CRÓNICA Y RESULTADO DEL CD CASTELLÓN - MÁLAGA CF

Un amor el último día del verano (0-1)

  • Un golazo de Ramón le da la victoria al Málaga en Castellón

  • Buen partido colectivo de los de Sergio Pellicer que sufrieron en los últimos cinco minutos

Ramón celebra su gol contra el Castellón. Ramón celebra su gol contra el Castellón.

Ramón celebra su gol contra el Castellón. / omar adreu/ la otra foto

Se acababa el verano y nadie había cogido de la mano al Málaga al atardecer. Ni un beso en la mejilla ni una mirada cómplice ni un mensaje edulcorado. En Castellón, con una inesperada eficacia en las pequeñas cosas, los de Pellicer vivieron un amor al final del verano y como en las historias inolvidables, lo refrendó con una obra de arte que se encontró en el minuto 18. ¡Qué golazo de Ramón! Ha llegado la primera victoria a tiempo. El otoño da menos miedo, el mensaje cala a pesar de todo. El Málaga quiere ser feliz, aunque a punto estuvo de que todo se empañase en los minutos finales del encuentro.

Alguien repite las cosas, alguien las ejecuta. Así de simple arrancó el partido. Tenía ritmo y ambición de los andaluces por no ser una comparsa en el inicio. Supieron avisar al Castellón de que los sabían como castigar los corsés planteados. Varios balones a la espalda de la zaga local consecutivos en los primeros minutos, buen control de los espacios, las líneas de pase. Una serie de mantras, a buen seguro repetidos durante la semana, le dieron brío al Málaga que vio como sus hombres de ataque sabían defender y que consiguió no ponerse nervioso a pesar del buen trabajo defensivo del Castellón.

En su vuelta a Segunda diez años después, los locales pusieron a nueve efectivos de la pasada campaña sobre el campo. Muy inteligentes, capaces elegir siempre la opción que genera menos peligro para su portería, expeditivos y calculadores soportaron las ganas de Rahmani y la astucia de Caye Quintana hasta que en el 18, Ramón asaltó la banca: robó una pelota que el Castellón reservaba para una contra, se marchó al lado derecho del área y antes de entrar en ella sacó un disparo con el exterior que entró con naturalidad cercano al larguero.

Si quiso centrar, da lo mismo, la diana dio alas al equipo, que disfrutó del Criterio de Cristian, capaz de crecer cada vez que hace algo bien y de mover el centro del campo. Con Benkhemassa haciendo un trabajo sordo en la zona ancha y Ramón al quite, llegó el descanso con un Málaga funcionando bien y un Castellón al acecho, esperando el error.

Pero el fuelle duró más de lo previsto en los malaguistas que vieron como el trabajo de Caye o Calero servía para que todo empezase mal en el ataque rival. Suspiró pasado el ecuador de la segunda parte el Málaga y entonces, empezó a pensar en los puntos, a pagar la factura del esfuerzo. Aunque el Castellón se hizo el dominador del ritmo, el Málaga supo explotar su miedo con transiciones rápidas. Benkhemassa fue sustituido para que no le expulsaran por Boulahroud cuando los locales trataron de morder en cada lance del juego.

El amor todo lo puede, tal vez por eso en la recta final del partido aún hubo tiempo para ver que los reflejos de Dani Barrio funcionan muy bien y suspirar de alivio al ver anulado un gol local por fuera de juego en una de las escasísimas ocasiones de gol de los recién ascendidos. Su pizarra fue inoculada y no aprovechó los dos cabezazos permitidos. Sin hambre, no hay musas en el fútbol. La mala noticia fue la recaída de Hicham en su primera carrera sobre el campo.

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