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Partido popular Repercusiones de la investigación judicial de la red destapada por el juez Garzón

Rajoy sale reforzado del caso Gürtel

  • El líder del PP sale indemne electoralmente de la trama corrupta que salpica a su partido en Madrid y en Valencia, y reafirma su liderazgo al quedar Aguirre y Camps, alternativas a su poder, quemados por el caso

Ni desgaste electoral ni deterioro de la imagen pública. El escándalo de corrupción del conglomerado de 23 empresas dirigidas por Francisco Correa, que se gestó al calor de destacados dirigentes del PP en Madrid y en Valencia según las conclusiones de la instrucción del caso Gürtel, no parece que haya erosionado el liderazgo del presidente del PP, Mariano Rajoy. Y eso que estalló en el peor momento posible, en plena batalla electoral en Galicia y el País Vasco. Al contrario de lo que se podría esperar, desde que la Justicia destapara la trama corrupta, con el juez Baltasar Garzón al mando de las pesquisas iniciales, Rajoy parece haberse reforzado internamente y reafirmado electoralmente.

De un plumazo y sin esfuerzo, el líder de los populares se ha quitado de encima a dos potenciales rivales que podrían desbancarle del puesto de mando de Génova en un hipotético rebrote de la cruda crisis interna que los populares vivieron durante cuatro meses de ácidas e interminables críticas a la gestión de su jefe de filas: desde la derrota en las generales de 2008 hasta el cónclave de Valencia en el que Rajoy renovó su liderazgo.

La presidenta madrileña, Esperanza Aguirre, que enseñó los dientes a Rajoy pero no llegó a dar el paso definitivo para disputarle la Presidencia del PP en la cita de Valencia al carecer de apoyos, y el líder valenciano, Francisco Camps, que entraba en todas las quinielas para sucederle por su carácter conciliador pero que optó por ponerse del lado de Rajoy, parecen haber perdido toda esperanza de darle el relevo.

Tanto Aguirre como Camps han salido muy malparados del caso Gürtel. En el caso de Aguirre, porque en la trama destapada por Garzón hay tres diputados autonómicos inculpados de haber mediado desde sus responsabilidades públicas en beneficio de los intereses de las empresas de Correa a cambio de sustanciosas cantidades de dinero que, según el caso y la instrucción de Garzón, oscilan entre los 250.000 euros y el medio millón.

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM), encargado ahora de llevar la investigación al haber aforados implicados, ha ratificado hasta ahora todas las imputaciones hechas inicialmente por Garzón en la instrucción. Con el añadido para la presidenta madrileña de que uno de los tres dirigentes inculpados, el ex consejero del Gobierno de Madrid Alberto López Viejo, era una de las personas de su máxima confianza y el encargado de organizar todos los actos de la baronesa.

Pese a que Aguirre no ha resultado directamente afectada y que lo han sido tres de sus subordinados y otros cuatro alcaldes madrileños, escándalos de este calibre suelen perseguir políticamente a los superiores de los implicados y a las siglas del partido al que están adscritos. De eso al menos se encargan sus rivales. Así ocurre en el caso del PP con el PSOE, al que aún hoy los populares siguen calificando en sus mítines de "partido de la corrupción" por casos como el de Roldán o Filesa, que se remontan a la década de los 90, cuando Zapatero no tenía ninguna responsabilidad en Ferraz.

El segundo damnificado por la trama Gürtel es Francisco Camps, el todopoderoso barón emergente del PP. Al contrario que Aguirre, ha resultado inculpado por Garzón. A la espera de que el Tribunal Superior de Justicia de Valencia (TSJV) confirme o no ésta y otras tres imputaciones de aforados valencianos, el auto del juez de la Audiencia Nacional establece una relación causa-efecto entre las adjudicaciones de actos políticos y eventos del Gobierno valenciano por valor de 4 millones a una de las franquicias de la red de Correa, Orange Market -dirigida por Álvaro Pérez, conocido popularmente por El Bigotes-, a cambio de trajes a medida valorados en 12.783 euros que Camps habría recibido de la red corrupta. Una acusación que dirigentes del PP consideran ridícula con el argumento de que con tres o cuatro trajes no se compra a nadie.

Tan es así y tal es la confianza que han depositado en Camps que la plana mayor del PP, con Rajoy a la cabeza, ha salido en tromba para apoyarle, aunque en el PP hay quien detrás de este respaldo ve el precio político que ha tenido que pagar Rajoy en contraprestación por el amparo del valenciano en plena crisis interna del partido de la gaviota.

Si Rajoy ha salido reafirmado en su liderazgo al quedarse sin la sólida alternativa que ofrecían Aguirre o Camps a su poder, quemados por este escándalo y con ello prácticamente incapacitados para liderar el PP, y ya tan sólo amenazado por la alternativa que representaría Alberto Ruiz-Gallardón, el eterno delfín en la sombra, el caso Gürtel tampoco ha castigado electoralmente al PP a tenor de las últimas encuestas y de los resultados obtenidos en las autonómicas gallegas y vascas del pasado 1-M.

Así, el sondeo del CIS publicado el pasado jueves correspondiente al mes de abril -el punto álgido del caso Gürtel se alcanzó en marzo con la publicación del nombre de los imputados-, da un empate técnico entre PP y PSOE. La lectura positiva de la encuesta para los populares es que suben en intención de voto, mínimamente y aunque lo hace más el PSOE, y la subida también en tres décimas de la popularidad de Rajoy, lo que vendría a avalar la tesis de que ni su figura ni el PP han sufrido desgaste alguno por este caso. Es más, en Galicia el PP logró una rotunda mayoría absoluta ganando dos diputados más que en 2005, mientras que en el País Vasco tan sólo se dejó un par de escaños respecto de los comicios anteriores.

El caso Gürtel ha revelado además la otra cara de Rajoy, hasta ahora desconocida. Internamente se le venía reprochando su proceder ante los conflictos internos. En lugar de atacarlos, decían sus críticos, optaba por una espera paciente que sólo conseguía agravar el problema.

Esta vez, en cambio, y en un giro que ya se apreció en la última refriega entre Aguirre y Gallardón a cuenta de la trama de espionaje en Madrid, Rajoy ha encarado el problema suspendiendo de militancia a los imputados, lo mínimo que podía exigírsele según la oposición. También ha actuado contra Gerardo Galeote, otro de los implicados por Garzón, al sacarle de las listas a las europeas del próximo 7 de junio por petición del primero.

Pero la verdadera medida de la diligencia de Rajoy ante la adversidad vendrá dada por la respuesta que dé si Camps resulta finalmente imputado por el TSJV, dada la gran sintonía que hay entre ambos dirigentes y dado también que éste fue clave en la reelección de Rajoy en Valencia. Igualmente está por ver qué hará Rajoy si otro hombre de su confianza, Luis Bárcenas, acaba también inculpado por el TSJM.

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