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Cultura

Las grullas de Sibelius

  • Culminan este mes de diciembre los actos de celebración del 150 aniversario del nacimiento de Jean Sibelius, uno de los más importantes sinfonistas de todo el siglo XX

Denostado por los vanguardistas del círculo de Adorno, para quien su música estaba desprovista de "cualesquier características positivas", el tiempo ha jugado en favor de Jean Sibelius (1865-1957), auténtico héroe nacional finlandés que a los 150 años de su nacimiento disfruta de un sólido prestigio mundial, asentado sobre todo en una obra sinfónica que evolucionó de la exaltación romántica a la esencialidad. Hombre de compleja personalidad, que hizo compatible el gusto desmedido por el lujo y las relaciones mundanas en las grandes urbes europeas con la fascinación panteísta por la naturaleza solitaria y los horizontes despejados de su país natal, Sibelius contradijo a Mahler en su pretensión de hacer de la sinfonía receptáculo universal de significados extramusicales, oponiéndole la necesidad de que todos los temas y motivos tuvieran entre sí una estrecha vinculación, una coherencia puramente musical. La obra de Sibelius parece escapar en efecto a cualquier relación simplificada con su biografía; otra cosa es el uso que otros hicieran de ella.

Verano de 1903. El compositor ha vuelto de una larga gira por Europa y mantiene en Helsinki una vida de excesos con el alcohol y el lujo. El alcoholismo es ya un problema serio en su vida ("Cuando estoy frente a una gran orquesta y he bebido media botella de champán dirijo como un joven dios [...] Puedes ver con esto que mi beber tiene raíces profundas y es tan peligroso y va demasiado lejos", escribe a su hermano) y el músico trata de buscar remedio en el aislamiento: adquiere unos terrenos en el campo para levantar una villa que en honor a su esposa Aino Järnefelt llamará Ainola ("La mansión de Aino"). Mantendrá su residencia en la casa desde 1904 hasta la fecha de su muerte. Hoy es un museo. Aquel verano, la excitación creativa es al parecer febril. "Tenía tantas ideas que era difícil de creer. Y todos los temas eran tan capaces de desarrollo, tan llenos de vida...", deja escrito su esposa. De ese ferviente impulso nacerá el Concierto para violín y orquesta, una de sus partituras más difundidas, pese a que en su tiempo no lo tuvo fácil. El estilo de exaltación romántica y nacionalista que habían caracterizado sus poemas sinfónicos y sus dos primeras sinfonías (a la , los jóvenes nacionalistas fineses la llamaron la de la liberación) está dando signos de agotamiento.

3 de abril de 1911. Sibelius estrena su 4ª Sinfonía en Helsinki. En la, de 1907, había virado hacia la concisión, la claridad, la serenidad y el equilibrio clásicos. El año siguiente será crucial en su vida: le detectan y extirpan después de más de doce operaciones un tumor en la laringe. El músico deja temporalmente el alcohol y el tabaco y se sumerge en el ascetismo ("el período oscuro", que se extiende hasta 1914), pero en realidad el camino hacia la abstracción y la esencialidad estaba ya iniciado. Esté o no Schoenberg detrás, como una sombra más que como un guía, la Cuarta es su sinfonía más moderna. Parte de ella estaba ya en su Cuarteto de 1909 (Voces intimae), sin duda su más trascendente obra de cámara, que bebe de la misma aspiración a la unidad de lo diverso. Pero en la sinfonía la lógica temática se hace aún más profunda. Austera, severa, ascética, la obra coquetea con la atonalidad y la politonalidad, juega con una economía de medios casi weberniana y contiene uno de los movimientos sinfónicos más fascinantes jamás escritos: el tercero (Il tempo largo), que con su carácter rapsódico y su audaz orquestación camerística es casi el dibujo de un paisaje desolado, helado, estremecedor, bellísimo.

24 de marzo de 1924. Estocolmo es la sede del estreno de la 7ª sinfonía. A Sibelius le había costado dar con la forma definitiva para la , que en su tercera versión (1919) dejó en tres movimientos. Para entonces estaba ya trabajando en sus dos últimas obras para el género. La es de una limpidez polifónica que recuerda a la y de un recurso a la modalidad que conecta con sus teorías antiguas sobre el uso no manipulado del folclore. En lala cohesión orgánica alcanza el culmen de su carrera: es como una gran fantasía en un solo movimiento, en la que mediante la argamasa armónica (la nota Do como catalizadora), el material fluye y refluye en un permanente contraste entre modo mayor y menor, expansión y colapso, luz y sombra. "Es el Parsifal de Finlandia", sentencia Kussevitzky.

20 de septiembre de 1957. Más de medio siglo de residencia en Ainola, junto al bosque, dan para mucho. Sibelius se enamoró de las aves que sobrevolaban la casa: "Los cisnes están siempre en mi pensamiento y dan esplendor a mi vida. Es extraño saber que no hay nada en todo el mundo que me afecte -nada del arte, la literatura o la música- del modo en que lo hacen estos cisnes y grullas y gansos salvajes. Sus voces y su ser". Después de la y el poema sinfónico Tapiola, hacia 1930 la voz artística de Sibelius se calla. Es el "silencio de Ainola". Su proyectada 8ª sinfonía quedó en promesa, arrasados sus esbozos por el fuego en un auténtico auto de fe al que el compositor los destinó en una fecha inconcreta de los años 40. El 18 de septiembre de 1957 contempla emocionado una bandada de grullas: "¡Han vuelto! Los pájaros de mi juventud", dice a su hija Margareta. Dos días después una hemorragia cerebral acabó con su vida.

Pistas

A punto de abandonar la titularidad de la Filarmónica de Berlín, Sir Simon Rattle vuelve sobre la integral de las Sinfonías de Sibelius que ya registrara en Birmingham para EMI, y la orquesta alemana presenta la colección en un magnífico cofre que contiene cuatro CD y dos DVD. Pero en materia de discos, la edición que el sello sueco BIS ha ido dedicando al compositor finlandés no tiene competencia: 65 discos en 13 volúmenes, que este año ha completado con un ejemplar registrado en el piano de Ainola. Registros históricos realizados entre 1928 y 1948 componen la interesante colección de siete CD que publica Warner. Y si alguien quiere profundizar en Sibelius en castellano lo tiene fácil: un vallisoletano, David Revilla Velasco, mantiene desde hace años un blog extraordinario.

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