar también por el patio. Me acosté a las tres de la mañana y eso que sobre todo ha afectado más hacia el fondo de la calle", concluye.
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