Málaga

El año 2019 va camino de convertirse en el más seco de la historia en Málaga

  • Hasta la fecha hay registrados 181 litros en la capital y se prevé que diciembre sea poco lluvioso

  • Septiembre y abril han sido los meses con más precipitaciones, ligadas al fenómeno de la DANA

Estado del pantano de La Viñuela, en diciembre de 2019. Estado del pantano de La Viñuela, en diciembre de 2019.

Estado del pantano de La Viñuela, en diciembre de 2019. / M. H.

Málaga lleva camino de batir un nuevo récord en lo meteorológico. Y es que, si la situación no cambia en lo que resta de este mes de diciembre, el año 2019 pasará a la historia como el más seco que vive la capital en casi ochenta años. Hasta la fecha las precipitaciones contabilizadas en la estación del aeropuerto de Málaga marcan 181,2 litros por metro cuadrado –unos 344 litros por debajo de la media–. Los primeros registros oficiales con los que cuenta la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) se remontan al año 1942 y desde entonces no ha habido un año tan poco lluvioso como el actual.

El dato destaca, además, por quedar todavía lejos del que hasta ahora era el año más seco de la serie en la capital malagueña, el 1985 en el que cayeron solo 267 litros por metro cuadrado. Incluso supera por mucho a la otra referencia que hay en el siglo XXI con respecto a la falta de precipitación, el pasado 2005 que cerró con 296 litros.

Con todo esto y con la predicción meteorológica de diciembre en la mano, desde la Aemet en Málaga ya dan por hecha la efeméride. “Tiene bastantes opciones para ser el año natural menos lluvioso en Málaga desde que tenemos datos”, afirma el jefe de Predicción del Centro Meteorológico, José María Sánchez-Laulhé. “No digo que sea imposible, siempre cabe la esperanza, pero con las perspectivas que hay de precipitaciones para el resto del mes es complicado que se supere el registro. Estaríamos en un récord de año seco”, añade, precisando que “los modelos estacionales dan que la precipitación va a ser inferior a la normal en este mes”.

Aún así, matiza que en otras ocasiones, cuando ha ocurrido un cambio “grande” de sequía a tiempo lluvioso en esta zona tampoco se ha previsto con mucha antelación”, sino que se ha visto apenas una semana antes.Las lluvias de este año se han concentrado en septiembre. Aún así, el agua se concentró en un solo día, el 14, con el paso de una DANA que obligó a activar el aviso de nivel rojo y que dejó unos 60 litros por metro cuadrado en el aeropuerto, provocando numerosas incidencias en la capital e inundaciones en localidades como Alhaurín El Grande, Villanueva del Trabuco y Archidona.

Por lo demás, el otro mes que podría catalogarse como lluvioso este año fue abril, con algunas precipitaciones durante la Semana Santa. El resto de meses han sido todos más secos que la media. De este otoño, destaca el caso particular de octubre que dejó solo cinco litros de lluvia en el único día de precipitaciones que hubo, según los registros del Centro Meteorológico. Fue, además, el noveno mes más cálido del siglo, con temperaturas 1,3 grados centígrados por encima del valor normal.

En el resto de la provincia de Málaga la situación es parecida aunque en noviembre sí ha habido datos “algo más positivos”. Tal y como explica Sánchez-Laulhé, ha llovido “particularmente poco” en la capital y en la costa porque “el flujo que ha habido en otoño ha sido de componente norte, lo que ha hecho que los frentes que han llegado hasta aquí lo hayan hecho ya con poca humedad, muy extenuados, después de pasar los sistemas montañosos del norte de la Península, del Sistema Central y el Penibético”.

Pese a la tendencia de sequía, Sánchez-Laulhé asegura que el momento actual entra dentro de lo habitual del clima Mediterráneo. “Llueve con irregularidad, como siempre ha pasado aquí”, afirma, al tiempo que recuerda que 2018 tuvo un balance de más de 600 litros en la capital, por encima de la media que se calcula en los 525 litros al año. “Los años 70 fueron insólitamente lluviosos en Málaga y después, por ejemplo, en 2010 cayeron 1.200 litros”, precisa el experto, que insiste en el carácter “irregular” de las precipitaciones en la capital, donde se han registrado variaciones en décadas, pasando de años muy lluviosos a periodos más secos.

En cuanto a la sucesión de gotas frías o DANA, Sánchez-Laulhé señala que “no es algo tan anormal como nos parece”, sino que se trata de un fenómeno “muy propio” del clima Mediterráneo. Tal y como lo describe este experto, consiste en “un desprendimiento de aire frío desde zonas polares hasta nuestras latitudes” y es algo “histórico” en toda la provincia malagueña. De hecho, según comenta, estaríamos en “la zona con más gota fría del mundo”.

En este sentido, expone que le problema no es la presencia de este fenómeno al que históricamente se ligan las precipitaciones durante el otoño, sino que lo que preocupa es que cada vez vienen con “más inestabilidad o violencia”. Esto sí podría achacarse, a su juicio, al cambio climático: “El hecho de que cada vez las temperaturas son más altas y la capacidad del aire por retener la humedad es mayor, aumenta la posibilidad de que estos fenómenos sean más violentos”.

La escasez de lluvias a lo largo de este 2019 ha hecho mella en los pantanos, que han visto sus reservas bajar con respecto a hace un año. Según los datos de Hidrosur, los embalses de la provincia acumulan 322,36 hectómetros cúbicos de los 594,51 de su capacidad total. De media, están al 54% de su capacidad.

El de La Viñuela es el que presenta una situación más complicada, está al 29,51% con solo 48,82 hectómetros. El de La Concepción está al 32,11% y el de Casasola al 45,03%. El de Guadalteba está al 76,04%; el del Guadalhorce al 67,71% y el del Conde del Guadalhorce al 63,47%.

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