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La hora de Milosavljevic

  • El jugador serbio fue el peor valorado (tras Viny y Soluade) la pasada campaña y ahora tiene el reto de convencer a Casimiro y conquistar minutos

Dragan Milosavljevic posa en el Martín Carpena. Dragan Milosavljevic posa en el Martín Carpena.

Dragan Milosavljevic posa en el Martín Carpena. / javier albiñana

Joan Plaza dejó dicho en sus últimos meses en Málaga que Dejan Milosavljevic sería un jugador importante en el futuro del Unicaja, estuviera él de entrenador o no. "Es muy prudente. Debe ser una persona que ofrezca estabilidad. En años venideros será un jugador fundamental", señalaba el técnico catalán en una rueda de prensa cuando se le cuestionaba por la evolución del escolta serbio. No había sido un fichaje petición suya, el club se adelantó a otros pretendientes mientras conquistaba la Eurocup en un rápido movimiento de la dirección deportiva.

Milosavljevic cumplirá en mayo 30 años y se acerca una temporada esencial para él. Acaba contrato (el Unicaja le firmó dos temporadas garantizadas cuando llegó desde el Alba Berlín) y tras un año de adaptación, en el que también tuvo un par de lesiones que le cortaron el ritmo, debe ser un jugador importante.

A las órdenes de Plaza, Milosavljevic intervino en 56 partidos, en los que promedió 16 minutos, 5.4 puntos y 2.1 rebotes. Sólo Viny Okouo y Morayo Soluade tuvieron peor valoración por partido que él (4.1 por duelo) entre los jugadores de la plantilla que adiestraba el barcelonés. Y eran el 12 y el 13. No estuvo a la altura de la expectativa Gagi, como se le conoce en el vestuario. Gran trabajador, a decir de técnicos y compañeros, a Milosavljevic le faltó en su primer año en España arrojo y confianza. Venía de ser capitán general en el Alba Berlín, pero no tuvo los mismos galones en Málaga. No se los ganó.

Hay curiosidad por ver cómo se adapta el serbio, que jugó con su selección en la pasada ventana, al método Casimiro. Es un hombre con cualidades para ese juego rápido que propone el manchego, con capacidad para rebotear y salir al contragolpe o dirigir la transición. En Berlín jugó de uno y de cuatro en situaciones puntuales. Sigue habiendo teórica sobrepoblación en la posición de tres, con Waczynski y Dani Díez también peleando por minutos, con el polaco en la pole por su bagaje los dos últimos años. La polivalencia de Milosavljevic es un punto a su favor. Es la temporada para que demuestre su valía.

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