Patrimonio

El Obispado presenta su proyecto para cubrir y proteger la Catedral de Málaga

  • Un tejado a dos aguas con estructura ligera solucionaría las filtraciones de lluvia por las bóvedas del templo

  • El visto bueno de la consejería de Cultura, clave para su realización

Recreación virtual de las cubiertas de la Catedral con el tejado a dos aguas. Recreación virtual de las cubiertas de la Catedral con el tejado a dos aguas.

Recreación virtual de las cubiertas de la Catedral con el tejado a dos aguas. / Obispado de Málaga

El Obispado de Málaga da un paso adelante en su proyecto para acabar con las filtraciones de agua que, desde hace décadas, afectan a las bóvedas y paredes de la Catedral de Málaga. Los responsables diocesanos presentaron un proyecto de tejado a dos aguas que cubriría la “quinta fachada” del principal templo de la capital siguiendo la propuesta que, en el año 1764, idease Ventura Rodríguez para continuar las obras de la seo. En este caso, los arquitectos José Manuel Sánchez La Chica y Adolfo de la Torre proponen una nueva estructura que proteja el conjunto y mantenga la posibilidad de realizar visitas guiadas siguiendo el concepto de espacio abierto pero facilitando su protección.

Este proyecto viene a dar solución al problema de las filtraciones que no pudo evitar la obra realizada por la consejería de Cultura de la Junta de Andalucía en el año 2009 con la segunda bóveda de ladrillo en la que se invirtieron casi dos millones de euros. Hace un año, la asociación Málaga por su Catedral daba la voz de alarma ante las grietas que se venían produciendo en los últimos años sobre esta solución y que se habían ampliado tras los efectos del calor y la lluvia. A ese respecto, Sánchez La Chica ha expresado que la intervención “no sólo ha resultado ineficaz, sino que se ha convertido en un problema añadido para la correcta conservación del templo”, dada la carga física que soportan ahora los muros renacentistas de la construcción.

La solución para el tejado se basará en una estructura mixta que contará con madera laminada de alta densidad y acero, una opción que convence a los responsables diocesanos por ser respetuosa con el proyecto original y ligera. A ella se añadirán, como recubrimiento exterior, tejas de cerámica vidriada en tonos marrones, siguiendo la línea de la parroquia del Sagrario. Todas estas soluciones contarán con actuales avances tecnológicos para que su construcción pueda estar finalizada en dos años a partir de la aprobación definitiva de la consejería de Cultura, que tratará el asunto a partir de la presentación oficial hecha a la consejera del ramo, Patricia del Pozo.

Además de en las propias cubiertas, cuya solución fallida se eliminaría a medida que se ejecutan las nuevas obras, las terrazas laterales y de la girola de la Catedral se reforzarán para evitar filtraciones y se arreglarán los bajantes para que el agua pueda salir a la calle sin acceder al interior del templo. “La estructura nueva descansa sobre los muros y no sobre las bóvedas, que no destacan por su grosor”, explica Sánchez La Chica acerca de las filtraciones que se producen desde hace años. “La nueva propuesta permite un movimiento y la dilatación de piezas que la actual no contempla”, lo que explica las grietas y colapsos que actualmente se pueden apreciar en las cubiertas de la Catedral y que, desde 2011, se aprecian en la superficie.

El proyecto, que aún no cuenta con una estimación económica de gasto, permitirá mantener las visitas a las cubiertas de la Catedral, gracias a la creación de espacios abiertos hacia el exterior, y no se verá desde el nivel de la calle, por lo que los ciudadanos y visitantes podrán apreciar el templo tal y como se encuentra ahora. José Manuel Sánchez explicó a este respecto que “nos basamos en la propuesta de Ventura Rodríguez pero conseguimos que el impacto visual sea incluso menor”. El deán del templo, Antonio Aguilera, aseguró a este respecto que “esta obra supondrá el inicio de la restauración de la Catedral”, permitiendo además la eliminación de la malla interior que salva a los fieles y obras de arte de la caída de cascotes.

Por su parte, el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, valoró como “muy positivo” el anuncio de este proyecto, que conoció de manos del obispo de Málaga, Jesús Catalá, en el encuentro celebrado con la consejera de Cultura el pasado jueves. El regidor mostró su preocupación con el estado actual del templo, señalando que “es una pena que no se hubiese hecho antes, ya que el agua está dañando la Catedral”. Respecto a los plazos para iniciar el proyecto, indicó que esperaba se iniciasen “con rapidez para tener la seguridad de que la Catedral no se va a desmoronar”, añadiendo además que están dispuestos a colaborar, aunque espera que se cuente con fondos europeos para iniciar el proyecto y conseguir que esté listo en el tiempo estimado por los responsables diocesanos.

Ya en 2011, el obispo de Málaga, Jesús Catalá, indicaba que estas obras se llevaron a cabo con un gran esfuerzo por parte de la Diócesis y que la segunda capa protectora estaba completamente agrietada: “está entrando el agua, y es una cosa en la que hay que meterse rápidamente”, dado que, de no realizar esta intervención, “se van a humedecer las bóvedas y hay desprendimiento de morteros”, señaló en su momento. A ese respecto, el arquitecto Diego Estrada, presidente de la asociación Málaga por su Catedral, expresó que “ya no se trata de concluir la Catedral, cuyo coste no se elevaría más allá de los 10 millones de euros, sino de conservar lo que ya tenemos siguiendo la propuesta original del siglo XVIII”.

Ante esta situación, la consejería de Cultura deberá ser la institución que autorice la realización de este proyecto, que pasará por la Gerencia Municipal de Urbanismo para su realización. La Catedral de Málaga se encuentra registrada como Bien de Interés Cultural desde 1931, por lo que cualquier intervención en su estructura está protegida y debe contar con el visto bueno de la autoridad competente. En el presente año, la retirada de una reja en la puerta de la calle Postigo de los Abades para el acceso de las cofradías al interior del templo en Semana Santa requirió de un visto bueno del órgano autonómico.

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