Festival de Malaga

Qué bello es vivir, qué lindo es amar

Sexo fácil, películas tristes. Sección Oficial. España, Argentina, 2014. Dirección y guión: Alejo Flah. Intérpretes: Ernesto Alterio, Quim Gutiérrez, Marta Etura, Julieta Cardinali, Carlos Areces, Bárbara Santa-Cruz, María Alché, Mónica Antonopulos, Luis Luque.

Créditos en typewriter, historia de escritores. Y como este arranque, poco se deja a la sorpresa en la comedia Sexo fácil, películas tristes; primera incursión en la dirección del argentino Alejo Flah, tras haber escrito el guión de Séptimo, la desigual cinta de suspense con Ricardo Darín y Belén Rueda.

En esta ocasión, narra la historia de Pablo (Ernesto Alterio), un escritor afincado en Buenos Aires que recibe el encargo de escribir una comedia romántica. En su desarrollo, no podrá evitar establecer rasgos comunes entre las contingencias sentimentales de sus personajes (Víctor y Marina, una pareja de enamorados en Madrid) y las suyas propias.

El resultado es una película formalmente correcta, ciertamente mimada en su escritura, pero previsible en todo lo demás. Como enuncia el propio Pablo -voz en off, fiel al género-, en las comedias románticas "el principio es fácil y el final está claro". El problema, como en el filme, es lo de en medio. Y la estructura, que intercala las secuencias de una trama y otra, provoca que los lazos entre ellas se hagan demasiado evidentes y debiliten capacidad de sorpresa y ritmo: Pablo y Víctor comparten una camaradería similar con su escudero; cuando uno siente que pierde el tren, el otro hace lo propio con un avión; cuando ambos consideran su relación afianzada, la misma se derrumba, etc.

La cinta adquiere, eso sí, cierta personalidad cuando incorpora subtramas tangenciales, aunque sea brevemente (desaprovechada la aparición del personaje de Camila, interpretado por María Alche); así como cuando plantea juegos con la música diegética -brillante el cambio de piano a cello-. Pero la carencia principal radica en que sólo la historia de Pablo genera cierto interés -a lo que contribuye, sin duda, el buen trabajo de Alterio- y propone algún conflicto. En la ficción, mientras tanto, todo va como la seda.

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