Ganancia de pescadores
Opinión | Territorio Comanche
¿Han de implorar unos vecinos a su ayuntamiento que no les imponga una solución urbanística por narices en contra no solo del ordenamiento, sino también de la opinión pública de los ciudadanos?
Del plan SOS al ‘pelotaSOS’
En la sociedad actual, el devenir de los acontecimientos ha degenerado una situación marcada por planteamientos extremos que obedecen a unos intereses bien definidos, mientras una gran parte de la ciudadanía parece observar de manera indolente semejante espectáculo. Unos y otros hablan de polarización. Se trata de decir una gran barbaridad, para que después vaya diluyéndose, quede dicha y marque pauta. Nada que ver con la cultura del consenso que tan buenos resultados nos ha generado, en la propia provincia de Málaga, sin ir mas lejos. La declaración de Parque Nacional Sierra de las Nieves, es una buena referencia de esto.
Cultura del consenso que debería ser obligatoria en el diseño urbano, en el diseño de una ciudad que debe ser vivida por personas de diferente pelaje ideológico pero de la que en ningún caso nadie puede ni debe apropiarse. Frente a eso se generan propuestas que son lanzadas como armas arrojadizas a la ciudadanía en una falta de respeto absoluta hacia esa condición de ciudadano, haciendo más sólida que nunca aquella impresentable expresión de que el dinero público no es de nadie. Pareciera que ni el dinero público ni todo lo que genera. Si el Ayuntamiento tiene que abonar 21 millones de euros por adquirir una parcela en el solar del antiguo cine Astoria, con la que no sabe qué hacer, los abona que ya vendrá alguien a quien cargarle la responsabilidad de semejante desatino. ¿Se acuerdan del Museo de las Gemas? Pues eso.
Días atrás, ha parecido necesario que una delegación malagueña vaya a Nueva York, para contar, entre otros, a los ciudadanos de Albacete, Cuenca y Móstoles en la zona conocida como “Little Spain” lo sostenible que dicen nuestras infografías que en un futuro vamos a ser. Tiene perejiles la cosa, pero ya saben que lo público aquí tampoco es de nadie, así que esa ronda también la hemos pagado entre todos. Varias veces lo hemos comentado, y es que a infografías futuribles no nos gana ni Singapur!. Por cierto, otro contrato más con cargo a la Expo27. Que poquito a poquito ya se está llevando una buena pellita presupuestaria.
Mientras la delegación municipal malagueña estaba en el show de la infografía sostenible como debe ser cualquier infografía que se precie, se produjo el compromiso de la Subdelegación de Gobierno con los vecinos de una de las zonas más densamente pobladas del mediterráneo, que prefieren tener un parque urbano, una zona verde, a unos rascacielos. Son muchos años los que llevan justificadamente detrás de este tema desde la Plataforma Ciudadana Bosque Urbano de Málaga.
Parece que se ha dado un paso adelante con lo que la pelota ahora sí que está en el tejado del Ayuntamiento. ¿Han de implorar unos vecinos a su ayuntamiento que no les imponga una solución urbanística por narices en contra no solo del ordenamiento, sino también de la opinión pública de los ciudadanos? ¿Es normal que se estén planteando proyectos que se generan en una mesa camilla, y al margen de cualquier plan urbanístico? ¿Es razonable que se pretenda imponer un urbanismo con calzador sin involucrar a la ciudadanía que lo va a gozar o padecer?
No sería más simple, y sobre todo más democrático, contar con la opinión de la ciudadanía, que igual tiene algo que decir en el diseño de la Málaga de su vejez. Se llama gobernanza, y se les llena la boca de este concepto cuando les viene bien. Prueba: sitúese en el puente de Tetuán y mire hacia los Montes de Málaga, para a partir de ahí, y tras contemplar como un extraordinario mamotreto parte en dos la cuenca visual del Rio Guadalmedina, podrá preguntarse si es de recibo que la ciudadanía tenga que abonarse a este acomplejado urbanismo de los últimos tiempos.
¿Cómo puede quedar impune semejante destrozo paisajístico? ¿El paisaje de una ciudad tampoco es de nadie? Para los repartidores de carnets de malagueñismo ya sé que esta reflexión puede llegar a resultar herética, pero incluso en los habituales del rio revuelto ya están empezando a aparecer discursos de disconformidad de este “mamotretismo delatorriano”.
Málaga está de moda, Málaga es referente por varios temas, y no ha sido fácil llegar hasta aquí, pero este modelo basado en la especulación está dejando a gente atrás, y dista mucho de parámetros que la ubiquen como ciudad inclusiva. Ya sé que eso importa poco, pero cual puede ser el futuro de una ciudad que está expulsando a la gente joven porque los alquileres están disparatados, de una ciudad que está expulsando a las personas mayores porque no se puede vivir en el centro con los estándares de calidad que está conformando el actual modelo basado exclusivamente en la oferta hostelera, de una ciudad que en el fondo se está quedando vacía de ciudadanos con capacidad de opinión y que se deja en manos de turistas que están de tránsito.
Pero el problema no es ya la gentrificación de la almendra, entendiendo por tal a nuestro centro histórico, sino que una vez expulsados los vecinos anteriores, las viviendas han sido ocupadas por turistas, con lo que dicho modelo ha iniciado una expansión hacia los alrededores y hacia la periferia de los alrededores. Esto significa que en barrios relativamente jóvenes como Teatinos, con entorno universitario, es imposible lograr un alquiler por debajo de 900 euros, siendo lo normal abonar entre 380-420 euros por habitación.
La barbaridad de esta dinámica se alcanza en la periferia de Teatinos, como el Puerto de la Torre, en donde se llega a abonar 400 euros por un local acondicionado, como vivienda. Y ahora situémonos no ya en el sueldo medio en Málaga, sino en el de cada una de estas zonas, y no nos será difícil entender el progresivoempobrecimiento, y como 130 ciudadanos viven en la puta calle. Algunos miembros de la actual corporación municipal lo ven como progreso ¿Todo vale a cambio del pelotazo? Ganancia de pescadores.
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