Cultura

Manuel Cañadas se confiesa en 'Petroff sólo quiere bailar'

  • El malagueño presenta hoy y mañana en la Gades el nuevo espectáculo de su compañía Perros en Danza · Sobre las tablas le planta cara a la crisis de los 40

Lleva 20 años pidiéndolo a gritos. Ahora con un espacio propio ganado a pulso, Manuel Cañadas (Málaga, 1968) lo implora: Petroff sólo quiere bailar. El nuevo espectáculo de su compañía, Perros en Danza es un soliloquio en el que su protagonista reivindica la danza como lenguaje de supervivencia, "si deja de bailar se muere", advierte. La Sala Gades acoge su alegato este fin de semana bajo el lema Coreografía panfletaria para momentos de crisis.

Cuarenta años de vida, la mitad de ellos sobre el escenario dan materia prima de sobra para un reflexión en movimiento. Durante los cuatro últimos años Cañadas se ha empleado a fondo en la elaboración de una propuesta que responde a un texto concebido a partir de las voces su propia conciencia (en off durante el espectáculo). La voz que demanda el público, la voz más conservadora y la infantil, "¿eres capaz aún de dar grandes saltos?, apunta su autor. Para que el resultado final fuera más "teatral y accesible" al gran público -"que no está aún acostumbrado a ver danza contemporánea"- Cañadas echó mano de la actriz sevillana Belén Lario de Blas en la dirección.

Sobre el escenario tan sólo dos maletas y un hombre atribulado. Con la ayuda de dos marionetas , el bailarín y coreógrafo explica sin palabras su visión de la danza como necesidad vital. "Petroff busca el movimiento justo de cada palabra" y, acto seguido, se detiene unos segundos para recalcar que "éste no es un espectáculo para sufrir". Con el paso de los años y el poso de la experiencia, Cañadas reconoce una evolución en su lenguaje. "Ahora tengo más poca vergüenza. Quiero gozar la danza y estar cómodo", admite.

Le acompaña en su predicado escénico sonidos de electroacústica y los pellizcos de los que el bailarín gusta rodearse. Para la ocasión Raúl Cantizano y Alicia Acuña han compuesto un tango flamenco.

Perros en Danza, fundada en 1997 ha recorrido un largo camino en busca de la estabilidad como compañía de danza contemporánea y que le llevó a estrenar en el año 2000, tras una serie de piezas cortas, su primer espectáculo, Vida perra...con compás, premiada como compañía revelación en la Feria de Teatro en el Sur de Palma del Río en 2001.

Ahora ocho años después, Cañadas siente la necesidad de hacer balance, encarar la crisis de los 40 en activo sobre las tablas y, sobre todo, de seguir "contando historias" con su cuerpo. Consciente de trabajar en un campo y en un país aún inmaduro para recibir propuestas de contemporaneidad, Cañadas continúa hacia adelante convencido de que pertenecer a un género en constante evolución. "En comparación con el resto de Europa en España la danza contemporánea llegó tarde. El flamenco es el que está evolucionando para introducir conceptos contemporáneos. Ahí es donde está la gran baza", sostiene.

Ante la dificultad de acercar la danza contemporánea al gran público, el malagueño no tiene una única solución pero señala algún handicap en este formato. De un tiempo a esta parte se han desarrollado "muchos talleres y laboratorios con propuestas muy viscerales y eso puede que haya saturado", opina. Desde dentro Cañadas continúa con su proclama. "La danza no sólo es algo estético es un lenguaje propio".

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