Unicaja Baloncesto | Análisis de la situación ¿Y ahora?

  • Las eliminaciones de la Copa y de la Eurocup dejan tocado el proyecto cajista

  • La atractiva idea de Casimiro no ha encontrado estabilidad

Luis Casimiro gesticula en un partido. Luis Casimiro gesticula en un partido.

Luis Casimiro gesticula en un partido. / Efe

Del 14 de febrero al 14 de marzo el Unicaja ha recibido dos torpedos muy importantes en su línea de flotación. Las eliminaciones en los cuartos de final de la Copa y en los cuartos de final de la Eurocup dejan la temporada en manos de lo que haga el equipo en la Liga Endesa. Y el valor de la competición nacional puede diluirse bastante si se confirmara el título continental de Valencia o Andorra.

Aunque los cambios de criterio en la Euroliga han sido frecuentes y constantes, en Málaga se puede dar fe de ello, Jordi Bertomeu confirmó ayer en Kaunas que en ningún caso habrá un quinto equipo español en la Euroliga. Prevalecería la plaza del campeón de la Eurocup incluso por encima de un hipotético campeón de la ACB. Esa confirmación hace aún más hiriente la derrota de Berlín.

El crédito de entrenador y plantilla han mermado bastante en este mes en el que ha habido puntos de no retorno. Y el equipo, con excepciones loables, no ha respondido. La manera en que se perdió contra el Iberostar, impotencia total en un guión de partido similar al de un mes antes en la Liga Endesa, y la oportunidad perdida en Málaga ante el Alba pesan bastante. También la gestión de los últimos 12 minutos de partido en el Mercedes Benz Arena tras casi tres cuartos de seriedad y competitividad muy estimable.

Hay que entender que esta temporada era complicada tras un ciclo de cinco años con un mismo entrenador. Cambiar mecanismos cuesta aunque se compense con la frescura de un nuevo método. Se alcanza un punto alto de expectativa con el primer tercio de temporada del equipo. Hasta el primer parón por las ventanas, el equipo llevaba un balance acumulado de 15-3 entre ACB y Eurocup. Ya se había pasado la primera lesión de Alberto Díaz. Hubo tramos de baloncesto de muy alto nivel y llegó a firmarse una secuencia de 13-1 entre medias tras el 2-2 de salida.

Desde el parón citado hasta ahora se han jugado 24 partidos y el balance es de 11-13. Era irreal ese 83% de triunfos, subía el nivel de dificultad de la Eurocup con el Top 16 y esta primera eliminatoria, pero es un empeoramiento claro de los registros, que han ido de la mano con el juego. Un 45% de triunfos es un balance paupérrimo en un periodo largo de tres meses. Han aumentado los tramos de desconexiones, el scouting de los rivales ha bajado la eficacia ofensiva y la defensa ha hecho cada vez más aguas. No se ha progresado atrás desde el principio de la temporada, el baloncesto atractivo, que así ha sido, que ha propuesto Casimiro no ha encontrado estabilidad. Es un dato de brocha gorda, pero en el último mes y medio se han encajado más de 100 puntos cuatro veces. Sólo se llegó a ese umbral una vez a favor.

Del análisis no se puede sacar la influencia de las lesiones. El jugador que marca el nivel defensivo del equipo, Alberto Díaz, se ha perdido dos tercios de la temporada (14 partidos jugados de 42). Y el que se había revelado como jugador más desequilibrante y refrescante, Jaime Fernández, ha desaparecido en el último mes por otra lesión. No es algo exclusivo del Unicaja, sólo hay que hacer un repaso a los partes médicos de otros clubes. Pero sí es verdad que han atacado a la columna vertebral del equipo.Casimiro se refería tras el partido en Berlín al jugador nuevo, refiriéndose a Boatright. Lleva ya dos meses en Málaga el base, que se ha diluido, sin que fuera de los peores en Berlín, por ejemplo. No ha acabado de coger la filosofía ni de conocer a sus compañeros, desprendió mejores sensaciones pocos días después de su aterrizaje. Faltan aún unas semanas para el regreso de Alberto y Jaime, pero puede irse al fondo de la rotación.

El club, de acuerdo con Casimiro, decidió no fichar cuando Carlos Suárez recayó. El hipotético refuerzo no podía ya jugar en la Eurocup. Es paradójico que el segundo mejor anotador del equipo en ACB (11.9 puntos) y el tercero en general (11.1), Kyle Wiltjer, sea el jugador más cuestionado ahora mismo del plantel. Aunque el hecho de ocupar plaza de extranjero no tiene el carácter totémico de años atrás, su pobre rendimiento defensivo ahonda en las grietas atrás. Tampoco se puede caer ahora en un clima destructivo total. La plantilla es muy aprovechable.

Quedan 12 partidos de temporada regular para los play off. A expensas de algún volantazo de la Euroliga o alguna gesta propia en la ACB que haga dudar, no depende ya el Unicaja de sí mismo para ir a la máxima competición. Descolgarse por segundo año de ese tren es distanciarse cada vez más de los mejores del continente y de ese corte natural (no es sólo el supuesto berrinche del Madrid tras la final de la Copa, hay más movimientos de fondo) que se gesta en el baloncesto continental. Después de dos décadas entre los mejores, la tijera se va abriendo y el Unicaja se va quedando en la parte de abajo.

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