Cultura

Puccini, Bizet y Strauss cuentan con Carlos Álvarez

  • El barítono malagueño retoma su agenda tras la actuación de 'Don Giovanni' el domingo en Zúrich · Se estrenará con 'Tosca' en mayo en el Villamarta, un "capricho" acariciado

Don Giovanni es exigente, no perdona a quien lo coloca en sus cuerdas vocales pero Carlos Álvarez no le teme. "Somos uña y carne", confiesa desde Zúrich, tras el estreno el pasado domingo de la ópera de Mozart en el Opernhaus junto a la soprano rusa Anna Netrebko. Su regreso a la primera línea después de dos años -precisamente con la misma producción- no significa sólo la confirmación "de una recuperación vocal completa y adecuada para este compromiso", afirma. También suponía una suerte de "stress test" con el que medir su respuesta física y psicológica. "Este es un trabajo donde el examen es continuo y el resultado de tu experiencia profesional anterior, ya sea el domingo pasado o los más de 20 años de trabajo, no influye en el público, único y diferente, de las siguientes funciones", confiesa.

Tras su estancia este mes en la capital sueca, donde aún le quedan dos funciones más de tres horas y media cada una, el músico retoma su agenda operística que le llevará m diciembre al Palau de les Arts en Valencia con El Burgués Gentilhombre, de Richard Strauss; en febrero al Staatsoper de Viena nada menos que con Carmen, de Bizet; "y así sucesivamente", enumera el barítono. Lejos de limitar su repertorio a su renovada capacidad para el canto, Álvarez condiciona su agenda a la demanda de los teatros de ópera. " Ahora depende de que hagan las propuestas adecuadas para mi condición vocal presente". Tanta es su fortaleza física y anímica que se permitirá "algún capricho" que hasta ahora se había guardado "en el cajón de los fetiches", confiesa. Será su primera Tosca, en el Teatro Villamarta de Jerez, en mayo y junio de 2012. El barítono dará la réplica en la partitura de Puccini a la soprano Ángeles Blancas.

Consciente de pertenecer a una profesión donde quien examina es, sobre todo, el público, Álvarez respiró tranquilo tras la prueba de fuego del domingo en Zürich . "Fue una estupenda acogida la que recibí, como si nada hubiera sucedido en estos casi dos años de inactividad", rememora el artista. Su recompensa aumenta al constatar que la difusión de su regreso a los escenarios de ópera no se hizo en letras capitulares. "Y todo ello sin que se hubiera hecho un anuncio previo de que esta función significa mi Retorno d'Ulisse in patria, que es así como yo concibo mi trabajo, una patria de sensibilidad artística y humanística en la que todos cabemos", reflexiona.

Tras retirarse por prescripción facultativa de sus compromisos con los mejores teatros del mundo, Carlos Álvarez se sometió a dos operaciones a consecuencia de una leucoplasia detectada en sus cuerdas vocales. Sano y salvo -"y fortalecido"-, el barítono afronta esta nueva etapa más consciente que nunca del material con el que trabaja. "La respuesta obtenida, buen resultado artístico, resistencia al esfuerzo, buena condición vocal tras la función es una retroalimentación positiva, aporta confianza en que la siguiente será aún mejor y, con responsable vehemencia, me permite pensar en el siguiente compromiso y que lo llevaré adelante con solvencia", sostiene ufano.

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