Previa y horario del Málaga - Albacete

Sube la presión (19:30)

  • La victoria del Numancia anima la pelea por evitar el descenso y obliga al Albacete y al Málaga a no perder comba

  • Pellicer y Alcaraz protagonizan un duelo clave por sus objetivos

Momento de une entrenamiento reciente del Málaga. Momento de une entrenamiento reciente del Málaga.

Momento de une entrenamiento reciente del Málaga. / LaLiga

El Numancia sufrió ayer contra un Extremadura audaz e ilusionado, pero que se hunde. Los sorianos abrían jornada y han dejado el precipicio del descenso a sólo un punto del Málaga y ha metido cuarto por la cola al Albacete a pesar de que ambos conjuntos tienen los mismos puntos. Hoy, costasoleños y manchegos disputan su tranquilidad. Ha llegado el momento más caliente de la temporada y a los estadios les faltan ánimos, tensión, cánticos, pasión. Se esfumó la red de una competición larga: el plan de actuación repartirá 15 puntos en 15 días y caerá el telón para los que no se jueguen el ascenso. Puede decirse, con la voz de Constantino Romero y la cara de un joven Clint Eastwood en el desierto almeriense, que ha llegado la hora de la verdad.

Para optar a una recta final dependiendo de sí mismo, el equipo que dirige Sergio Pellicer ha tenido que levantar el vuelo en los últimos encuentros después de un arranque dubitativo tras el parón por el estado de alarma. Cuatro puntos de los últimos seis contra rivales de la parte alta de la tabla y un total de cinco partidos seguidos sin perder, puede decirse que avanza. Como el Albacete, que llega con una racha idéntica de envites invictos y una enciclopedia en el banquillo.

No hay entrenadores con una saco de partidos en las distintas competiciones españolas como Lucas Alcaraz. Su propuesta con los manchegos parece simple, pero lleva detrás la picardía del que está de vuelta, del que ha vivido y maldicho casi cualquier situación de partido. En muchas ocasiones salió indemne. En las antípodas del debutante Pellicer, con Alcaraz en el banquillo la pizarra multiplica su valor, las jugadas a balón castigan más que de costumbre y los puntos débiles son golpeados hasta que salta el eslabón más débil. Practicidad, lógica, experiencia. Al-Thani no le quiso cuando todo estaba ya firmado hace un par de veranos, cuando el plan era volver a Primera pronto y no sobrevivir al enésimo terremoto extradeportivo. La concepción del fútbol catarí puede ser aleatoria si no tiene el cromo en ninguna página de sus particular álbum.

Pero el Málaga llega con buena inercia. Los problemas con las lesiones en el retorno del campeonato le ha dejado sin piezas tan importantes como Luis Muñoz, pero se solapan con el ritmo de competición de otros efectivos y la aportación del banquillo repleto de canteranos. Además, vuelven Sadiku y Adrián, casi innegociables en lo que va de temporada, más aire para el esfuerzo de los malacitanos.

El punto de ventaja de jugar como local se ha esfumado por los partidos a puerta cerrada. Mala pata que Albacete y Deportivo de La Coruña –rivales directos por no descender– visiten La Rosaleda sin nadie que les achante. Una mala noticia en un club repleto de ellas, una obviedad desde que se reanudó la competición, pero de influencia innegable. Con este panorama, la intensidad y la concentración multiplican su valor contra un rival que ya ha comentado su plan para la tarde del domingo: ver cómo el Málaga trata de dominar el partido y golpear sus defectos.

Karim, Sergio y Querol con problemas físicos más el sancionado Eddy son las bajas manchegas que además tiene entre algodones a Benito y Gorosito. Alcaraz no parece preocupado por las ausencias aunque necesita mantener un nivel físico alto para rentabilizar su plan. En la orilla malaguista, las bajas son la normalidad desde que reabrió la competición. Tener en condiciones al equipo que empató en Vallecas ya es una buena noticia y no errar con el tipo de licencia de los jugadores que entrarán para refrescar su fútbol es un problema que no tienen demasiados entrenadores en la competición, pero que se ha hecho costumbre esta campaña en Martiricos.

El panorama llena de emoción la tarde del domingo para la afición malaguista, si alguno de los dos contendientes acaba perdiendo puede que comprenda en poco más de una semana que tres puntos eran demasiado botín para un rival directo. Medir la ambición y administrar el riesgo de acabar perdiendo el envite serán sólo otro par de detalles en el ámbito psicológico del partido. Quedará margen de maniobra tras la cita, pero si alguien pierde en Martiricos estará marcado.

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