Educación | 125 aniversario de la obra salesiana en Málaga Casa salesiana de puertas abiertas

  • La orden cumple 125 años de su llegada a la ciudad y su labor educativa con los más desfavorecidos

  • La formación profesional es uno de los pilares del centro, que se inició con talleres de imprenta, sastrería, alpargatería y tahona

El patio del colegio Salesianos de Málaga. El patio del colegio Salesianos de Málaga.

El patio del colegio Salesianos de Málaga. / Javier Albiñana

En el recreo, cientos de alumnos de diversas edades juegan al fútbol, charlan y comen su bocadillo. Celebran con ánimo los goles en una liguilla interna del mes de Don Bosco y se cuentan confidencias en el enorme patio que centra las instalaciones del colegio Salesianos de Málaga. Son los alumnos del nuevo milenio, algunos de los 1.300 que conforman hoy uno de los centros con más historia de la ciudad. Sus puertas, siempre abiertas, ya acogían en 1894 a los niños y jóvenes más desfavorecidos.

Con ellos puestos en el centro de su proyecto, emprendieron la labor de darles formación, de enseñarles distintos oficios y educarles en valores para que pudieran tener un futuro de oportunidades. Este 2019 están de celebración. Se cumplen los 125 años de la implantación de la orden en la provincia.

Fachada del edificio principal en una imagen de principios del siglo pasado. Fachada del edificio principal en una imagen de principios del siglo pasado.

Fachada del edificio principal en una imagen de principios del siglo pasado.

Primero se asentaron en la calle Refino, pero la sede se quedó pequeña para atender a tantos jóvenes y se trasladaron al edificio que ocupa actualmente el centro educativo, el antiguo asilo de San Bartolomé que ya daba asistencia a niños desprotegidos. Esto encajó a la perfección con el espíritu salesiano y su obra comenzó a crecer.

Alumnos estudiando mecanografía Alumnos estudiando mecanografía

Alumnos estudiando mecanografía

Tenían talleres de alpargatería, tahona para hacer pan, sastrería e imprenta. Lo importante era darle un oficio a los más desamparados. “Don Bosco concibió este proyecto para recuperar a jóvenes de familias muy pobre, muy humildes que no tenían capacidad para ofrecer una formación a sus hijos”, explica Antonio Gil, director titular de la institución.

Uno de los módulos formativos en los años 90. Uno de los módulos formativos en los años 90.

Uno de los módulos formativos en los años 90.

La obra salesiana fue creciendo y tuvo que rehacerse casi desde cero tras los deterioros provocados en la guerra civil. Pero no falló a su propósito de apostar por el más débil y dar respuesta a las necesidades del barrio, como explica la directora pedagógica, Inma Palma Fernández. “El espíritu salesiano no sólo se centra en el conocimiento, sino en ofrecer una educación integral, los valores tienen mucho peso en nuestro proyecto y trabajamos mucho por la inclusión y la atención a la diversidad en el aula”, indica la directora pedagógica.

Alumnos del ciclo Instalaciones Eléctricas y Automáticas. Alumnos del ciclo Instalaciones Eléctricas y Automáticas.

Alumnos del ciclo Instalaciones Eléctricas y Automáticas. / Javier Albiñana

Desde que se permitieron los conciertos educativos con las entidades privadas y religiosas, Salesianos formó parte de la red de colegios concertados de la provincia. Ofrece desde Infantil a Bachillerato, este último con un concierto singular en el que las familias solo tienen que pagar una pequeña matrícula al año. Y su pilar básico es la formación profesional. Cuenta con tres Grados Medios y tres Superiores y dos FP Básica.

“La FP está en el trasfondo de todo, cómo hacer que un joven excluido, sin recursos, tenga una oportunidad, pues dándole una formación técnica y en valores”, afirma Eva Sánchez, profesora de Matemáticas de Bachillerato y coordinadora del grupo de comunicación. “Tenemos incluso a padres de alumnos que se están reciclando y quieren obtener una formación más específica y técnica”, comenta la docente.

Una de las clases de Primaria del centro. Una de las clases de Primaria del centro.

Una de las clases de Primaria del centro. / Javier Albiñana

Este curso cuentan con los ciclos de Gestión Administrativa, Electrónica de Vehículos e Instalaciones Eléctricas y Automáticas en Grados Medios. Y los Superiores de Administración y Finanzas, Mantenimiento Electrónico y Mantenimiento de Instalaciones Térmicas y de Fluidos. Dos de ellos son en modalidad dual y está siendo “una experiencia muy positiva, hay intención de seguir ampliando, es un trabajo bastante interesante”, apunta la directora pedagógica. Los que prefieran encaminarse a los estudios universitarios pueden hacerlo en los bachilleratos de Ciencias, Tecnología y Humanidades y Ciencias Sociales. 

“La filosofía salesiana se centra en el protagonismo de los jóvenes como algo fundamental, en la creatividad, que se fomenta muchísimo, y en el sentido de la alegría, ver la vida desde el lado positivo”, comenta Antonio Gil. “Nuestra educación está abierta a todo el que quiera venir, se respetan otras creencias y religiones y todos participan con libertad”, agrega el director titular. Así, esta orden cristiana acoge a alumnos de otros credos, etnias y nacionalidades con el mismo respeto. “Hay una interculturalidad grande porque somos reflejo de la sociedad que nos rodea”, dice Inma Palma. Y esa realidad es la del barrio de Capuchinos.

El patio en una de las fiestas del colegio. El patio en una de las fiestas del colegio.

El patio en una de las fiestas del colegio.

“Don Bosco decía que lo importante es la persona, me interesas tú tal como eres”, comenta Antonio Gil. Y eso supone que, como en una familia, sus miembros son los que son, no hay posibilidad de elección y, sin embargo, se quieren por igual. A los niveles pos obligatorios llegan también muchos alumnos desde otros municipios. Antequera, Riogordo, Colmenar, Casamermeja... De allí es Julián Núñez, que entró en Salesianos hace seis años, en primero de la ESO. Ahora estudia segundo de Bachillerato y está dispuesto a ingresar en alguna ingeniería el próximo curso.

“Mi hermano entró en 4º de Secundaria y mis padres aprovecharon que tenía puntos por hermano para que yo también me trasladase”, relata Julián. Él no tenía muchas ganas de dejar a su núcleo de amigos en el pueblo y tener que coger el autobús a diario para estudiar en Málaga. Sin embargo, en este centro encontró un ambiente tan acogedor que ya nunca quiso irse. “Venía solo pero a los diez minutos de entrar ya estaba haciendo amigos, aquí te acogen muy bien, es fácil adaptarse”, dice.

Alumnos de Infantil disfrutan de su recreo. Alumnos de Infantil disfrutan de su recreo.

Alumnos de Infantil disfrutan de su recreo. / Javier Albiñana

El trato con los profesores y “el buen ambiente” atraparon a este joven de 17 años. “Me ha abierto muchas puertas”, agrega. Además de cumplir con los objetivos pedagógicos, su vinculación ha ido más allá y forma parte de los grupos de fe. Además, los viernes por la tarde el colegio se convierte en un centro juvenil que invita a los chavales del barrio a jugar al baloncesto, al pimpón y a las múltiples actividades que se organizan desde las seis de la tarde hasta las nueve y media.

“La obra salesiana llega mucho más allá de la educación”, dice la profesora Eva Sánchez y destaca que hay un total de 12 entidades distintas vinculadas a la orden, desde la cofradía a la Fundación Don Bosco con pisos de acogida para excluidos y migrantes, pasando por una ONG, el grupo de antiguos alumnos, los Salterrae, formados por universitarios, y los Salesianos Cooperadores, personas vinculadas a la casa que realizan la promesa de educar a los jóvenes.

Estudiantes en uno de los talleres hace medio siglo. Estudiantes en uno de los talleres hace medio siglo.

Estudiantes en uno de los talleres hace medio siglo.

“Es una cadena que se va robusteciendo desde la infancia y va generando vida”, comenta el director titular. Todas las entidades están representadas en el Consejo de la Obra Salesiana y, en su mayoría, “son seglares que trabajan por el bien común”, destaca Eva Sánchez.

Este año lo tienen cargados de actos, que iniciaron el pasado 8 de diciembre en la solemnidad de la Inmaculada. El sábado 26 presentarán el himno oficial de aniversario y el libro 125 años: Abrazando la vida. Recuerdos y Esperanzas. Terminarán en diciembre con el estreno del musical Don Bosco en el Teatro Cervantes, un montaje que están preparando tanto el profesorado como el alumnado del centro.

Las frases del fundador recordarán una obra que está presente en 136 países de los cinco continentes con más de 3.000 proyectos en funcionamiento. Uno de ellos forma parte del barrio de Capuchinos desde hace 125 años y en él seguirá con sus puertas abiertas.

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