Unicaja

El suelo se desploma a 2.500 fieles

  • El club ya había detectado antes del martes que ése era el núcleo de fijos antes de la entrada de 2.473 ante los maños

  • La coyuntura social con el virus, el cambio de día, la fecha y la trayectoria del equipo lo propician

La afición del Unicaja, en el partido ante el Casademont Zaragoza.

La afición del Unicaja, en el partido ante el Casademont Zaragoza. / Marilú Báez

En tiempos más grandilocuentes, a mediados de la primera década del siglo XXI, llegó a anunciarse una ampliación del Carpena hasta de 15.000 espectadores. “Es un proyecto real y ambicioso. Queremos que Málaga tenga el mejor pabellón de España. Un palacio al más puro estilo NBA. Que finalmente sea de 17.000 asientos depende de los técnicos. Si nos dicen que sólo puede ser de 16.000 ó 15.000, rebajaremos nuestra pretensión inicial”, dijo públicamente en 2007 Elías Bendodo, entonces concejal de Deportes del Ayuntamiento, después presidente de la Diputación y hoy consejero de Presidencia, Administraciones Públicas e Interior y Portavoz de la Junta de Andalucía.

Era aquella otra realidad, el Carpena tuvo dos remodelaciones, pasó de los 8.500 iniciales a los casi 11.000 actuales. Una ampliación, presentada con gráficos, hasta 13.000 nunca llegó a realizarse. No es sólo una instalación deportiva, también se emplea para conciertos y espectáculos. Pero es el Unicaja su principal inquilino y motivo original de asistencia. El Palacio se quedaba pequeño en cualquier partido, había lista de espera y los abonos completaban el aforo. Ahora es cada vez más grande.

No fue el partido ante el Casademont Zaragoza un día para pontificar por la circunstancia, el cambio de fecha, la incertidumbre sobre la celebración y la fecha navideña previa a Reyes, pero sí fue descorazonador ver sólo 2.473 espectadores, según datos oficiales del club. La peor entrada de la temporada, que ya comenzó con la posibilidad de acudir al menos con el 50% del aforo y ha llegado a estar en el 80%. Con las últimas restricciones se bajó de nuevo al 50%.

Ha jugado 11 partidos oficiales esta temporada en casa el Unicaja. En ACB, las entradas fueron las siguientes: Obradoiro (3.368 espectadores), Gran Canaria (2.905), Breogán (4.131), Barcelona (6.082), Burgos (4.178), Fuenlabrada (4.003), Joventut (4.830) y Zaragoza (2.473) para una media de 3.996 espectadores. En la Basketball Champions League la asistencia fue la siguiente: Lavrio (4.473 personas), Dijon (4.919) y Nizhny Novgorod (6.137), con 5.176 de promedio. En la competición europea se ha invitado a clubes y colectivos y se ha notado en las cifras de espectadores.

El caso es que, antes de este partido ante el Zaragoza, el club había detectado por los datos personalizados que eran unas 2.500 personas quienes acudían a cada partido, el resto acudía de manera puntual o salteada. El suelo de asistencia, pues, se ha desplomado. La media en la temporada ACB 2019/20, antes de la pandemia, era superior a los 7.000 espectadores. Ahora está casi en la mitad.

Evidentemente, la marcha del equipo es un factor fundamental para el bajón. Justo en el día que fue menos gente hizo su mejor partido. Los que van están teniendo un comportamiento intachable, de hecho en algunos partidos ha dado sensación de que había más personas por el apoyo. Ha pitado cuando tenía que pitar porque lo que veía era insostenible. Pero ha estado ahí. Es un problema común, no sólo del Unicaja y no sólo del baloncesto, se ve en los grandes clubes de fútbol también. Hay miedo por el Covid, se han cambiado hábitos por la pandemia, hay familias que tienen menos dinero y que han prescindido del deporte en directo y, también, hay que ofrecer un espectáculo mejor del que ha venido ofreciendo el equipo malagueño, en una deriva de temporadas anteriores. El club intenta dar todas las facilidades, con precios muy competitivos aunque la ausencia de un abono anual por la pandemia tampoco ayuda. Es un reto ciclópeo revertir esta tendencia. El suelo se desplomó a 2.500 fieles.

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