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Ambición y cabeza

  • Jaime Fernández vivió su primer día como cajista en su puesta de largo

  • "Es un escalón más en mi carrera y siento que estoy preparado, llega en el momento adecuado", reconoce

Jaime Fernández posa con la camiseta del Unicaja rodeado de jóvenes del Campus. Jaime Fernández posa con la camiseta del Unicaja rodeado de jóvenes del Campus.

Jaime Fernández posa con la camiseta del Unicaja rodeado de jóvenes del Campus. / javier albiñana

Confluyen las vías del Unicaja y Jaime Fernández. El escolta alcanza su pico más alto en la etapa idónea y el club de Los Guindos necesita piezas contrastadas, pero también jugadores al alza, con hambre por romper sus techos. Ahí encaja el madrileño, que viene dibujando una constante línea ascendente. La ACB fue su campo de maniobras y la selección española, su trampolín. Le espera el Carpena, plaza exigente, aunque llega en el punto óptimo.

"Es una ilusión grande la que siento. Málaga es un grandísimo equipo y club. Es un escalón más en mi carrera y siento que estoy preparado para darlo todo. Quiero centrarme en el equipo e intentar ayudar. Tengo 25 años y llevo nueve temporadas en la Liga ACB. Es el momento adecuado para venir", refrendaba Jaime rodeado de jóvenes en el Campus de la Fundación Unicaja.

De carácter retraído, pero de palabras convincentes, confía en lo que le condujo a la Costa del Sol. "En la pista me desenvuelvo de otra manera. Fuera de la pista soy un poco tímido, pero dentro me gusta jugar con descaro. No le tengo miedo a nada. Es mi juego, un juego alegre y agresivo y espero poder hacerlo en Málaga", explicaba.

Es una temporada singular en el Unicaja, El equipo cayó a su suelo en la ACB y regresa a la Eurocup, que debe verse como un columpio. "De momento es pronto para objetivos, pero es el mismo de siempre. Estar preparado. No miro por encima del hombro a nadie. Vengo a ser uno más y ayudar y para eso tengo que estar al cien por cien. No soy un tío de enfadarse. Tengo el carácter que hay que tener, pero luego soy tranquilo", comentaba Jaime de sí mismo, para pasar a trazar el fin colectivo: "El objetivo en el Unicaja es no poderse límites. Málaga es un sitio en el que se compite y un equipo de nivel muy alto. Hay que ser ambiciosos, pero yo soy de objetivos cortos e ir poco a poco".

El Unicaja lo reclutó por su versatilidad en la creación de juego, pudiendo combinar el uno y el dos con soltura y garantías. "No he hablado con Casimiro, pero hablaremos. En la selección he jugado de escolta y he jugado bien, en el Andorra jugué de base y también lo hice bien, y en Estudiantes cuando vino Edwin Jackson tuve un rol de escolta defensivo y también estuve correcto. Los jugadores no se definen si eres base o escolta. ¿Qué es Llull? En la selección siempre juega de escolta. ¿Qué es Doncic? Muchas veces juega de dos e incluso de tres. Lo importante es estar en la pista, preparado y ayudar al equipo", reconocía cuestionado por la posición donde se siente más cómodo.

No le asusta rellenar el hueco que deja Nedovic, que dicho de paso es grande, aunque avisa de que el perfil de ambos difiere. "Él y yo somos diferentes. Él ha dejado un gran vacío porque es un jugador muy importante. Comparar no es bueno. Somos diferentes. Hay plantilla suficiente para hacer cosas importantes en el Unicaja. No me meto presión por jugar aquí. Málaga me conoce y me ha fichado por cómo soy", decía para aclarar que no siente presión por el desembolso del conjunto verde: "Andorra también pagó por mí, es algo de este negocio. Ellos me han querido, han considerado que la cláusula era asequible y quiero devolverlo".

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