Málaga

Aumenta el número de salones de juego en los barrios humildes de Málaga

  • La provincia aglutina el mayor número de locales, máquinas y terminales de apuestas de Andalucía

  • El volumen de negocio está cifrado en 533 millones de euros

  • Los jugadores patológicos son cada vez más jóvenes

Un salón de juegos en Málaga. Un salón de juegos en Málaga.

Un salón de juegos en Málaga. / Javier Albiñana (Málaga)

Carteles luminosos, deportistas famosos, ofertas de comida y bebida y muchos “Apueste cinco euros y gane 550”. Es la estrategia de marketing que siguen los salones de juego para captar clientes. Se trata de un sector que se está extendiendo como la pólvora en muchas de las ciudades españolas. La provincia de Málaga, por ejemplo, aglutina el mayor número de locales de juego (204), máquinas y terminales de apuestas de Andalucía, según los últimos datos recogidos en el mes de septiembre, con un volumen de negocio cifrado en más de 533 millones de euros.

Un detalle destacado en esta proliferación de los salones de juego es la preferencia de las casas de apuestas a abrir los establecimientos en barrios humildes, donde es más fácil captar a personas que por necesidad entran en la espiral del juego. Francisco Abad, presidente de la Asociación Malagueña de Jugadores de Azar en Rehabilitación (Amalajer) explica esa proliferación de los salones de juego en las barriadas donde el nivel económico de los ciudadanos es menor. “Esos barrios son los preferidos por esta gente para ofrecer su elixir mágico, el del juego, para la solución de los problemas”, cuenta con ironía.

“La mayoría de las personas que se tratan en nuestra asociación tienen una situación económica media-baja, son personas de barrio. La gente de dinero no viene a tratarse aquí”. Algunos ejemplos de los barrios donde se produce una mayor concentración de salones de juego en Málaga son la zona de Carretera de Cádiz, El Palo o Portada Alta. En los Tilos hay cinco salones de juego en núcleos muy pequeños y en El Palo, que cuenta con una renta media menor a 19.000 euros por hogar, hay dos establecimientos en apenas 200 metros.

Los datos recogidos según la Junta de Andalucía son 204 salones de juego autorizados, dos casinos, ocho salas de bingo, 6.182 máquinas recreativas y 986 terminales de apuestas repartidos por los diferentes establecimientos de la provincia. En este 2019 se autorizaron un total de 25 salones de juego, el mayor número de concesión de licencias anuales de estos establecimientos que se ha producido.

Pero, ¿por qué ha crecido tanto este sector? Abad cree que el crecimiento de las apuestas se debe principalmente a la inmediatez del pago de los premios gracias a la modalidad online. “Antes había que esperar para recibir los premios, ahora se puede apostar por internet a través de los teléfonos móviles y poder cobrar el premio de inmediato o acudiendo a cualquiera de los salones”.

Los nuevos patrones han bajado la edad media del jugador patológico 15 años

También se culpa a la publicidad de estos servicios con “carteles llamativos” que atraen sobre todo a los más jóvenes. “Esos carteles en los que aparecen deportistas famosos, ídolos de muchos jóvenes, como futbolistas o tenistas, llaman la atención a los chavales”. Y es que otro de los principales problemas que denuncian desde colectivos sociales es la notable reducción de la media de edad de los jugadores patológicos.

“Se trata de una actividad que se está convirtiendo en alternativa de ocio para nuestros jóvenes en muchos barrios”. “Es muy peligroso que sigan proliferando estos salones sin ningún tipo de control y sin ninguna medida sobre las distancias mínimas que debe haber entre estos salones y los lugares frecuentados por los jóvenes como parques, institutos y demás centros educativos”, asegura.

Desde Amalajer, se cuentan testimonios como el de Alejandro, que tiene 22 años. Recuerda su adolescencia entrando y saliendo de los salones de ocio de la ciudad. Empezó a los 16 años por mero ocio, por las amistades y acabó rendido como muchos a esa oferta de entretenimiento llena de luces y sonidos. A los 18 años empezó a sufrir las primeras consecuencias de una adicción silenciosa, capaz de romper familias y derivar en el desastre. Alejandro acudió a Amalajer, con la que logró cambiar su vida y salir de esa oscura adicción. Alejandro se encuentra en la segunda fase de la rehabilitación. A día de hoy puede asegurar que lleva un año y medio sin caer en el juego.

Desde la asociación piden que haya un control más exhaustivo en la entrada de los salones de juego con dispositivos electrónicos. Amalajer atiende actualmente a 549 usuarios y aseguran que el perfil de jugador adicto ha cambiado y está entre los 20 y los 30 años. El Informe Anual del Defensor del Menor ya recogió en 2018 este problema que afecta a tantos jóvenes y que “considera que tiene unas características similares a las del consumo de tabaco o de drogas”.

Un salón de juego en el centro de Málaga. Un salón de juego en el centro de Málaga.

Un salón de juego en el centro de Málaga. / Javier Albiñana (Málaga)

Otras ciudades como Sevilla se han sumado a las protestas vecinales contra la expansión de los salones de apuestas en los barrios humildes. Málaga aún no se ha movilizado en este sentido, aunque desde colectivos como Amalajer, aseguran “estar en contacto con asociaciones vecinales para iniciar protestas”.

La principal actividad de los juegos de azar se mueve en el mundo de las apuestas deportivas. Las apuestas en línea se legalizaron en España en 2006 y dos años más tarde se abrieron las primeras casas de apuestas. No obstante, el panorama se revolucionó cuando en 2011 se legalizó el juego sobre competiciones deportivas. No hay que ser aficionado al deporte para caer en este juego. Se ofrecen apuestas en gran cantidad de partidos de fútbol de ligas tanto nacionales como internacionales y hasta carreras de galgos, surf y e-sports.

Reclamo en la puerta de un local de apuestas de Málaga con ofertas. Reclamo en la puerta de un local de apuestas de Málaga con ofertas.

Reclamo en la puerta de un local de apuestas de Málaga con ofertas. / Javier Albiñana (Málaga)

Una camarera de un salón de juegos de Málaga que ha preferido no identificarse cuenta como es el día a día en uno de estos locales. “Se categorizan dos tipos de clientes: jugadores flojos y jugadores fuertes. Un jugador flojo, por ejemplo, apuesta entre 10 y 20 céntimos por tirada; uno fuerte paga 60 céntimos o un euro cada vez que le da al botón. Ese es el tipo de jugador que interesa y al que hay que tratarle como a un rey”.

Con respecto al acceso de menores, esta trabajadora admite que en su empresa sí que se cumplen los controles de acceso. “Al final, un menor de edad es un jugador flojo que no va a dejar mucho dinero, así que no interesa”, cuenta. Siguiendo en la línea del control de acceso a los locales, la trabajadora asegura que se ha visto obligada a dejar pasar a jugadores patológicos que tenían prohibida la entrada legalmente “solo porque sabían que iba a dejar mucho dinero”.

El ambiente interior de estos locales es muy oscuro, exceptuando las luces de las máquinas. “No hay ninguna ventana para que el cliente no tenga referencia del exterior y no sea consciente del tiempo que lleva apostando”. Cuenta que el salón pone todas las facilidades para que el jugador siga apostando. “Si el cliente se queda sin dinero en efectivo, puede pasar su tarjeta por el datáfono de la caja y le podemos dar la cantidad que necesite en metálico para que siga apostando”.

La Junta ingresa 165 millones por impuestos de salones, que pagan un 10% de su beneficio

Desde el Consejo Empresarial del Juego se defienden y afirman que se trata de una nueva oferta de ocio que da empleo en España a 85.047 personas, además de la aportación económica que supone. La Junta ingresa 165 millones por impuestos de salones, que pagan un 10% de su beneficio. Sobre la problemática social que está protagonizando el sector ante las quejas vecinales, aseguran que se encuentran en trámites con la Administración para regular la distancia de los salones de centros educativos donde haya menores. También afirman su compromiso con “la regulación de la publicidad en cuanto a cantidad, mensajes y horarios”.

Aseguran que cumplen las leyes vigentes en cada comunidad autónoma, pero resaltan en pedir seguridad jurídica. “No queremos efectos retroactivos en las leyes que se aprueben o que no se renueven las licencias. Insistimos, si existe una norma la aplicamos y la apoyamos, pero necesitamos seguridad jurídica”.

Desde las asociaciones de jugadores en rehabilitación se exige que los ayuntamientos también actúen. Izquierda Unida presentó a finales de año una iniciativa a los ayuntamientos para que aprobasen mociones encaminadas a revisar las ordenanzas de los PGOU para introducir limitaciones urbanísticas a la implantación de locales en las inmediaciones de espacios frecuentados por menores. La problemática parece incluirse poco a poco en la agenda política.

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