Málaga

Coronavirus en Málaga: Las dos caras del mismo miedo en los tajos

  • Las obras privadas siguen o paran, según decide cada empresa

  • Los obreros se sienten desprotegidos

Uno de los obreros, este miércoles, trabaja en el edificio de Casas de Campos 8. Uno de los obreros, este miércoles, trabaja en el edificio de Casas de Campos 8.

Uno de los obreros, este miércoles, trabaja en el edificio de Casas de Campos 8. / M. H.

En la misma calle, Casas de Campos, una en los pares, la otra en los impares. Las dos obras buscan rehabilitar antiguos edificios para transformarlos en hoteles. De tres estrellas, la primera, de cuatro, la segunda. Pero en uno de los tajos se mueven 14 trabajadores, que operan en las cinco plantas del inmueble. Enfrente, sin embargo, sólo quedan como testigos los solitarios andamios. La constructora, Inicia Siglo XXI, decidió echar el cierre el viernes pasado debido al estado de alarma provocado por el coronavirus.

Dos encargados de la compañía ASCH controlan las labores en el número 8 de Casas de Campos, en el centro de la capital. Uno de ellos, trajeado, con guantes y mascarilla, admite que si él tiene miedo cómo no lo van a tener los operarios que trabajan en la rehabilitación del hotel. Casas de Campos es la parte trasera de Vendejas 7, la dirección oficial que figura para que Soho Boutique Urban S.L. explote el hotel de tres estrellas que pretendía abrir en mayo.

En el interior de la obra han colocado las instrucciones dictadas por el Ministerio de Sanidad. Deben estar separados metro y medio unos de otros. Pero cuando se levanta el polvo, las mascarillas también son muy molestas y acaban por desaparecer de la impedimenta.

El otro responsable de la constructora, relata que la empresa está esperando a se decida paralizar los trabajos por “fuerza mayor”. No se quiere correr con el coste económico que supondría tomar esa resolución sin el amparo de la norma. Y para eso es necesario que se introduzca una modificación en el decreto del estado de alarma.

Mejor no mentar el nombre de Pedro Sánchez, el presidente del Gobierno, a los dos trabajadores que ofrecen su opinión sobre la obligación de presentarse cada día en su puesto. Se sienten desprotegidos. De momento, sólo han sufrido dos bajas. Uno de los obreros falta por un problema digestivo. “El otro no viene porque tiene pánico por lo que le pueda pasar”, relatan los trabajadores.

Durante la conversación, trasciende que una de las constructoras malagueñas más importantes parará todos sus trabajos. Dos calles más abajo, una pequeña obra continúa ajena al debate.

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