Andrés Pascual | Escritor y abogado en excedencia “La incertidumbre hay que verla como una vía para la prosperidad”

Andrés Pascual posa para la entrevista. Andrés Pascual posa para la entrevista.

Andrés Pascual posa para la entrevista.

Andrés Pascual Carrillo de Albornoz (Logroño, 1969) decidió dejar su vida de abogado civilista, profesión que desempeñó tres decenios, y lanzarse a la aventura de vivir en el alambre como creador literario. Cerró así un círculo, porque antes fue músico en el grupo Catorce de septiembre, de cierto éxito en los años 80 del siglo pasado. Viajero incansable, lo que le llevó a escribir, ha hecho de la incertidumbre un modelo de vida próspera. Autor de doce libros, lleva esa experiencia a su última obra, Incertidumbre positiva (Espasa, 2020), un método para convertir las incertezas en una herramienta para lograr el éxito vital.

–¿Usted se considera un divulgador nato?

–Desde pequeño me ha encantado comunicar. Lo propio o lo ajeno. Me considero un divulgador de lo que siento, del o que experimento y de lo que vivo.

–Sus libros están plagados de conocimiento que proviene de vivencias, ¿no?

–Sí. En Incertidumbre positiva fundo la aventura personal de lanzarme a la fascinación de la incertidumbre con las enseñanzas y recomendaciones de científicos y maestros de todos los tiempos que me han acompañado y que he estudiado ex profeso para este libro.

–También las novelas, ¿no?

–Sí. Todas las novelas tienen un toque de crecimiento personal. Incluso los thrillers más sangrientos, como El beso del ángel, mi última novela, que habla de la búsqueda de la identidad personal como herramienta para salir adelante en los momentos más complejos. Es algo que quizás deberíamos aplicar en estos días.

–Usted decidió dejar una carrera de profesional del Derecho y arriesgarse a dedicarse solo a su creación literaria. ¿Cuánto hay de aquel paso en esta Incertidumbre positiva?

–Es el germen y la fuente de honestidad, pero el método en sí está construido a partir de enseñanza de verdaderos maestros y científicos.

–¿Está escrito para que transformemos la incertidumbre en un elemento que ayude y no aflija?

–Más que transformarla, verla como lo que realmente es, una vía para la prosperidad. Durante siglos nos han metido en la cabeza que era un hándicap. Y por una cuestión de neurociencia nos lo hemos acabado creyendo y temiendo a un fantasma que en realidad es nuestra vía más directa al éxito, entendido no sólo en lo material sino como plenitud personal en cualquiera de sus manifestaciones.

–¿La incertidumbre no debe ser enemiga entonces de la felicidad?

–La incertidumbre es nuestra fuente principal de libertad, ya que si viviésemos en un estado ficticio de total certidumbre seríamos poco menos que robots. Por mucho que tuviéramos, no dejaríamos de ser esclavos.  Si bien la felicidad proviene de realidades abstractas, como construir, compartir, trascender... A parte de esta virtud, un tanto intangible, hay otra mucho más práctica, y es que es que la incertidumbre es una fuente casi inagotable de oportunidades fruto del flujo de cambios constante. Nada es permanente. Ni tan siquiera el fracaso. Podríamos decir también para esos días. Lo único que necesitamos es que una palabra, como incertidumbre, nos robe la atención y nos merme nuestra capacidad de acción. Para mí, los fundamentos de la prosperidad son la atención plena, las opciones que tenemos delante y la acción en el ahora, que es el único momento que existe. Si esperamos el momento propicio, jamás haremos nada porque el momento propicio no existe. Lo que sí que existe es este momento, que es único.

"Para tener éxito está acreditado que tan importante es qué hacemos como qué actitud adoptamos"

–Usted ha definido siete pasos para lograr la incertidumbre positiva, ¿no teme que se confunda con un libro de autoayuda?

–Tampoco me parece peyorativo denominarlo autoayuda. Porque en momentos complicados, cualquier herramienta que nos ayude a hacernos la vida un poco más fácil ha de ser bienvenida. En este caso, de lo que se trata es de ayudarnos a no complicarnos más por nuestro caos interior. Bastante caos hay ya alrededor como para además generar un estrés reactivo que lo complique más todavía. Esta es la razón por la que tenemos que ser más tolerantes con la incertidumbre, con el cambio, con el caos, con la inseguridad, para estar al cien por cien de nuestras facultades y poder seguir actuando, independientemente de las circunstancias, con la actitud correcta. Para lograr el éxito está acreditado que tan importante es lo que hacemos como la actitud que adoptamos.

–¿Lo más importante es asumir que uno no lo puede controlar todo?

–Hoy en día es lo más importante. Dejar de preocuparnos por aquello que no podemos controlar y empezar a ocuparnos de las cosas que sí están a nuestro alcance. Cuando la incertidumbre nos azota, pensamos que, como no podemos cambiar lo grande, no podemos hacer nada con lo pequeño. Y es todo lo contrario. 

–¿Es oportuno el libro para el momento actual?

–En este momento puede aportar muchas claves y herramientas para salir adelante con más fluidez, pero también creo que convertirnos en personas más tolerantes a la incertidumbre es bueno en cualquier momento, ya que no es algo exclusivo de las crisis. Es un estado permanente y natural.

–¿Pero usted no llega a proponer vivir sin miedo, que es algo humano, no?

–No, precisamente lo que propongo es que no aceptemos tal y como somos sin dramatismos.

–¿Lo escribió para ayudar, ayudarse o ambas cosas?

–Siempre van unidas. Cuando nos ayudamos reflejamos una luz que puede alumbrar el camino de los demás.

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