Festival de Cannes 2019

Jim Jarmusch: "Sin el humor, sin las bromas, sería muy difícil seguir viviendo"

  • El director estadounidense presenta en el certamen 'Los muertos no mueren', una comedia de zombis con marcado acento ecologista

El realizador Jim Jarmusch, junto a la actriz Tilda Swinton. El realizador Jim Jarmusch, junto a la actriz Tilda Swinton.

El realizador Jim Jarmusch, junto a la actriz Tilda Swinton. / Efe

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Los seres humanos somos zombis que nos dejamos arrastrar por la sociedad consumista en un mundo en el que la destrucción de la naturaleza es imparable. Eso es lo que Jim Jarmusch explicó este miércoles en Cannes de su filme Los muertos no mueren, una comedia metafórica que compite por la Palma de Oro.

Aunque parezca una divertida parodia del género de zombis y sea un particular homenaje a George A. Romero, en realidad lo que Jarmusch ha querido hacer con su filme es denunciar el "declive de la naturaleza a un ritmo sin precedentes". "Es aterrador", aseguró Jarmusch en rueda de prensa. "Es esa especie de ineptitud a hacer frente a ese declive que afecta a todos los seres vivos, eso es lo que me perturba y me da miedo", agregó.

Y eso es lo que cuenta en un filme plagado de estrellas -Adam Driver, Bill Murray, Tilda Swinton, Chloë Sevigny, Selena Gómez, Steve Buscemi, Iggy Pop o Tom Waits- que cuenta cómo la Tierra se sale de su eje de rotación, lo que provoca una invasión de zombis contra los que los habitantes de un pequeño pueblo de Estados Unidos poco pueden hacer.

Una historia de zombis con poca sangre -"intento hacer películas en las que no haya mucha sangre por eso los zombis están más bien secos y llenos de polvo", explicó el realizador-, una especie de comedia de horror con muchos toques surrealistas al más puro estilo Jarmusch. Pero que se queda un poco a medio camino entre una alocada comedia, una historia de zombis y una crítica social, lo que ha hecho que en Cannes haya sido recibida con sonrisas pero pocos aplausos en sus primeros pases.

Oscura al mismo tiempo que luminosa, Jarmusch señaló que ha tratado de equilibrar esa oscuridad con el humor porque considera que hay que apreciar la maravilla que es la conciencia humana y los pequeños momento de cada día, algo que solo se puede hacer desde el humor.

"La oscuridad forma parte de la vida y el humor también. Sin el humor, sin las bromas, sería muy difícil seguir viviendo", afirmó el director de filmes como Flores rotas (2005) y Paterson (2016). Esas ideas están volcadas en un filme que pretende ser una denuncia contra la acción del hombre en el mundo, algo que para Jarmusch es una crisis ecológica pero no política. "Lo que cuenta es saber que tenemos una conciencia, saber dónde estamos y que hay relación entre todos los ecosistemas del planeta. La política es más una distracción, no controla el planeta, son las grandes empresas las que lo controlan".

"Yo soy tan culpable como todos, hago películas estúpidas con actores estupendos. Si todos boicoteáramos a una empresa por sus malas prácticas, se hundiría", resaltó Jarmusch, para quien la esperanza está en la gente de proyectos como el Movimiento Sunrise, que lucha para parar el cambio climático.

El tiempo pasa deprisa y hay que actuar, señaló el realizador, que pone toda su esperanza en los adolescentes, representados en su filme por Selena Gómez, o en las personas que se quedan al margen de la sociedad -como el personaje de Tom Waits-.

Un filme en el que ha vuelto a contar con Bill Murray, un habitual en su cine, que interpreta al jefe de Policía de Centerville y que puso con su humor un contrapeso a las declaraciones más intensas del realizador. "Jim te envía una tonelada de dinero y muchos regalos (...). Es así como funciona, nos manipula. No sé cómo he hecho para tener este trabajo, para mí ha sido muy interesante y el guion divertido", dijo el actor, tan impasible en la rueda de prensa como lo es en sus interpretaciones.

Junto a él, Adam Driver -ausente de la rueda de prensa pese a que ayer sí pasó por la alfombra roja de Cannes- y Chlöe Sevigny como agentes de Policía y Tilda Swinton, que da vida a una divertida maquilladora de cadáveres que maneja una espada samurai como Uma Thurman en Kill Bill.

Una película que recupera el amor de Jarmusch por los filmes de terror de Universal que veía en su infancia, aunque reconoció que prefiere los vampiros a los zombies. Y con la que ha querido rendir un homenaje al dios del género, George A. Romero, que cambió completamente el estilo de estos filmes.

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