Unicaja Portavoz Katsikaris

Katsikaris, en un tiempo muerto en el Carpena.

Katsikaris, en un tiempo muerto en el Carpena. / acb photo

Tradicionalmente han triunfado en el Unicaja los entrenadores que han rebasado los límites convencionales del banquillo, que se han convertido en portavoces y guías, a veces espirituales, de la entidad. Los grandes técnicos elevaron a las cotas más altas de la historia. Cuanto más incisivos fueron, más y mejores resultados se registraron.

Vive el Unicaja un momento no visto desde que el club está en la élite del baloncesto. No hay presidente desde hace un mes y hay un vacío y una parálisis institucional que causa cierta perplejidad, porque pasan semanas claves para planificar, desde la vertiente deportiva del primer equipo a la cantera pasando por el Femenino. También hay líneas estratégicas frenadas a la espera de quién ostentará la presidencia de la entidad y a quién se le encarga el diseño deportivo del nuevo proyecto, cuánto hay que redimensionarlo.

En estas, Fotis Katsikaris emerge como portavoz y rostro visible de un club sin cara en las altas esferas. El técnico griego tiene un año más de contrato y su idea, aunque haya una plantilla con menor inversión y no fuera el escenario que imaginaba cuando a finales de enero se hizo cargo del equipo, pasa por cumplir el vínculo firmado. Siente que está en el sitio preciso en este instante de su carrera. Y, en esa parálisis, está alzando la voz. Sea para hacerse respetar tras la Copa del Rey, para señalar sin ambages los defectos del equipo tras la dura derrota de la semana anterior ante el Casademont Zaragoza, para defender a Alberto Díaz después de aquellas palabras de Joan Plaza o para, tras ganar ante el Joventut, mandar un mensaje nítido porque considera que el trato arbitral con el club no está siendo justo.

“Lo único que puedo decir es que estoy muy, muy sorprendido. La falta de respeto que le tienen al Unicaja, no sé porqué. No sé, la verdad. Me sorprende mucho cómo nos tratan en general. No sólo son los criterios o cómo pitan a un equipo y a otro. También con la actitud de los árbitros cómo hablan con nosotros y conmigo mismo. Me tienen muy, muy sorprendido. No entiendo nada o, es normal, no tiene la experiencia. No soy un entrenador de quejarme de los árbitros, respeto su trabajo. Todos nos equivocamos, ellos también. No es un partido o un cuarto o una acción parte. Hay más series de partidos y no le tienen respeto al Unicaja Málaga”, fueron, de manera somera, las duras palabras de Fotis Katsikaris al filo de la medianoche del sábado al domingo.

Esa sensación lleva instalada tiempo en la plantilla, que no se le respeta en la pista por los árbitros. No se ha verbalizado hasta ahora de manera tan vehemente como lo hizo el de El Pireo tras el partido ante el Joventut. Hay una jugada clara. Pau Ribas suelta el brazo en una penetración y le parte el labio a Francis Alonso. “Después piden perdón y dicen que se equivocaron. OK, de acuerdo. Pero no siempre para el mismo lado”, decía Katsikaris. Las faltas reiteradas de Alberto Díaz también tienen con la mosca tras la oreja al técnico, que decía entender la frustración del canterano. En el marasmo en el que está instalado el Unicaja, el griego es la única voz que se escucha públicamente para emitir mensajes de calado desde la entidad.

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