El Rey abdica

"Ha sido un gran Monarca"

  • Compañeros de promoción de la Armada ensalzan la figura de Juan Carlos I y cuentan anécdotas de la etapa en la Escuela Naval y 'Elcano'.

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"Por lo que veo, soy el único que sigue en activo". El rey Juan Carlos se dirigía en tono de broma, hace casi diez años, a sus compañeros de la Escuela de Oficiales de la Armada en la conmemoración del quincuagésimo aniversario de la promoción celebrada en Marín (Pontevedra). Cuando su agenda se lo permite, procura acudir a los encuentros organizados por los integrantes su promoción. Con algunos trabó una buena amistad que ha conservado con el paso del tiempo, con unos tuvo más relación que con otros, aunque con todos el trato fue siempre cordial.

Casi una década después de ese septiembre de 2004, el único oficial que permanecía en activo de aquella hornada de marinos anunciaba que dejaba el trono tras cerca de 39 años de reinado, un hecho histórico que han vivido de manera especial los que compartieron un momento de su vida con la etapa de academia militar del guardiamarina Borbón. Ahora que le llega el momento de su retirada, sus compañeros de la Armada no le olvidan y le expresan su agradecimiento. Un representante, el más antiguo de la promoción, le ha enviado una carta con un mensaje afectuoso en el que le felicita por la labor desempeñada y le expresa sus mejores deseos para el futuro.

La carga de emotividad se multiplica cuando hablan los compañeros que convivieron con quien en su día fue Alteza, luego Príncipe y más tarde Rey. Julio del Cuvillo es uno de los miles de españoles que siguieron con atención el anuncio de abdicación realizado por el monarca. No perdió detalle porque además de ciudadano interesado por todo lo que acontece en su país, pertenece a la misma promoción. "De lo que dijo lo que más me gustó fue que le da paso a otra generación. Del Príncipe sé a ciencia cierta que está muy bien preparado para coger el relevo".

Del Cuvillo guarda un buen concepto de su compañero de promoción en la Marina. "Ha sido un buen Rey. Cuando ha habido problemas siempre ha estado ahí, ha hecho España en el extranjero, donde es muy valorado y siempre hablan bien de él. Nunca ha parado y en las últimas fechas estuvo en países árabes para abrir camino a las empresas españolas".

Son días en los que la efervescente actualidad y la nostalgia se entremezclan para los que en su día convivieron con don Juan Carlos. "Es una persona simpática, natural, sonriente", recuerda de él Del Cuvillo. "Las veces que he tenido contacto con él siempre me ha tratado como un amigo", asegura antes de contar que el Rey se acuerda de los sobrenombres con el que eran conocidos los componentes de la promoción. "Cada vez que nos ve a cada uno le llama por su mote, no se les olvida".

Manuel Fernández Rivera expresa sus mejores deseos al todavía Jefe de Estado en su nueva etapa. "Que sus años en el futuro sean felices y tenga la sensación del deber cumplido". La labor desarrollada por el Rey ha sido, a su entender, "extraordinaria". Valora el paso que ha dado de abdicar y dejar el testigo a su hijo. "Creo que ha hecho bien. Se dan una serie de circunstancias políticas, de salud, aunque es una pena porque ves el paso del tiempo, el relevo generacional".

En el plano personal, recuerda los años difíciles de la Transición, los ruidos de sables y la postura que adoptó Fernández Rivera. "En la segunda parte de los 70 y principios de los 80, cuando se hablaba de malestar, yo siempre me manifesté leal al Rey, le envíe un telegrama de adhesión y recibí otro de agradecimiento". "Se veía que tenía una inmensa simpatía desde que era guardiamarina", rememora de los años de juventud de don Juan Carlos. "Él era tan bromista como los demás, es una persona muy natural". Tanto que en una ocasión, en un almuerzo de compañeros hace varias décadas, pocos años antes de ser Rey, "cogió un canastillo con mendrugos de pan y empezó a tirárselos a los demás. Los camareros alucinaban". Anécdotas de la época en la Escuela Naval también permanecen en la memoria pese al paso de los años. Fernández Rivera recuerda, entre las muchas bromas que se gastaban entre compañeros, cuando algunos con guasa le soltaban a don Juan Carlos gritos de ¡viva la República!. "Era uno más, una persona con mucho sentido del humor".

De la etapa formación del Monarca en la Armada, Carlos Sánchez de Toca recuerda en especial que "compartimos con él el viaje en Elcano, había mucha camaradería, fue una experiencia inolvidable". Explica que los compañeros "siempre le hemos expresado cariño y admiración", y en este momento en el que da ese paso, "hay que agradecerle muchas cosas. Ha sido un gran Rey y la prueba son los casi 40 años que ha estado ahí, cuatro décadas de muchos avatares". Sánchez de Toca reconoce que la abdicación "fue una sorpresa. Lo sentimos mucho, es ley de vida, no esperábamos que fuera tan repentino. Le profesamos un profundo respeto y un gran cariño. Su relevo está muy preparado".

José Ignacio González-Aller mantiene fresca en su memoria la llegada de don Juan Carlos a la Escuela Naval en los años 50. "Lo recibimos con mucha expectación", comenta mientras sus vivencias se trasladan enseguida al viaje en el Elcano. "Para él fue duro", señala antes de adentrarse en las anécdotas. "Yo hacía guardias con él y veía que con frecuencia sacaba postales y se ponía a escribir hasta que un día le pregunté qué escribía. Él me contó que su padre -don Juan de Borbón- le había recomendado que pusiera todas las postales posibles a los familiares. Entonces le pregunté que a quién estaba escribiendo en ese instante y me respondió que a la reina de Inglaterra. Yo le dije que le contara que estaba conmigo de guardia y lo puso en la postal, así que la reina de Inglaterra supo de mi existencia".

No se olvida de lo que suponía que don Juan Carlos formara parte de la expedición de Elcano. "Él era la atracción de la promoción, en cada ciudad nos daban un gran recibimiento y nos agasajaban con grandes cenas, a él siempre le rodeaban de misses en su mesa y yo, siempre que podía, terminaba sentándome en una esquina".

Destaca la "gran labor" desarrollada por el Rey, al que agradece el servicio que ha prestado a España durante tantos años. Recuerda las reuniones de la promoción con su Majestad, algunas formales y otras informales, en casas particulares. "Es un hombre sencillo y cariñoso". El clima de confianza creado con sus compañeros de promoción le llevaba a "contarnos cosas en privado que, como es lógico, no se pueden contar en público".

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