Unicaja

Adiós a Eduardo García: una década de contrastes

  • El malagueño abandona la presidencia del club 11 años después en un mandato con luces y sombras

Eduardo García levanta la Eurocup en el balcón del Ayuntamiento de Málaga.

Eduardo García levanta la Eurocup en el balcón del Ayuntamiento de Málaga. / javier albiñana

Un terremoto sacudió un Lunes Santo que se pretendía tranquilo en el Unicaja. El club de Los Guindos comunicó la dimisión de Eduardo García López, que cierra una era de 11 años como presidente. El más longevo en una década de contrastes que toca a su fin. Un hombre importante en la historia del equipo malagueño, ahora como máximo mandatario y antes como miembro del Consejo de Administración desde el 1992 al 2003. Estará en sus funciones hasta que la Fundación Bancaria Unicaja designe a su sustituto, que abrirá un nuevo tiempo en el conjunto cajista. "En próximas fechas", avanzaba el escrito de su adiós, que cerraba con una carta extensa explicando las razones de su paso al lado

La noticia de su marcha no es una sorpresa. Tampoco era un secreto a voces, pero sí algo que podía intuirse que podía ocurrir. A sus 66 años hace unos meses que se jubiló en Unicaja Banco y el desgaste personal y profesional, además del empuje familiar, le invitaban a poner fin a su etapa en primerísima línea. Sin decirlo, pero daba alguna pista en su última entrevista con este periódico. "Soy una persona que me debo a mi empresa, Unicaja Banco. Tengo la edad propia para dar un paso al lado, pero estoy a su entera disposición. Iremos viendo y sopesando con el tiempo", aseguraba. Han sido meses muy intensos con la pandemia del COVID-19 como protagonista y con un rendimiento muy pobre del primer equipo masculino que han desembocado en este escenario. 

El malagueño asumió la presidencia del Unicaja en un momento delicado, cogiendo el testigo de Francisco Molina. Se comenzaban a pagar las consecuencias de la época dorada y el estatus del club de Los Guindos había dado un giro grande. Se comenzaba una reducción presupuestaria que ha sido casi continuada, a excepción del año de regreso a la Euroliga, hasta hoy día. Por poner en contexto, el presupuesto ahora es casi el doble menor que cuando él se puso al mando. Ese es uno de sus grandes logros, la gestión financiera. Se demostró un gran gestor en esa parcela e introdujo mucho capital en la entidad a través de patrocinios que en muchos casos gestionó él de manera personal. 

También fueron unos inicios complicados en lo deportivo, con el despido de Aíto García Reneses como su primera decisión de calado. Ahí se dio paso a una etapa donde hubo mucho en juego en la pista. No acertó con la apuesta por Jasmin Repesa y el equipo malagueño en tres años estuvo ausente de dos Copas del Rey y dos play off de la ACB. Ya se atisbaba una pérdida de jerarquía en el baloncesto español que no se ha frenado. En este tiempo se abrió la tijera con el Baskonia, el Real Madrid y el Barcelona y el Valencia Básket rebasó por la derecha con una inversión muy importante. En los últimos años deportivamente el Lenovo Tenerife, el Hereda San Pablo Burgos o el Joventut también han amenazado de manera seria el estatus. No pudo frenarse esa caída. 

Volviendo, la elección de Joan Plaza es uno de sus grandes aciertos. El catalán fue el entrenador más longevo en la historia del club y con él se ganó la Eurocup de 2017, único título en este mandato, cuarto en las vitrinas cajistas. Devolvió la estabilidad a todos los niveles y ayudó a recuperar una masa social dividida y desencantada. A cambio, el entrenador cogió un poder muy importante ya que en la pista fluía. Y esa es otra de sus grandes lagunas, encomendarse a un técnico. Luego le pasaría con Luis Casimiro. Ese recuperación coincidió seguramente con el palo más gordo en su etapa de presidente. La decisión de la Euroliga de excluir al Unicaja de su nuevo formato. 

Regresó el equipo malagueño en 2017 e hizo una gran temporada, pero después no supo más ganarse sobre el parqué el derecho a jugar la mejor competición tras la NBA. De ahí se comenzó a una cuesta abajo que terminó recientemente tocando suelo con el adiós en el Top 16 de la Eurocup. La vuelta a la Euroliga ha sido uno de sus grandes caballos de batalla porque cuanto más tiempo se esté fuera de la élite la brecha va ganando centímetros. "Nosotros aspiramos a estar en Euroliga, queremos estar en la Euroliga", afirmaba en la citada entrevista. Un deseo hecho público que no ha vuelto a culminarse. No tuvo un poder de influencia y una presencia a nivel continental que sí ha tenido en la ACB, donde se ganó el respeto. Por ejemplo marcó territorio en junio cuando la idea inicial de la ACB era hacer una fase final de ocho equipos donde el Unicaja no tenía cabida. Presionó y en Valencia hubo 12. Es un ejemplo claro. 

Luego llegó Casimiro a Málaga, al que Eduardo García siempre creyó que le debía una oportunidad después del cable del 2011. Casualidades del destino terminó siendo uno de los detonantes de su salida. Con el manchego se construyó un bloque nacional sólido y reconocible, se impulsó la cantera y se llegó a la final de la Copa del Rey en 2020, pero no supo ponerle dique a la pérdida de estatus. Y el hasta ahora presidente no supo cerrar a tiempo esa etapa, renovándolo incluso este verano cuando había evidencias, incluso informes dentro del club, de que no era aconsejable su continuidad. Él creyó de manera decidida por el técnico, con el que además tenía una gran relación, y esa fuerte apuesta le perjudicó. El Unicaja cayó en picado deportivamente y a nivel social recibió muchas críticas. 

Y el desgaste fue tremendo. Hay un episodio en enero de 2020 donde recibe una importante pitada en el Carpena donde además hay alguna pancarta que pedía su adiós. García no puso manejar aquella situación de descontento, seguramente en un run run que ya llevaba mucho tiempo en su cabeza. Luego la pandemia llevó ese caldo de cultivo a las redes sociales, lo que produjo otra importante erosión en su figura. Aunque se le aconsejaba fervientemente gestionar mejor esa parte, no supo o pudo aislarse (no deja de ser una parte de la afición cajista). Quizá consciente de la trascendencia que tenía en el proyecto. Otro de sus debes, su bagaje como gestor deportivo le hizo ser un presidente intervencionista y con gusto por participar en la configuración de la plantilla. Ahí no hubo una línea clara durante estos años y se ha echado en falta una estructura deportiva más sólida. 

Se cierra una etapa que además de algunas sombras también tuvo muchas luces. El Unicaja a día de hoy es un club estable económicamente, lo que es una de sus señas de identidad. La gestión económica ha sido excelente y el equipo malagueño nunca ha sido relacionado con deudas o impagos. La cantera también sufrió un impulso importante y es que el directivo siempre fue un enamorado de la base. No era extraño verle en la Avenida Gregorio Diego y conocía bien a cada uno de los niños y niñas que se formaban en el conjunto cajista. Hay que recordar, por poner un ejemplo concreto, que Alberto Díaz fue una apuesta personal suya. Años después es internacional y uno de los pilares del primer equipo. 

La reestructuración de Los Guindos también fue una decisión en la que puso mucha dedicación. El resultado es una instalación de mucha calidad, celebrada incluso por equipos profesionales cuando han entrenado en ella en sus visitas a Málaga. A nivel nacional es una referencia en ese sentido. Otro gran acierto es la puesta en marcha de la sección femenina, en la que siempre tuvo mucha fe. Trajo de vuelta a jugadoras insignia de la provincia como Gema García, a la que se presentó antes los medios de comunicación en un hecho sin precedentes. El Unicaja Femenino está en la segunda categoría nacional y en cantera hubo algún título nacional en este casi lustro de existencia, además de contar con varias jugadoras internacionales. 

Es el resultado de casi 11 años de mandato que se acaban un 29 de marzo de 2021. El presidente, el sexto desde la fusión, más longevo de la historia del Unicaja se marcha tras una década de contrastes que produjeron mucho desgaste pero llevaron un título a Los Guindos. Ahora en el club malagueño se abre una nueva era que no será con Eduardo García al frente. Ahora la Fundación Bancaria Unicaja tiene la difícil tarea de buscar una nueva persona para liderar a un club que tiene muchos retos por delante y con la necesidad imperiosa de recuperar su lugar natural. 

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