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Punto de apoyo para girar

  • La victoria ante el Olympiacos marca un camino a seguir en cuanto a actitud y acierto, aunque los jugadores son los primeros en asumir que hay que mejorar, sobre todo en la Liga ACB

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Arquímedes pedía un punto de apoyo para girar la Tierra. Eso era en el siglo III a. C. Más de dos milenios después, el Unicaja puede haber encontrado en la victoria ante el Olympiacos un partido con el que invertir una trayectoria preocupante. El severo repaso a un equipo de talla superior vale para convencerse de que equipo hay. Con sus taras y problemas, pero éste no es un bloque para estar en puesto de descenso en la ACB. Ante el conjunto del Pireo, Printezis estuvo desdibujado, Freeland firmó puntos y rebotes pero sin la brillantez de otros encuentros, Guillem Rubio no acaba de encontrar su sitio y rol, Berni permaneció fuera de la rotación... No fue un encuentro perfecto, ni mucho menos. Pero se ganó por 18 puntos.

Aíto mostraba su preocupación cuando antes del partido ante el Olympiacos cuestionaba a sus jugadores quién era el favorito y todos le respondían que el Unicaja. Le preocupaba que sus hombres no asumieran la realidad. Y ésta, a día de hoy, es que es líder de su grupo en la Euroliga y colista en la ACB. No se pueden disociar, porque es el mismo equipo el que compite. Al menos, llevan la misma camiseta, aunque los resultados sean distintos.

Robert Archibald se ha ganado galones en este equipo. Sostiene Aíto que él nunca eligió líderes de un equipo en su carrera, que estos salen de manera espontánea, por carácter. El escocés maneja los códigos de su entrenador y sabe que tiene que dar un paso adelante. Lo ha pegado dentro de la pista, jugando mermado y con la visión reducida con una máscara. Y lo pega fuera. Decía antes del duelo ante el Olympiacos que la situación era indigna de un club como el Unicaja. Y mantiene el mensaje tras la victoria."Tenemos que estar contentos por cómo ganamos y más por la manera en que lo hicimos. Por ser capaces de competir durante todo el partido", alabó Archibald, antes de regresar a un discurso cauteloso: "Será difícil mantener este nivel, volver y hacerlo igual en el próximo entrenamiento y el domingo en Sevilla, pero hay que hacerlo. Pero tiene que ser bueno que todos los jugadores sepamos lo que tenemos que hacer para estar donde tenemos que estar".

Si hubo un protagonista del partido, dentro de un juego coral, ése fue Taquan Dean. Sus primeros puntos oficiales con el equipo los logró a los 10 segundos del partido con un triple. Efecto liberador, tanto para él como para sus compañeros. "Mi pierna va mejor y lo noté mucho sobre la pista. Tuve mi mejor partido desde que llegué al Unicaja y fue una victoria muy importante para el equipo, pero tenemos que empezar a ganar partidos también en la competición española. En colectivo, jugamos realmente bien ante un equipo bueno con grandes jugadores. Tenemos que seguir en esa línea", decía el esforzado escolta cajista, cuyo brillo abre nuevas perspectivas. Si consigue asentarse como jugador de referencia en el exterior hay un contrapeso al buen juego interior existente. Cuestión de equilibrio.

También está el factor emocional, no sólo el físico. Los jugadores se reunieron tras la derrota en San Sebastián, como decía Saúl Blanco tras ganar al Olympiacos. "Somos los primeros en preocuparnos y en ser conscientes de que lo estamos haciendo mal. Nos reunimos y nos recordamos que había que mejorar de manera urgente. Ahora se trata de mantener la línea, de no bajarnos", aseguró el escolta asturiano, que da destellos aunque no tiene la continuidad en la producción anotadora que se esperaba. En camino de ella anda.

Un discurso común, de alegría por la mejora y de precaución porque hay que demostrarla de manera continuada en el tiempo. Toca refrendarlo en Sevilla.

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