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Cómics

Crack bang boom

  • El arte de Eduardo Risso sobresale en sus dos últimos títulos, que han sido publicados por ECC Ediciones.

Artista argentino nacido en Córdoba (la de allí), el joven Eduardo siempre sintió una especial pulsión por expresarse mediante los dibujos que realizaba en cualquier superficie de papel, de ahí, y de manera autodidacta, su estilo fue asentándose y comenzó a labrarse una carrera en esto de los tebeos en su propio país, que como todos sabemos cuenta con una rica historia en lo que a cómics y grandes autores, muchos de ellos ya clásicos, se refiere. Entre guionistas y dibujantes, destacaría al tristemente desaparecido (por culpa de la dictadura militar) Héctor Oesterheld; dibujantes como Horacio Altuna, que se exiliaron en nuestro país, huyendo de la temible bota marcial; Juan Giménez, otro maestro de la viñetas, que aún nos sigue dando muchas alegrías; Carlos Trillo, ese gran guionista que trató todos los temas habidos y por haber en sus magníficas historias. Hoy en día podíamos nombrar a una última generación de talentosos autores como Jorge González, Lucas Varela o Pablo Túnica…

El talento de Eduardo Risso hizo que trabajara con guionistas de la talla de Trillo y Ricardo Barreiro, surgiendo de estos talentos obras como Parque Chas, Caín, Fulú, Video Noir, Boy Vampiro… Obras éstas que lo encumbraron a ese Olimpo particular al que pocos tienen acceso. Con el tiempo hasta creó el festival de cómic que lleva el título de este texto, Crack Bang Boom...

Pero el inquieto Eduardo quería probar la experiencia norteamericana, trabajar en el mercado de los comic-books, y tras un par de experiencias en la editorial independiente Dark Horse con sendos trabajos de la franquicia Alien, puso el pie en la que ha sido hasta el momento "su" editorial: DC Comics.

Y llegaría 100 Balas, junto a Brian Azzarello, y el éxito, el reconocimiento internacional, los premios… Una ya larga carrera que nos ha deparado a nosotros, lectores, magníficos momentos. Y por esto y mucho más, ECC ha publicado dos libros, el primero perteneciente a la colección Grandes Autores de Vertigo nos ofrece la posibilidad de disfrutar de esas pequeñas joyas, historias cortas, que se han ido publicando a lo largo de los años en miniseries o números especiales del sello Vertigo (que como todos sabemos, le da capital importancia a los géneros terror, fantásticos, sci fi…).

Pues bien, junto a varios guionistas (Peter Milligan, Brett Lewis, Justin Gray y Jimmy Palmiotti), entre los que destacan, por supuesto, su partner in crime Brian Azzarello, se nos ofrece la posibilidad de conocer la historia de un corazón roto, en Muerte de un romántico; el súbito cambio que puede dar una escucha policial, en Cadena alimenticia; Noche de paz, una curiosa historia que os puede servir como prólogo para los que aún no hayáis leído 100 Balas; en Érase una vez el futuro nos introducimos en un western futurista y ucrónico; el deforme vaquero Jonah Hex protagoniza la historia más larga, con El paquete y para finalizar, lo que fue la presentación de otro proyecto del tándem Azzarello-Risso, la futurista Spaceman.

Un cóctel de relatos de los más diversos sabores con un ingrediente especial, la increíble capacidad de Eduardo Risso para introducirnos en cualquier ambiente, que sabe retratar a la perfección, y si éste es en el ámbito del genero noir, mejor que mejor.

Y de ahí a una obra que, personalmente, me ha sorprendido por su inusual propuesta. Como ya os he dicho anteriormente, la "Casa Vertigo" da amparo a historias duras, escalofriantes, de corte criminal, o fantástico pero, creo que no me equivoco si digo que esta es la primera vez que incluye entre ellas un sincero relato autobiográfico: en Noche Oscura. Una historia verídica de Batman vamos a conocer a Paul Dini. ¿Qué quién es?, pues resumiéndolo mucho (en el libro tendréis toda la información necesaria) un guionista que comenzó su carrera en el mundo de la animación y de ahí saltó a las páginas de los cómics, consiguiendo el éxito y reconocimiento.

Pero esta historia no va de cruzados con capas, ¿o sí? Batman se muestra como esa conciencia que espolea al joven Paul, que con total y absoluta sinceridad nos muestra como era su existencia, su indolencia a la hora de relacionarse con los demás (en especial las féminas) y el mundo fantástico en el que, desde niño, se aislaba cuando surgían los problemas.

Un terrible hecho hará que se replantee su vida, su forma de ser, todo lo que le rodeaba, para intentar cambiar… Mientras un picajoso Joker insiste una y otra vez en que se siga revolcando en su particular "paraíso", repleto de videojuegos, figuritas, comida y alcohol.

Esta es la crónica de una vida fallida, pese a los éxitos, y como a través del arte y el talento, recuperó su camino.

La labor de Eduardo Risso ilustrándola es tremenda, cambiando de técnica (los saltos entre realidad y ficción así lo confirman) y ofreciéndonos su arte en pleno esplendor. Un autor éste que, afortunadamente, aún tiene mucho y bueno que contarnos, así que permanezcan atentos a las viñetas, no vayan a perdérselo.

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