Tromba

La tormenta que no cesa ni cesará

  • Los efectos del cambio climático elevan el peligro de inundaciones. Málaga, Marbella, Vélez, Mijas, Fuengirola, Torremolinos, Estepona y Rincón son las zonas con mayor riesgo

Un tractor atraviesa una zona anegada tras la tromba del pasado domingo. Un tractor atraviesa una zona anegada tras la tromba del pasado domingo.

Un tractor atraviesa una zona anegada tras la tromba del pasado domingo. / Javier Flores

“Estamos asumiendo que vivimos en un territorio especialmente vulnerable”. El catedrático de Geografía de la Universidad de Málaga (UMA), José Damián Ruiz Sinoga, advertía de ello días después del último gran episodio de gota fría sufrido en la provincia. Campillos, Teba, Alpandeire, Ardales... Todos ellos pasaron a formar parte en la madrugada del pasado domingo del trágico listado de municipios en los la naturaleza dejó grabada su salvaje huella desbordando ríos, anegando campos y arrasando todo a su paso. Heridas que antes sufrieron Málaga, Estepona, Marbella, Rincón de la Victoria, Cártama... Pero nunca antes con unas precipitaciones de ese volumen.

Los cerca de 400 litros por metro cuadrados (398 litros en Ardales en un intervalo de 12 horas) marcan un hito histórico en la provincia y confirman lo que el propio Ruiz Sinoga vino a señalar como un fenómeno recurrente en este territorio, agravado por el efecto del cambio climático y por haberse desencadenado en un espacio particularmente llano, con escasa capacidad de evacuación. Lejos de pensar que lo ocurrido no volverá a ocurrir, las experiencias pasadas y los estudios presentes concluyen que cada vez serán más frecuentes lluvias de este tipo.

Un reciente estudio realizado por la Fundación Madeca, tomando como base análisis de la Universidad de Málaga y el Plan Hidrológico de la Demarcación Hidrológica de las Cuencas Mediterráneas, localizan las principales amenazas de inundabilidad en los municipios de Málaga, Marbella, Vélez-Málaga, Mijas, Fuengirola, Torremolinos, Estepona y Rincón de la Victoria.

Es decir, buena parte de la franja litoral. Y ello supone una incidencia sobre una población de 1.122.370 personas. En esta demarcación se enumeran 27 caudales de agua con riesgo de inundación, que suman más de 360 kilómetros de longitud. El propio documento hace una aproximación a los planes generales de estas localidades, subrayando la existencia de 80 ríos y arroyos “con riesgo de inundación y caudales máximos”.

De acuerdo con las conclusiones del informe, las principales causas que están detrás de las grandes avenidas ocurridas en la provincia son las condiciones naturales de un territorio caracterizado por un relieve muy accidentado y fuertes desniveles; con deforestación en extensas áreas de las cabeceras de las cuencas, y un régimen de precipitaciones “extremas muy variables”. Pero a estos elementos hay que agregar la ocupación antrópica de riadas naturales y cauces de ríos en su zona de inundación, fundamentalmente por desarrollos urbanísticos y modelos de agricultura de regadío. La presencia del urbanismo es particularmente apreciable en la franja litoral, coincidiendo con el territorio más en riesgo por estos fenómenos.

Imagen de la riada de Rincón de la Victoria, en el año 2004. Imagen de la riada de Rincón de la Victoria, en el año 2004.

Imagen de la riada de Rincón de la Victoria, en el año 2004.

Ejemplo de ello, según el doctor de Geografía y Ordenación del Territorio de la UMA, Antonio Gallegos, son las macrourbanizaciones levantadas en las laderas de sierras litorales, como Parque Victoria o Colinas del Limonar, entre otras. Gallegos es autor de un libro titulado Inundaciones en Málaga: causas y de medidas de prevención en el que pone sobre la mesa la necesidad de crear "áreas de inundación controlada" en las zonas donde resulta imprescindible que el caudal de los ríos desborde en situaciones de avenidas de gran dimensión.

Con todo, tal y como relataba Ruiz Sinoga, lo ocurrido la pasada semana no será un hecho aislado en décadas. En este sentido, llega a prever que como consecuencia del cambio climático “las precipitaciones sean más intensas y, por tanto, más erosivas”, y ello coincidiendo con periodos largos de sequía. En el marco del estudio de Madeca se llega a prever que el efecto combinado de los fenómenos naturales, antrópicos y derivados del cambio climático acaben por “elevar el riesgo de inundaciones en la provincia”. Un hecho que se puede corroborar al observar que la frecuencia de avenidas e inundaciones en los últimos 20 años ha aumentado, especialmente en la franja litoral.

De manera directa, los autores del documento citan los desastres de 1989, en el bajo del río Guadalhorce; las inundaciones de Rincón de la Victoria de 2004; las violentas lluvias de hasta 200 litros por metro cuadrado en pocas horas en los años 2012 y 2016, que ocasionaron riadas en el Valle del Guadalhorce y en municipios de la costa. Un listado al que a partir de ahora se tiene que sumar el episodio del interior de la provincia.

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