Una carrera para defender la libertad de la mujer Por la libertad de la mujer, por Laura Luelmo

  • Más de 400 personas participan en Málaga en una carrera para reivindicar que las mujeres puedan correr sin miedo a ser asaltadas y en homenaje a Laura Luelmo

Varias participantes en la carrera de hoy con un cartel de recuerdo de Laura Luelmo Varias participantes en la carrera de hoy con un cartel de recuerdo de Laura Luelmo

Varias participantes en la carrera de hoy con un cartel de recuerdo de Laura Luelmo / A. R. (Málaga)

A las 10 de la mañana hacía bastante frío en La Misericordia pero los corazones estaban ardiendo. Más de 400 personas se congregaron hoy en el paseo marítimo con un doble objetivo. El primero era reclamar algo tan básico como que una mujer pueda correr, pasear, ir al trabajo o lo que le apetezca con total libertad, sin tener miedo a que algún salvaje la ataque, la viole o incluso la asesine. El segundo era rendir un homenaje a la joven Laura Luelmo, que falleció hace unos días en un pueblo de Huelva a manos de un hombre que presuntamente la secuestró, violó y asesinó.

La idea era hacer una carrera, corriendo o andando, desde La Misericordia hasta el Palmeral de las Sorpresas. La convocó un movimiento ciudadano, a través de la web Sincronizadas, aunque también asistieron algunos representantes políticos.

Más de 400 personas han participado en el acto Más de 400 personas han participado en el acto

Más de 400 personas han participado en el acto

Unos minutos antes de partir, Yolanda Ruiz y su hija María aguardaban la llegada del resto de participantes. “Vengo a defender el derecho de las mujeres a ser libres sin tener miedo”, explicaba Ruiz, quien subrayaba que es maestra en educación para adultos “y sigo viendo muchos comportamientos machistas”. Su hija tiene 23 años y destaca que “salgo mucho a correr de noche”. “Intento no meterme por sitios muy alejados e ir por donde haya gente porque siempre tengo el miedo en el cuerpo y no voy totalmente tranquila”, reconoció. Por ahora, afortunadamente, no ha tenido ningún problema, pero la procesión siempre va por dentro.

Nuria Turégano era otra de las participantes. “Vi la convocatoria y vengo por solidaridad. No suelo correr, pero sí hago senderismo y he visto, por ejemplo, a chicas que han tenido problemas machistas bajando de la Maroma”, desgranó. Turégano recordó incluso que con 17 años “tuve que saltar de un coche que me había parado al hacer autostop para ir al instituto porque me querían atacar” y subrayó que en el mismo paseo marítimo de poniente se han detectado casos de exhibicionistas acechando a mujeres y haciendo gestos obscenos desnudo. “Yo tengo un hijo y lo paso mal por lo que le pueda pasar y si tuviera una hija estaría aún más preocupada”, expuso Turégano, quien hizo hincapié en que “no soy feminazi ni nada de esas cosas, solo quiero ir tranquila y vivir en igualdad”. Esta ciudadana reclamó una mayor sensibilidad a los jueces porque “ese tipo de violadores y asesinos son incurables”.

La presidenta de la plataforma Violencia Cero muestra el cartel sobre Laura La presidenta de la plataforma Violencia Cero muestra el cartel sobre Laura

La presidenta de la plataforma Violencia Cero muestra el cartel sobre Laura

A su lado estaba Carmen Martín, presidenta de la plataforma contra los malos tratos Violencia Cero. “Queremos andar, correr y vivir en libertad”, dijo Martín, quien apuntó que “los comportamientos machistas se cambian con la educación en igualdad, por lo que toda la educación en los colegios es poca”. La presidenta de esta plataforma destacó que “no estoy de acuerdo con los populismos, pero sí hay que pedirle a los jueces que se pongan las pilas y apliquen la ley”.

Poco a poco fue llegando más gente, tanto hombres como mujeres, y minutos antes de empezar la carrera como tal una de las organizadoras leyó un sentido manifiesto en el que defendía la libertad de la mujer y recordaba la figura de Laura Luelmo de forma emocionada, hasta el punto de que tuvo de parar de leer unos segundos porque se le saltaron las lágrimas. “Esta carta es un grito de impotencia, de dolor y de desolación por otro crimen machista, repugnante y deleznable como cada uno de los 974 asesinatos de mujeres que están registrados. Mujeres que desde sus tumbas están reclamando una justicia y leyes que no llegan, un cambio en políticas de igualdad para eliminar de la sociedad el tratamiento a la mujer como objeto sexual, una reforma educativa que incida en la educación no sexista y un cambio en las conciencias de todos para romper el silencio”, rezaba parte de ese manifiesto, que finalizó con un fuerte aplauso.

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