EDITORIAL
Señales desde Aragón
La Serranía de Ronda vivió su segunda jornada complicada por las fuertes precipitaciones con diversos incidentes en la propia ciudad del Tajo y en diferentes municipios de la comarca. Una jornada en la que se incorporaron equipos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) para ayudar a despejar las zonas bloqueadas, aunque el trabajo no fue sencillo y presentó numerosas complicaciones.
Un total de 34 efectivos se desplegaron en diferentes puntos, trabajando en la limpieza de las carreteras cortadas y en despejar caminos que mantienen a vecinos incomunicados.
Uno de ellos fue el intento de despejar el puente de la zona de Pelistre, en la que también se empleó una excavadora aportada por el Ayuntamiento de Ronda, aunque la crecida del río Guadalcobacín obligó a los efectivos a replegarse a mitad del trabajo y esperar a que el caudal volviese a bajar.
Por otra parte, un desprendimiento en una ladera también obligó a cortar el acceso a Ronda por el Barrio de San Francisco. Allí también se desplegaron medios de la UME para despejar la zona y tratar de estabilizar el corrimiento de tierra.
Mientras tanto, uno de los incidentes más destacados de la jornada se produjo en la localidad de Genalguacil, allí, de madrugada, un muro de contención cedió ante un deslizamiento de tierras y terminó impactando contra una vivienda en la que se encontraban dos vecinos de avanzada edad del municipio. “Ha sido un milagro que no le pase nada a ninguno, a él le ha rozado uno de los cascotes que han caído sobre la cama”, ha explicado el alcalde del municipio, Miguel Ángel Herrera.
Los dos afectados fueron reubicados en una vivienda de familiares a la espera de la valoración de los daños que ha sufrido la casa, aunque las previsiones iniciales apuntan que podría tener que ser demolida en buena parte o al completo. No obstante, esa decisión no podrá tomarse hasta que remitan las lluvias y se pueda hacer una evaluación mayor.
Por otra parte, el derrumbe de parte de una calle en la localidad de Cartajima también obligó a desalojar a una familia por prevención. Los propios vecinos vieron por la mañana que había unas grietas que conforme avanzó la jornada fueron creciendo hasta que terminó por ceder.
Los afectados no se vieron obligados a marcharse del municipio, ya que unos amigos les han dejado una vivienda dentro de la localidad.
La situación también fue complicada en la localidad de Benaoján, allí la crecida de del río Guadiaro mantiene inundadas varias viviendas próximas a su cauce. Además, el desbordamiento de un arroyo mantiene convertida en un río una de las calles próximas al nacimiento de los Cascajales. Operaciones municipales y efectivos de la Guardia Civil colocaron sacos de arena en las puertas para evitar la entrada de agua en las viviendas.
A pesar de que un primer momento los vecinos no tuvieron que abandonar sus casas, finalmente se procedió al desalojo de la zona ante el peligro que representaban permanecer en las viviendas. Durante la madrugada también se han tenido que realizar desalojos en la parte baja del casco urbano de Benaoján por parte de equipos de la Guardia Civil y de la UME. Además, han realizado trabajos de achique de agua en viviendas.
Mientras tanto, las bombas de achique no dejaron de funcionar en diferentes puntos para desalojar agua. También los alrededores del matadero siguen presentando una importante inundación de las parcelas próximas.
En la pedanía rondeña del Llano de la Cruz también se han vuelto a repetir las imágenes casas e instalaciones de empresas inundadas por el agua, todo ello mientras trataban de luchar contra el agua con lo que podían. “Estamos luchando con lo que podemos, aquí no vino nadie a ayudarnos”, explicaba una vecina de esta zona.
La situación sí mejoró algo en la localidad de Jimera de Líbar tras bajar el nivel del río Guadiaro que había anegado su estación.
Allí los operarios han iniciado el trabajo de limpieza, aunque, según explicó el alcalde, Francisco Lobo, “la calle más afectada tiene mucho barro y necesitaremos emplear una excavadora”
Mientras tanto, durante toda la jornada fue muy complicada la situación en las carreteras de la comarca, con varias vías que han quedado cerradas.
Una de las más importantes es la conexión entre la ciudad del Tajo y Sevilla, allí un desprendimiento fue el motivo del cierre de la vía desde la tarde del miércoles.
Afortunadamente, los equipos pesados desplazados pudieron despejar la carretera justo a tiempo para que los vecinos desalojados desde Grazalema, ya que era la única carretera abierta que le quedaba a esta vecina localidad de la sierra de Cádiz que forma parte de la comarca natural rondeña.
También la carretera entre Benaoján y Cortes de la Frontera tuvo que ser cortada por un gran desprendimiento y para evitar riesgos, puesto que algunos vehículos estaban cruzando por encima del corrimiento de tierras.
La vía sigue cerrada a la espera de que pueda ser despejada, aunque los esfuerzos realizados durante la jornada de ayer no dieron los frutos esperados.
Además, la MA-8306 en Benalauría también tuvo que ser cortada por los efectos de las fuertes lluvias.
A ellas se suma el corte de la carretera entre Genalguacil y Estepona por Peñas Blancas, una vía con problemas de inundaciones de la calzada por el crecimiento de arroyos y también por desprendimientos.
En cuanto a los incomunicados, en el término municipal de Ronda siguen siendo unas 300 las personas que están incomunicadas en diferentes zonas rurales y pedanías, aunque hasta el momento todos se encuentran bien y no han necesitado ayuda por parte de los servicios municipales.
Una situación general que se complicó tras la decisión de desalojar Grazalema, por lo que el Ayuntamiento rondeño tuvo que proceder a poner en marcha un dispositivo especial para acondicionar las instalaciones del complejo deportivo El Fuerte.
Un trabajo en el que se volcaron, además de los equipos municipales, voluntarios de diferentes colectivos para preparar comida caliente y hasta entretener a los más pequeños con una ludoteca. También los hoteles y apartamentos turísticos de la ciudad se volcaron ofreciendo habitaciones gratis hasta completan unas 400 plazas en diferentes puntos. La Legión también colaboró, así como cocineros como Miguel Herrera y Benito Gómez que montaron un puesto de comida en las instalaciones.
En cuanto a la actividad lectiva, por tercer día consecutivo la Junta de Andalucía mantiene suspendida toda la actividad educativa presencial en toda la Serranía de Ronda debido al riesgo que sigue existiendo en la zona. Tanto en centros de enseñanza de primaria como de institutos.
Una situación general muy complicada que se espera que hoy pueda tener un respiro en las lluvias, aunque las previsiones ya apuntan a que las fuertes precipitaciones volverán el sábado.
Ante este hecho se mantienen activados todos los mecanismos de respuesta ante posibles emergencias debido a que el terreno saturado ya no admite más agua, por lo que el riesgo de inundaciones es mucho mayor.
Muchos vecinos tiene la esperanza de que la pequeña tregua pueda aprovecharse para devolver cierta normalidad, aunque en diferentes puntos el trabajo que hacen las excavadoras al poco tiempo el agua vuelve a dañarlo.
De momento, la resignación sigue predominando entre los propios vecinos que entienden que no puede hacerse mucho más ante las abundantes lluvias, y es que los mayores hace muchos años que no recuerdan algo parecido.
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