El pueblo de Málaga que fue arrasado en la Guerra Civil y hoy es un refugio y paraje de cuento
Con una triste historia detrás, La Sauceda es una de las ubicaciones escondidas y secretas de la provincia de Málaga donde pernoctar en plena naturaleza
Abandonada tras la Guerra Civil, ahora es un paraíso rural: así es la aldea más recóndita de Málaga
Hay lugares donde el silencio no es vacío, sino memoria. En pleno corazón verde de la Serranía de Ronda, entre barrancos cubiertos de musgo y senderos donde la humedad lo invade todo, LaSauceda emerge como uno de esos enclaves donde la historia y la naturaleza conviven sin estridencias. Hoy es un paraje de cuento dentro del Parque Natural de Los Alcornocales; ayer, un pueblo borrado del mapa por la Guerra Civil española, convertido en símbolo de refugio, resistencia y tragedia.
El despoblado de La Sauceda se localiza en el término municipal de Cortes de la Frontera, en el extremo occidental de la provincia de Málaga, en un punto donde el territorio malagueño se funde con la provincia de Cádiz. Su emplazamiento, rodeado de barrancos y bosques densos de alcornoques, quejigos, helechos y musgos, lo convirtió históricamente en un lugar aislado, de acceso complejo y protegido de manera natural.
La influencia de las brisas atlánticas genera un microclima húmedo que mantiene el verdor durante buena parte del año. Arroyos, pequeñas corrientes de agua y una vegetación exuberante construyen un paisaje que, según la época, parece sacado de un relato fantástico. Este entorno natural es uno de los grandes valores actuales de LaSauceda, integrada plenamente en el Parque Natural de Los Alcornocales.
Refugio durante la Guerra Civil española
Durante los primeros meses de la GuerraCivil, La Sauceda adquirió un papel clave como refugio. Hasta este enclave llegaron combatientes del bando republicano y, sobre todo, numerosos civiles que huían de la represión franquista procedentes de la campiña de Jerez y de otros puntos de la provincia de Cádiz. Málaga, que aún resistía, se convirtió en destino de escape, y LaSauceda fue una parada estratégica en ese camino.
Su orografía, con caminos angostos y cerrados, dificultaba el avance de un ejército regular, lo que permitió frenar temporalmente a las tropas sublevadas. Sin embargo, esa ventaja natural no fue suficiente para evitar el desenlace.
El asalto y la destrucción del pueblo
El 31 de octubre de 1936 marcó el principio del fin de LaSauceda. Aviones modelo Breguet bombardearon el enclave, y al día siguiente varias columnas del ejército sublevado llevaron a cabo un ataque envolvente. El pueblo fue completamente destruido. De las edificaciones originales apenas quedaron en pie algunos restos, siendo la ermita uno de los elementos más reconocibles entre las ruinas.
Tras la caída del pueblo, se desencadenó una represión brutal. Fusilamientos, torturas y asesinatos marcaron aquellos días. Muy cerca de LaSauceda, el cortijo de ElMarrufo fue utilizado como cuartel, convirtiéndose en uno de los escenarios más oscuros de este episodio. En sus alrededores se localizaría posteriormente una de las fosas comunes más grandes de España, con restos de numerosas víctimas civiles.
El historiador FernandoSígler ha definido lo ocurrido en LaSauceda como un auténtico genocidio, al tratarse de la eliminación sistemática de un núcleo de población completo. A día de hoy, los trabajos de investigación y excavación han permitido recuperar parte de la verdad, aunque queda mucho por documentar.
Del abandono a la recuperación ambiental
Tras décadas de abandono, en 1979 comenzaron los trabajos de reconstrucción parcial del antiguo poblado forestal. De ese proceso nació el Núcleo Recreativo Ambiental de La Sauceda, un espacio que combina la conservación del entorno natural con la recuperación de la memoria histórica del lugar.
Las antiguas ruinas dieron paso a un conjunto de cabañas y zonas comunes integradas en el paisaje. La energía disponible procede de sistemas solares con suministro limitado, una característica que refuerza el carácter aislado y tranquilo del enclave. Duchas comunes, espacios para cocinar y áreas abiertas completan un conjunto pensado para convivir con el entorno sin alterarlo.
Naturaleza, historia y memoria en Los Alcornocales
Hoy, LaSauceda es sinónimo de biodiversidad, senderos entre bosques cerrados y restos visibles de un pasado que sigue presente. El visitante puede recorrer los caminos que atraviesan el despoblado, observar la riqueza natural del Parque Natural de Los Alcornocales y conocer un episodio fundamental de la historia reciente del sur peninsular.
El acceso se realiza desde Cortes de la Frontera, siguiendo la carretera hacia el Puerto de Gáliz y enlazando posteriormente con la vía que conduce a Jimena de la Frontera. El trayecto, ya de por sí, es una inmersión en uno de los paisajes forestales más singulares de Andalucía.
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