Unicaja

La vuelta de Carlos Suárez cambia el panorama

  • El regreso de su lesión del capitán obliga a hacer convocatorias y puede quedarse fuera de ellas Nzosa

Carlos Suárez posa con el balón de la ACB. Carlos Suárez posa con el balón de la ACB.

Carlos Suárez posa con el balón de la ACB. / acb photo

Algo más de un mes después Carlos Suárez está de vuelta. Una rotura muscular cercenó la preparación para un nuevo curso, su octavo en Málaga, y no le permitió disputar ningún amistoso de pretemporada. También se perdió los primeros cuatro duelos oficiales. Ya está apto para competir el capitán del Unicaja, cuyo regreso da mucho oxígeno y ayuda a recomponer el puzle. Ahora tendrá el lógico proceso para coger el tono físico después de tanto tiempo sin jugar un partido, aunque ha hecho con los profesionales del club malagueño una puesta a punto particular. Aún se desconoce cuando Luis Casimiro lo meterá ya en vereda, pero es posible que dispute sus primeros minutos este fin de semana frente al Baxi Manresa en el Carpena. No necesita adaptación el madrileño, que incluso se desplazó a algunos encuentros para hacer grupo en un inicio que no fue tan sencillo. No obstante, el balance es de 2-2 en un cómputo global. 

Su retorno, sin duda, es una buena noticia. Sólo hay que echar la vista atrás para comprobar la importancia del ala-pívot en el conjunto cajista. En las últimas campañas se perdió algunos tramos también por diferentes lesiones y el Unicaja no mostró buenos síntomas. Suárez ejerce de pegamento también en la pista y su labor es primordial. Da mucha solidez al colectivo y su trabajo en el rebote (una de las taras en este inicio) y en defensa es encomiable. También da mucho sentido al ataque merced a su buena visión, ejerce a menudo de poste repetidor, lo que beneficia a sus compañeros. Los tiradores y los pívots, pocos dados a generarse canastas, también agradecerán su vuelta. Aunque conviene ir paso a paso. 

De igual manera, hay que poner sobre la mesa que su regreso obliga a un cambio en el panorama actual. La plantilla cajista está compuesta por 15 jugadores en realidad. 13 profesionales y dos jóvenes como Pablo Sánchez y Yannick Nzosa, en dinámica del primer equipo desde agosto. Luis Casimiro tendrá que hacer convocatorias y ahí surge una disyuntiva. No es un escenario fijo, pero con alta probabilidad estará dentro de ellas el base jienense porque los dos que quedan en la enfermería son exteriores. Cualquier contratiempo más, ya se vio con la lesión de Bouteille, deja el perímetro con las piezas justas. Con el capitán con un lugar asegurado, el descarte apunta a la pintura. Y todo ello se junta con las dudas que hay con los pívots en concreto. No están dando el rendimiento esperado y la aparición del joven congoleño echa más piedras sobre su mochila. 

Es conocido el descontento con Deon Thompson, que no está respondiendo a su reconversión a cinco. Con Suárez sano, ya podrá jugar a tiempo completo cerca del aro. Por ejemplo, el martes sólo actuó como ala-pívot. Se ha estudiado la salida del californiano, pero su alto contrato lo hace inviable. Un destino exótico como China o algún club Euroliga son los que podrían asumir sus emolumentos. También han llegado ofrecimientos para una cesión de Rubén Guerrero, que no se descarta por completo. En este escenario, es difícil conocer a qué jugador sacará del roster el entrenador manchego cuando el madrileño esté en óptimas condiciones para competir. Todo indica que Nzosa, pero la situación deja abierta la puerta a otros nombres. Sería una fidedigna declaración de intenciones, aunque la labor del joven de 16 años invita a tomar una decisión arriesgada. 

Al margen aún están Jaime Fernández y Dragan Milosavljevic, que continúan con sus recuperaciones. Marcha de manera satisfactoria la del madrileño, que puede unirse pronto a sus compañeros y puede que en noviembre regrese a las pistas. Era el plazo inicial que se tomó cuando se operó los dos talones, aunque el jugador y los servicios médicos verdes no quieren dar pasos en falso. Ya se le ve hacer sesiones de tiro en el Carpena y las sensaciones son buenas. Lo contrario ocurre con el serbio, que tiene un rol esencial por la construcción de la plantilla. Aporta el físico a una línea exterior que adolece de ello. Su rodilla le sigue dando problemas, hasta Casimiro lo reconoció públicamente, y no hay un pronóstico claro al que agarrarse en su caso. Todo dependerá de su evolución, pero no se descarta que no vuelva hasta diciembre, con el condicionante de que lleva un año y medio sin jugar un partido. 

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